Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Papelón

(Ven, 1949, Birikan en Mounttown por Panorama)

Por Juan Macedo

 

Entre los ejemplares criollos de la década de los años 50, sin lugar a dudas, el castaño Papelón se destacó como uno de los mejores, debido a su reconocida valentía y a la admirable campaña que ostentó en su vida pistera, a pesar de sus múltiples dolencias. Importado en vientre desde Inglaterra, nació el año 1949 en el Haras Rancho Fonseca y lució la famosa chaquetilla negra del Stud Los Pinos de Don Manuel Fonseca Arroyal, quien le cedió la doma, cuido y entrenamiento a Don Arturo Muñoz Candía.

 

Siendo un purasangre bastante delicado debutó tardíamente, a inicios de abril de 1952. A pesar de ello se destacó como el mejor de su generación en la temporada 1952, al realizar una campaña digna de todo campeón. Debutó ganando y logró adjudicarse cuatro victorias mas para un total de cinco en calidad de invicto, incluyendo el Clásico Albert H. Cipriani, el cual recorrió en 62”4 para el kilómetro con la monta de “El NegroJuan Eduardo Cruz. Perdió su invicto el 31 de agosto ante la importada Soñadora, quedando en el octavo lugar. El 5 de octubre participa en la milla del Clásico Ministerio de Agricultura y Cría, donde ocupó originalmente el cuarto puesto detrás de su compañero de cuadra Florentino, pero esté fue descalificado ya que se trataba de un purasangre castrado (en esa época los castrados no podían participar en clásicos) por lo que oficialmente ocupó el tercer puesto a 2 ½ cuerpos de Imperial.

 

 

Sus problemas físicos lo alejaron nuevamente de la arena paradisíaca, para reaparecer el 4 de abril bajo el entrenamiento de Jesús Saltrón (que cubría el cargo de Muñoz Candía) y con casquillos de hierro, que no fueron obstáculos para obtener un brillante triunfo sobre los importados Arenal y Punto Rojo con ventaja de 2 ½ cuerpos y tiempo de 75”4 para los seis furlones. Tres semanas después fue humillado por Punto Fijo que lo relegó al octavo puesto.

 

Luego de un mes de reposo, el 23 de mayo, regresó al cuidad de Arturo Muñoz Candia y con la monta de Eduardo Jara participó ante el mejor lote de purasangres nativos implantó récord para criollos en la distancia de 1200 metros, parando las agujas en 74”1, llevando 56 kilos, superando al ganador clásico El Ché con amplia ventaja de 6 ¼ cuerpos.

 

El 13 de julio en recorrido de 1400 metros le salió al paso un ejemplar criollo de la categoría de Maraquero que fue capaz de relegar a Papelón al segundo lugar a 10 cuerpos, pero superó a los clásicos As de Oro y El Brujo. El 5 de julio nuevamente enfrentó a los importados donde logró un decente quinto puesto detrás de Centauro II.

 

El 19 de julio ante los importados, en 1200 metros, igualó su record de pista para la distancia de 1200 metros, pero portando esta vez 48 kilos, derrotando a la inglesa Card Table por ½ cuerpo. Regresa ante el lote selectivo de criollos, en el Clásico Ministerio de Agricultura y Cría con la monta de León Padilla, pero solo tiene que conformarse con un tercer lugar a 5 cuerpos de Maraquero, que nuevamente fue su verdugo el 11 de octubre en el Clásico Ciudad de Caracas donde Papelón ocupó un oscuro quinto lugar.

 

Dos meses después, el 6 de diciembre cae derrotado ante la inglesa Manzanita por apenas un cuerpo. A la semana reverdece laureles ya que se impuso por ½ cuerpo sobre Pallis Royal, después de venir segundo todo el tiempo detrás de Punto Rojo, el cual debido a su reconocida rapidez pudo ponerse al frente por largo rato, para entregarse en plena recta. No conforme, el 20 de diciembre se anotó otro flamante triunfo sobre Padrino y Brumoso con ventaja de 5 cuerpos y tiempo de 76”1 para los 1200 metros.

 

Se pensó que había mucho “Papelón” para rato, pero las lesiones truncaron nuevamente su campaña. Reapareció ya con cinco años el 15 de agosto de 1954 sin pena ni gloria figurando décimo de Timoteo y el 21 de agosto con la monta de León Padilla tuvo la mala suerte que en la partida se tropezó con los ejemplares Tancred, Polita y Vate, rodando todos los jinetes, llevando la peor parte el de Los Pinos ya que quedó en la pista por una grave fractura por la cual tuvo que ser sacrificado.

 

De esa forma injusta e inesperada culminó la vida de Papelón, que a través de sus 20 actuaciones demostró que era un fuera de serie gracias a sus 10 victorias, además de 2 segundos y 2 terceros, acumulando en premios la cantidad de Bs. 156.004,65. Es indudable que si este criollo no hubiera sufrido dolencias en sus remos, su campaña podría ser mucho mejor y, quizás, la mejor entre los criollos de todos los tiempos.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Sr. Jaime Casas

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 24 de febrero de 2011

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