Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Canelo

(Ven, 1965, Prairie Emblem en Ardid por Alrali)

Por Juan Macedo

 

Al hablar sobre la historia de nuestro hipismo, hay que hacer un alto para mencionar a Canelo, inagotable alazán nacido el 16 de febrero de 1965 en La Victoria, estado Aragua, en el Haras La Quebrada del Ing. Rafael Branger. No era un ejemplo de belleza equina y cuando estaba en espera de comprador fue rechazado muchas veces por feo, pequeño y porque sus líneas eran un poco toscas. Era el complemento de otro fino potrillo, pero como sabemos, con belleza no se gana las carreras y Canelo lo demostró con creces. Al final fue adquirido por el Sr. Giovanni Fara para representar los colores del Stud Baby One.

 

 

Canelo perteneció a una generación dosañera muy pareja. Inició campaña preparado por Don Vittorio Catanese en el 21 de mayo de 1967 en 600 metros donde escoltó a Vuelvan Caras, ejemplar en su siguiente salida lo relega nuevamente al segundo lugar. En su tercera actuación, también en 600 metros, ganó su primera carrera. En su cuarta carrera es derrotado por su compañero de cuadra Normay (que agenció récord de 59” para el kilómetro) y el Sr. Giovanni Fara, descontento con esa actuación, decide cambiar de entrenador.

 

En su quinta salida lo presenta Eduardo Azpúrua Sosa y no es sino hasta su octava actuación cuando reverdece laureles y gana la 2º edición de la Polla de Criadores para Potrillos, cuando el jinete Milton Barra lo hizo avanzar con bastante fuerza en los últimos 200 metros, anulando la acción de Tabanazo que figuró en la segunda posición y tomando venganza de Normay que apenas logró figurar cuarto. Canelo cubrió la distancia de 1400 metros en 86"4. Culminó su campaña como dosañero al figurar segundo en los 1400 metros del Clásico Comparación que se anexó La Menor.

 

 

Como tresañero en 1968, participa en el Clásico Inauguración Francisco de Miranda donde figura segundo a tres cuerpos de Charlo, después corre por primera vez en una carrera sobre la milla, en la Copa Charles Röhl donde gana agenciando 119”3 para los 1800 metros. Enfrenta por primera vez a los caballos criollos maduros en marzo en el Clásico José María Vargas donde escolta a dos cuerpos a Titán. Todo esto lo asomaba como candidato de postín en la Triplecorona nacional.

 

Aparece inscrito en el Clásico José Antonio Páez con la monta de Raúl Bustamante (quien lo condujo por única vez). Al darse la partida, Canelo se quedó en los últimos lugares y tras sortear algunos contratiempos, arremetió con fuerzas pero de manera tardía para quedar segundo a 1 ¾ cuerpos de Con Brío, una carrera que mereció ganar. Todavía era la época cuando la Triplecorona se hacia en cuatro meses. En ese ínterin Canelo ganó cinco carreras, incluyendo los 1800 metros del Clásico Fuerzas Armadas de Cooperación con la monta de su jinete habitual Milton Barra, donde superó por 7 ½ cuerpos a Farolón agenciando 113”2.

 

 

En ocasión de correrse el Clásico Ministerio de Agricultura y Cría, Canelo y Pimentón colmaban la emoción de los aficionados, siendo Canelo el líder de la generación. Se dio la partida y Pimentón comandaba la prueba en su carácter de caballo velocista, mientras Canelo avanzaba para protagonizar en los 400 metros finales en toma y dame sin pedir ni dar cuartel. Ante los gritos emocionados del aficionado presente, a escasos metros para la raya no se vislumbraba un ganador. La sentencia llega, sorprende a ambos en una misma línea, el juez de llegada da a Pimentón arriba. Entonces todo era confusión, los minutos pasaban, hasta que se dio el veredicto, ganó Canelo que según la fotografía había obtenido la mínima ventaja. Canelo hizo los 2000 metros en tiempo de 128"1.

 

 

A la semana siguiente participa en el lote común donde fracasa y el potro Canelo es descansado hasta el Clásico República de Venezuela, tercera carrera de la Triple Corona, el 22 de septiembre. Allí dio muestras de evidente superioridad al galopar por nueve cuerpos a Pimentón, recorriendo la distancia de 2400 metros en tiempo de 152"3, a tres quintos del record establecido por Socopo en 1966. En vista de esta última exhibición, sus allegados deciden anotarlo en el Gran Premio Clásico Simón Bolívar por primera vez lo monta José Luis Vargas (ya que Milton Barra se decidió por Una Leona) y la carrera la ganó Vivo por 1 ½ cuerpos sobre Una Leona, mientras que Canelo finalizaba tercero a 4 ¼ cuerpos luego de sortear algunos tropiezos.

