Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Bolinge

(Ven, 1985, Bold Reason en Lingeh por Persian Bold)

Por Juan Macedo

 

Cuando el Sr. Annunzio Stanchieri adquirió a la británica Lingeh preñada del notable Bold Reason por US$10.000 en las subastas de Keeneland de noviembre del año 1984, posiblemente pasó por su mente que estaba adquiriendo a la madre de un futuro campeón. Y cuando nació el 22 de febrero del año 1985 vio a un potrillo alazán hermoso, brioso y temperamental. Fue registrado en el Studbook para correr con sus colores con el nombre de Bolinge y enviado al Hipódromo La Rinconada para alojarlo en la cuadra de “El CaimánDaniel Pérez García quien se dedicó a su cuido y doma. Por su fuerte y alocado carácter, su entrenador necesito de mucha paciencia. Físicamente el hijo de Bold Reason, ya dosañero, estaba listo físicamente, pero era díscolo como pocos.

 

Para su debut buscó al mejor para montarlo en sus lomos, “El Negrito de San JoséJuan Vicente Tovar León y el 18 de octubre de 1987 luciendo la chaquetilla blanca con estrellas multicolores de su criador, el Stud San Remo, hizo una gran carrera figurando segundo a 1 ¼ cuerpos de McKenna’s Brown, pero ocasionando tropiezos en la recta final (corrió cargándose hacia adentro) que obligó a los comisarios de turno a bajarlo al cuarto lugar.

 

Suspendido Tovar, buscaron la monta de “El DiabloÁngel Francisco Parra y el 7 de noviembre Bolinge rompió el maiden al cruzar la meta con ventaja de 7 ½ cuerpos sobre Partenio, agenciando 94” exactos para los 1500 metros. A la semana participó en la Copa Otto Rahn con Rubén Huerta up, pero su desempeño fue decepcionante.

 

Reapareció el 3 de enero de 1988 con Raúl Velásquez en sus lomos, ocupando el séptimo lugar a cinco cuerpos de Yaguaraparo. Y la pasantía en ese lote fue larga, diez carreras (en su mayoría decorosas ante prospectos como Gran Edward, Súper Sergio, Letal, Epic Prospect, Tropic King, Tokio, entre otros), debido al alocado carácter del hijo de Bold Reason. El 3 de julio saboreó nuevamente las mieles del triunfo cuando superó con 2 ¾ cuerpos de ventaja a Taratú agenciando 79” flat para los 1300 metros.

 

Otras cinco salidas, todas ellas muy cerca de ganar siendo derrotado por purasangres de la talla de Valle Negro, Voyardo, Gran Edward, Partenio y Escalafón, fueron el preámbulo para su primer triunfo selectivo. Si, a pesar de ser un ganador de dos carreras, díscolo e irregular, había mostrado destellos de calidad y el 27 de agosto en marco de la Copa Julián Abdala con la monta de Juan Vicente Tovar el alazán hizo de las suyas y ganó muy fácilmente con 4 ¾ cuerpos de ventaja sobre Vino Veritas parando los cronómetros en 131”3 para los dos kilómetros.

 

De regreso al lote común, Bolinge les metió un galopón de ¡10 cuerpos! a Partenio mejorando ostensiblemente su registro para los 2000 metros, que en esta ocasión marcó 127”1. Dada esas dos victorias, su inscripción en el Gran Premio Nacional estaba más que justificada, pero ese día Bolinge no le provocó correr y quedó en el octavo lugar a 12 cuerpos del irreverente McGwire. A la semana regresó al lote común con Rafael Torrealba up donde figuró tercero a 3 ¼ cuerpos de Partenio.

 

Venía el Gran Premio Clásico Simón Bolívar y nadie quería la monta de Bolinge. Tovar ya tenía asegurada la monta del virtual campeón tresañero Epic Barré; Douglas Valiente y José L. Verenzuela (que en ese entonces hacían campaña en Norteamérica) fueron invitados pero rechazaron la propuesta. Fue “El NegroJesús Márquez (que nunca había montado al díscolo potro en pruebas públicas) quien tomó el reto, no solo por la magnitud del evento sino por la fiera que iba a cabalgar. Y el 30 de octubre se dio la partida del magno evento del hipismo venezolano y en esa ocasión Bolinge corrió como nunca en su vida, derechito y constante, bien colocado durante buena parte del trayecto y en la recta final vino con fuerzas para pasar en los metros finales a la veloz Llamarada y regalándole a su dueño un Simón Bolívar, agenciando 153” exactos para la milla y media.

 

 

Su siguiente salida fue el Clásico Jockey Club de Venezuela y, irregular al fin, Bolinge figuró muy lejos del sorpresivo ganador The Other. El 2 de diciembre Juan Vicente Tovar regresó a la cabalgadura del nieto de Persian Bold para ganar cómodamente con 4 ¼ cuerpos de ventaja sobre McGwire, agenciando 121”3 para los 1900 metros.

 

El 7 de enero de 1989 reapareció el alazán Bolinge derrotando al veloz Rojo, que trató de irse de punta a punta, por apenas ¾ cuerpo de ventaja recorriendo los 1900 metros en 122”1. A la semana el linajudo descendiente de Bold Reason participó en la milla del Clásico Andrés Bello y luego de perseguir tenazmente a Jagüey durante gran parte del recorrido, en los últimos 200 metros lo rebasó para triunfar con ventaja de 2 cuerpos agenciando 98” exactos para el recorrido.

 

 

 

El nieto de Hail To Reason parecía haber madurado, pero en sus siguientes tres salidas mostró su notable mal carácter e irregular desempeño. El 9 de abril reverdeció laureles al galopar a Bandal con 9 cuerpos de ventaja, dejando registro de 124”2 para los dos kilómetros. Pero este fue su último triunfo. Siguió en campaña sin mostrar avances, solo cabe resaltar un tercer lugar a 17 cuerpos de Gran Edward en el Clásico Iraquí, hasta que sus allegados decidieron que lo mejor era retirarlo de las pistas.

 

Bolinge completó una campaña de 39 actuaciones, de las cuales en 9 logró cruzar el disco en ganancia, además de 6 segundos, 8 terceros, 2 cuartos y 2 quintos, acumulando en premios la cantidad de Bs. 5.343.780. Fue retirado al Haras San Remo, donde se le presentaron algunas oportunidades como semental, destacando por intermedio del ganador clásico Gehrenberg, las selectivas La Gorda y Reina Yolanda; además de los ganadores La Gloriosa, Bol Lady, Sir Erie, Georgetown, Don Torelli, Señalada, Pretty Baby, Antonito, Fosforito, Mr. Vittorino, Grand Bike, Gran Cid, Miss Chacao, Super Mingo, Miss Mercy, Lady Ballone, entre otros.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Revista Partida, www.hipicomputo2000.com

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, viernes 26 de febrero de 2016

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