Anecdotas Hipicas Venezolanas presenta:
Auyán Tepuy
(Ven, 1993, Roberto's Dancer en Fancy River por Riverman)
Por Juan Carlos Zerpa P.

 

Auyán Tepuy nació el 07 de abril de 1993 en las tierras del estelar Haras Gran Derby. Es un vistoso zaino brillante, adquirido en subasta publica por el empresario venezolano, oriundo del estado Nueva Esparta, el conocido doctor Omar Mata y su socio y amigo Omar Medina, por la cantidad de cinco millones de bolívares, para el stud Nueva Esparta.

 

El nombre de Auyán Tepuy (nombre de uno de los montes mas elevados y macizos del gigantesco estado Bolívar) se le debe en parte al narrador venezolano Virgilio Decán, por cuanto sus dueños deseaban colocarle algún nombre fuera de lo común, así que Virgilio Decán propuso los nombres de Magistrado y Alguacil pero ambos se mantenían aun dentro del lapso de 20 años que establece la ley hípica. Sin embargo, 2 semanas mas tarde, llego Aly Khan y dijo en una cena: "Bueno, creo que Auyán Tepuy es el nombre que puedes colocarle al potro que compraste en la subasta del Gran Derby"... Y así fue, el Stud Book recibió la carta y acepto el mismo.

 

 

¿Quien lo iba a decir? Que aquel potro hijo de Roberto's Dancer en Fancy River, que le costo tanto ganar su primera carrera (bajo la preparación de Carlos Alberto Arteaga y la conducción de un aprendiz llamado Antonio J. Alfaro) se superaría tanto, a pesar de figurar segundo en la Copa John Boulton a cinco largos de Citation Five y tercero en las Copas Juan Vicente Tovar (carrera que ganó Citation Five) y Millard Ziadie (carrera que ganó Gran Corredor). Cuando llego a la cuadra de Nerio Vargas, nadie lo quería atender, era malgenioso, botaba la comida, el agua, y de paso, intentaba morder a la gente que se le acercaba.

 

Poco a poco, el trabajo de cuadra lo fue "amansando". Empezó a  "concentrarse" en los briseos matutinos y lentamente adquirió una formidable condición atlética. Parecía que presentía cuando iba a correr, porque empezaba a golpear las paredes del puesto, mansamente se dejaba inyectar los medicamentos y suplementos alimenticios necesarios para un optimo rendimiento. Algunos se atrevían a llamarlo "el adicto".

 

 

De repente, explotó el caballo en esos dos clásicos por la Triple Corona. Se entendió de maravilla con "El Pumita" José Luis Rodríguez en el Clásico Ministerio de Agricultura y Cría y alcanzar en final dramático a Citation Five y Gran Ángel sobre un lodazal. Poca gente creyó en sus reales capacidades cuando corrió el Clásico Republica de Venezuela. Tremendo galope realizo aquel zaino sobre Gran Ángel.

 

 

Posteriormente gano la desaparecida Polla Asocrinca y empezó a medirse contra los maduros en los clásicos de final de temporada. Nunca pudo. A veces (para no ser pesimistas), el infortunio persigue a ciertos ejemplares. Una vez no encontró el pase, otra vez lo golpearon girando el codo final (recordar a Rey de Reyes). Otra, en el Gran Premio Clásico Simón Bolívar (¿recuerdan aquel "paro"?), cuando perdió parte de la medicación y entrenamiento, sufrió perdida de sus condiciones físicas, y correría solo en un 60% de las mismas y así llegó tercero de El Gran Sol y La Alcaparra. "Se cansa uno" dicen los abuelos. Ese mismo año correría su primer Clásico Internacional Nuestra Señora de La Chiquinquirá. El viaje fue angustioso, el caballo se deshidrato. Llego al hipódromo de Santa Rita en precarias condiciones. Sin embargo, el trabajo de los héroes anónimos de este espectáculo, lograron recuperarlo. A última hora se decide correrlo, pero el daño era mayor de lo que se pensaba. Arribo último en una de sus peores actuaciones publicas, si no la peor.

 

 

Finalizando 1996, se entrega el Premio Burlesco a los mejores exponentes de cada año y Auyán Tepuy fue reconocido por el Circulo de Periodistas Hípicos como Campeón Tresañero 1996.

 

Lamentablemente, el esfuerzo cumplido en aquel clásico dejo huellas en su cuerpo, no cumpliendo amplia campaña a los 4 años es decir en 1997. Paulatinamente fue recuperando sus energías y condiciones atléticas, para comenzar de nuevo como si fuese un potrillo a conocer nuevamente la cancha y habituarse a la misma, donde solo se le computa un tercer lugar en la milla y media del Gran Premio Clásico Simón Bolívar ganado por el zaino Jib Dancer.

 

En 1998, Auyán Tepuy con cinco años ocupa el segundo en el Clásico José Maria Vargas siempre con José L. Rodríguez a bordo, que es inscrito en los 2.400 del Clásico Presidente de la Republica con un buen tercer puesto de El Gran Sol. Lo prepara a correr la milla y media de la Copa de Oro decidiendo sus dueños, invitar al jinete estelar venezolano Eibar Coa Monteverde. Ya su caballerizo celebro desde 2 días antes el triunfo de Auyán Tepuy, que tenia permiso de los "comisarios" en cuadrar  ultimo, pero lamentablemente "Café" (por ese apodo lo conocemos) no se percató que faltaba un ejemplar por hacerlo y al introducirlo al aparato de salidas, Auyán Tepuy se molesto y derribo sin consecuencias a Eibar Coa, escapándose por la caminata de las caballerizas para ser retirado. El caballo termino tranquilamente pastando frente a la cuadra de Agustín Bezara Castro, dejando el sabor de otro encuentro, ya que El Gran Sol dominó los 2.400 en la Copa de Oro.