 

 

Después se adjudicó el Clásico Cría Nacional con 4 ½ cuerpos de ventaja sobre Farolón y en tiempo récord de 151”3 para los 2400 metros, ganándose el cupo para viajar a Puerto Rico y participar en el Clásico Internacional del Caribe acompañado de Pimentón, carrera donde obtiene el tercer lugar detrás del local Wiso G y la mexicana Coqueta.

 

De regreso a Venezuela, se toma un descanso de dos meses para reaparecer en el valle de Caracas. Pero esta vez el hijo de Ardid corría bien pero no ganaba, incluso figuró cuarto de Embusteroso en el Gobernador del Distrito Federal, así que su propietario decide probar suerte con un nuevo entrenador, el chileno Antonio Jacial, que decide correrlo en el Clásico Fuerzas Armadas en 3200 metros, donde fracasó al llegar sexto de Futrone.

 

 

Sorpresivamente Jacial (que tuvo que viajar a Chile por razones personales y dejó a José Ruperto Becerra encargado de la cuadra ese fin de semana) lo inscribe con la monta de Luis A. Alvarado en el Clásico Internacional de las Américas, y como el gran gladiador que fue, Canelo da la gran sorpresa, gratísima, al avanzar con fuerzas a partir de los 500 finales y en la recta final pasar a ganar por dentro, controlando la arremetida de Futrone que lo escoltó a ½ cuerpo, además de superar a Chateaubriand, Embusteroso, Vivo, Macabí y Breso. Canelo siguió corriendo ese año 7 veces más pero no pudo volver a ganar, pero dejando con su único triunfo su valor y coraje.

 

Comienza el año 1970 con 5 derrotas consecutivas y sus dueños deciden cambiar a las manos de Manuel Azpúrua Sosa. Este lo reaparece en junio y corre cuatro carreras en 4º y 5º serie contra los importados (su mejor actuación fue escoltar a su compañero de establo Cinnamon). Cuando le toca correr en el Clásico Cavepro con Gustavo Ávila en sus lomos, se transformó y tras poderosa atropellada se anotó un gran triunfo agenciando 125”2 para los dos kilómetros. Vuelve a enfrentar a los importados en la 4º y 5º serie donde fracasa ante Gliss y Landlord antes de intervenir el 8 de noviembre en el Clásico Cría Nacional con la monta de Ángel Francisco Parra para ganar por 2 ¾ cuerpos agenciando 154”3 para los 2400 metros y de paso convertirse en el Primer Criollo Millonario del Hipismo Nacional, en el segundo purasangre que lograba la hazaña (el primero fue el argentino Chateaubriand) y en el nuevo líder en dinero producido.

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Canelo continuó corriendo bajo la pupila de Manuel Azpúrua Sosa hasta abril de 1971, fecha en que Ademar Piñango pasó a ser su quinto preparador. En la primera carrera que corre bajo su entrenamiento, el Gran Premio Clásico Batalla de Carabobo, especial por su Sesquicentenario, el nieto de Mustang consigue la victoria con la monta de Ricardo Ferrer por 5 ½ cuerpos agenciando 128”3 para los dos kilómetros. Mas tarde correría por segunda vez el Clásico Fuerzas Armadas y vuelve a figurar sexto, esta vez del uruguayo Rinconcito.

 

 

Participa dos veces más en el exigente lote de la 4º serie contra los importados sin la mejor suerte para que el 5 de septiembre participe en el Clásico Cavepro nuevamente y haga de las suyas, esta vez con Carlos Pérez, derrotando dramáticamente a Petronio y registrando tiempo de 129”3 para los 2000 metros. Este triunfo clásico le permitió emular al crack Caimán con un total de 9 triunfos clásicos, en lo que se refería a los ejemplares más ganadores de clásicos de todos los tiempos.

 

 

 

En 1972 corrió 5 veces sin ganar y fue retirado de las pistas para cumplir papel como semental en el Haras Montalbán. En 1973, más por empeño de sus allegados intentando un resurgimiento del noble purasangre, vuelve al circo capitalino después de cumplir una temporada de monta y así finalizó su campaña con Eduardo Azpúrua Sosa para los colores del Stud Rey Zulú, participando en otras 3 carreras sin llegar a figurar, incluyendo la última carrera de su campaña pistera el 15 de abril cuando en vano disputó el Clásico Presidente de la República que finalmente ganó Señorial.

 

 

Indudablemente que Canelo tiene un lugar preponderante en la historia hípica nacional por sus hazañas, resumiendo su campaña con 90 actuaciones de las cuales triunfó en 18 de ellas, 16 segundos, 11 terceros, 6 cuartos y 10 quintos, y de esta manera acumulando 1.277.638,45 Bs. Regresó al Haras Montalbán donde murió en mayo de 1978 dejando pocos productos.

 

Fuentes: Sr. Antonio Aragonés, Sr. José Luis D’Angelo, Revista Gaceta Hípica, Revista Hipódromo, Sr. Roque Yoris S.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 28 de septiembre de 2006

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