Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

César Cachazo

Por Juan Macedo

 

En cualquier campo profesional la constancia y la dedicación constituyen elementos fundamentales para el éxito. Un caso de estudio es el entrenador César Cachazo Díaz, un fiel reflejo de esta situación, agregándole la virtud de la paciencia, pues tuvo que esperar casi 25 años de actividad para darse a conocer. Nació el 10 de agosto de 1932 en la ciudad de Caracas, hijo del Sr. Oneres Cachazo y Doña  Concepción Díaz de Cachazo, quienes lo educaron para ser una persona dispuesta a resolver todos los tropiezos que se le presentasen a lo largo de su vida.

 

Los inicios de Don César en el medio se remontan a la época del Hipódromo Nacional El Paraíso, cuando fue por primera vez a presenciar las carreras, algo que se volvió costumbre semana a semana, siempre en compañía de su padre. Por intermedio de amistades consiguió trabajo de correo, para llevar la taquilla de cada carrera al centro totalizador, y luego estuvo como vendedor de boletos, mientras continuaba sus estudios.

 

Cuando se inaugura el Hipódromo La Rinconada, inició su aprendizaje como preparador de purasangres en la cuadra de Silverio González, luego pasó a la de Jesús Saltrón, al igual que le brindó la oportunidad “CoquitoAugusto  Moulinier y finalmente Domingo Noguera Mora, fueron las personas determinantes para que alcanzara el éxito. Eran tiempos duros, había que hacer de todo con los caballos, la cama, limpiarlos y subirlos a la pista, en fin, la rutina que cumple un caballerizo. Para la época no había escuela de entrenadores y presentó el examen para la Promoción Antonio Cuadrado junto a un grupo a finales de 1963, donde reprobaron todos, incluso “YeyoJosé Núñez, Santiago González, Ariosto Martín y Raúl Payares. Luego les dieron otra oportunidad, cuatro meses más tarde y recibieron la matrícula. Eso fue en 1964.

 

Una vez iniciada la campaña, un año después, se concretó su estreno como entrenador profesional y resultó con el caballo Trasfalgar. Arribó segundo, después en octubre de 1965 se impuso y al final terminó su carrera tras una fractura. