Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Lavandín

(Ven, 1973, Lavandero en Maple Beauty por Henry B. Good)

Por Juan Macedo

 

Un Rey sin corona, que era capaz de cualquier hazaña, dentro o fuera de nuestro país. Ese era “el locoLavandín, un impactante alazán que nació un 22 de marzo de 1973 en el haras San Isidro, adquirido por el Sr. José Lorenzo Iglesias para los colores del Stud J.L.I. Inicialmente fue entrenado por el “Number OneManuel Medina. Fue sin dudas el mejor hijo de Lavandero.

 

 

Debutó como dosañero el 21 de junio de 1975 batiendo por tres cuerpos a Dargelo en 47”3 para 800 metros, para luego llegar segundo a cabeza de Pretor en la Copa Rómulo Francisco Méndez, que tuvo que recorrer los 800 metros en un excelente crono de 45”2. Problemas físicos lo alejaron de las pistas caraqueñas, pero cuatro meses más tarde, bajo el entrenamiento de Joao Perpetuo, reapareció bajo la conducción de Hugo Mendoza y ganándole a El Aventurero en una carrera sensacional, nada más y nada menos que el Clásico Antonio José de Sucre agenciando 78”4 para 1300 metros, en lo que fue una demostración de calidad y valentía. Pero en el Clásico Comparación, figuró tercero detrás de El Aventurero y Niso, tras tener problemas al tomar una partida bastante desafortunada que virtualmente lo liquidó como aspirante al triunfo, algo que le costó al hijo de Lavandero la gloria de un campeonato y sería su “karma” gran parte de su campaña.

 

Ya como tresañero, mostró una garra increíble ganando una serie de carreras en el lote común que llevó a su dueño a soñar y hasta nominarlo para el Kentucky Derby de 1976, algo que en definitiva no hizo por la tendencia a partir mal en cada una de sus presentaciones.

 

Y comenzando la Triple Corona, el Clásico José Antonio Páez lo perdió a nariz de Pretor, en una carrera en la que tuvo muchos tropiezos, incluyendo una mala partida. Después triunfó por 14 cuerpos en 2000 metros una carrera del lote común agenciando 127”3 tiempo excepcional para la época cuando los ejemplares del máximo lote promediaban 130”. Esa carrera auguraba un arrase en el resto de la joyas de la Triple. Pero en el Clásico Ministerio de Agricultura y Cría nuevamente tuvo problemas y el caballo terminó tercero lejos de Niso, donde casi resulta destendonado al perder un tajo de la pata derecha. Lavandín anduvo con una fea herida, hinchado, durante más de una semana y sin salir a la pista, cuando reinició su entrenamiento se comía la cancha, algo que fue reseñado en los titulares de los traqueos.

 

 

Pero tal vez su carrera magistral, aunque no triunfó pero muchos hípicos la recuerdan, la hizo el 18 de julio, teniendo como escenario el Clásico República de Venezuela, cuando entro tercero de Sendero y Niso. Recordamos la carrera increíble de Lavandín con Jesús Rodríguez ese día lluvioso y con un lodazal, porque partió muy mal (posiblemente resentido de la herida) y se vino prácticamente caminando el primer cuarto de milla quedando fuera de lote, a más de 100 metros de la punta (Aly Khan dijo “y Lavandin totalmente eliminado en el ultimo lugar”). De pronto Lavandín avanzó de manera vertiginosa y los alcanzó en la curva para venirse luego en una pelea fantástica contra Sendero (que le dio un pillón al termino de la última curva) y Niso, pero el esfuerzo fue demasiado. A pesar de todo llego a cuerpo y medio, fue en verdad asombroso. La herida de Lavandín era visible desde las tribunas, la pata derecha todavía se notaba los efectos y mancha de los medicamentos desinflamatorios. Si hubiese ganado esa carrera sin dudas hubiese pasado a la historia ¿Cuantos metros regaló? o mejor ¿Con cuantos cuerpos habría ganado?.

 

 

Luego de esas dos carreras desafortunadas, Lavandín parecía un caso perdido ya que optó por no partir. Se pensaba que tendría una lesión indetectable, pero en el marco del Clásico Coproca donde operó el milagro: quitarle la gríngola que siempre llevó desde su estreno. Partió bien y ganó, y si no triunfó por varios cuerpos eso tiene su explicación. Todo el entrenamiento del ejemplar se había basado hacia un solo objetivo, hacerlo partir, descuidando lo otro, la resistencia para una carrera de 2 kilómetros. Y como Lavandín salió vicioso con Hugo Mendoza desde la partida para liquidar tempranamente a Papi y después a Niso, cuando venían para el codo final nadie daba medio por Lavandín. Entonces Doble R y Sendero ya estaban en plena atropellada y no obstante, logró conjurar el peligro de manera sensacional y concretó una espectacular victoria. En otras palabras, hizo todo lo que debe hacer un verdadero campeón, salió a batirse con los velocistas, derrotándolos uno a uno y al final resistir el acoso de los atropelladores.

 

 

 

Pero el mal estaba hecho, las lesiones (producto de su mal genio y su maña de mal partidor) hicieron crisis, y a pesar de los esfuerzos de la cuadra liderizada por el carismático Joao Perpetuo, no se pudo hacer para recuperarlo. Incluso apareció inscrito en el Gran Premio Clásico Simón Bolívar, pero fue retirado. Realizó corta campaña como cuatroañero figurando en el marcador sin destacar. Así culminó su campaña con 22 actuaciones para ganar 7 carreras, 5 segundos, 3 terceros y Bs. 625.388.

 

 

Lo retiran a la cría Haras La Evelynda de Domingo Noguera Mora,  compartiendo la padrillera con Lucky Debonair, Gaylord’s Feather, Silver Moon III y Chatiment, por lo cual fue muy poco utilizado. A pesar de eso, destacó a través de los selectivos Encendida, Tangaloa, MontreuxBermellón; además de los ganadores Hakone (Semental), Miss Guafal, Viboral, Amahay y Kilkenny (madre de Newyork Dancer).

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Revista Hipódromo, Revista La Fusta, Sr. Agustín Pérez, Sr. Gustavo Sansón, Sr. Custodio Bello.


Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 16 de Marzo de 2006

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