 

El Hipódromo de Santa Rita en Maracaibo será la otra fase de Auyán Tepuy que disputa los 2.400 del Clásico Rafael Urdaneta con un place. Para el 18 de noviembre se corre en Santa Rita con Germán González el Clásico Internacional Nuestra Señora de La Chiquinquirá, llegando Auyán Tepuy en el tercer lugar detrás de High Security.

 

Corría el mes de Diciembre de 1.998 y lacónicamente un convencido Nerio Vargas sentenció que el Clásico Presidente de la Republica de 1.999 tenía nombre y apellido. Sorprendidos, sus colaboradores de la cuadra No. 2 empezaron a preguntarle, extrañados, porque faltaban mas de cuatro meses para esa carrera. AUYAN TEPUY. ¿Auyán Tepuy? Si, el doblecoronado del ´96. El mismo que se gano a Templado, Citation Five, Gran Ángel y compañía en el MAC y Republica de Venezuela. Caballo guapo y clásico, sin duda.

 

Empiezan a aparecer los problemas. El caballo ya no es el mismo. Merma su condición. Se empieza a perder la fe. Se descubre que al caballo "se le suben" los testículos hasta caminando. ¿Que hacer? Sus propietarios no querían operarlo (pensaban en su futuro como semental). Hasta que un día se decidieron y le extrajeron uno de sus testículos.

 

La recuperación fue rápida, muy rápida quizás. Regreso a la cuadra con el rabo amarrado para que no intentara tocar sus genitales. Y con la cola amarrada empezó a galopar. Empezaba a ser el mismo de antes. Su traqueador no podía con el. Y reaparece en una carrera común. ¿El resultado? Sexto a unos ocho cuerpos. La ilusión regreso a la cuadra No. 2.

 

Pero los temores también empiezan a crecer cuando se acercan las carreras grandes. ¿Quienes serán los enemigos? ¿Habrá tiempo de poner el caballo a tono? ¿Será favorable el tren de carrera? Quince días antes, los allegados a Nerio sabían de lo que su capacidad profesional era capaz de hacer, pero todavía dudaban del verdadero chance del caballo. El día del ajuste final, miércoles antes de la carrera, sentencio tajantemente: "Al mío no se lo gana nadie".

 

Llego el gran momento. El caballo no era ni remotamente el favorito de los entendidos. Una estrella que empezaba a resplandecer (Emisael Jaramillo) conduciría al gran favorito Raen. Estos eventos suelen dominarlos los ejemplares preparados por los maestros (Antonio Bellardi, Julio Ayala, Cesar Cachazo, Nerio Vargas, Agustín Bezara, etc.). Sin embargo, el pupilo de Nerio Vargas no generaba entusiasmo. Los apostadores buscaban colocar su dinero en el guapo Huracán David, en el idéatico Capitan Erre, en el favorito Raen.

 

 

Se dio la partida y saltaron a la punta Raen y Huracán David. Fue un duelo a muerte, como el que estos dos guerreros acostumbraban cada vez que salían a la arena de La Rinconada. Auyán Tepuy corría lejos en la última posición. Faltando ochocientos metros, empezaron a estrecharse las posiciones; Huracán David empezó a perder posiciones, Raen se mantenía con dificultad en la pelea, Capitán Erre empezaba a presionar por dentro y Auyán Tepuy empezaba a aproximarse con su demoledor remate. Al giro de la última curva, el campeón Auyán Tepuy ya los rebasaba a todos por la parte exterior de la pista y se disponía a galopar el clásico Presidencial. Una gran victoria tejida por su jockey Jean Carlos Rodríguez. Luego vino la euforia, la alegría, la celebración. Para el noble bruto, su consagración como caballo clásico; para su entrenador, el volver a los grandes titulares; para sus propietarios, la recompensa a muchos años de espera e inversiones.

 

 

Luego Auyán Tepuy correría tres carreras mas, incluyendo la carrera mas larga de Venezuela, el Gran Clásico Fuerzas Armadas, quedando un tanto rezagado en los primeros 2.000 metros para efectuar su acostumbrada atropellada a la altura de los 1.200 finales y caer derrotado dignamente en final fotográfico y por demás dramático por Stereo, además de la Copa de Oro donde llegó 9° a siete cuerpos de Capitán Erre y su ultima presentación fue en Santa Rita, en el marco del Clásico Rafael Urdaneta, donde apenas logra un 8° a 27 cuerpos del rendidor Menacho. En definitiva logro 8 triunfos, 7 segundos y 8 terceros en 42 actuaciones, totalizando Bs. 66.732.624 en premios.

 

 

Se inicio como semental en el Haras Varsego, donde engendró al selectivo Imerio y los ganadores Dorada Jak, Kramer, El Adornado, Baby Boom y Royal Chair, en ese interín, en julio de 2002 fue inscrito con la monta de José G. Valera y el entrenamiento de Antonio Sano para participar en el Clásico Natalicio del Libertador a escenificarse en el Hipódromo de Valencia, pero fue retirado. Actualmente está ejerciendo funciones de semental en el Haras Del Sur del Sr. Pedro R. García, donde con pocas oportunidades destaca por intermedio de los selectivos América Stone, Torum Merú, Taragüi, Bellante y Bella Tepuy; además de los ganadores Le Francais, Vía Sixtina, Manakachi, La Fontana, Niño Miguel, Piedra Fina, Gran Tepuy y Love Stone. 

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 05 de Abril de 2001
Copyright 2000, Anécdotas Hípicas Venezolanas C.A. Todos los derechos reservados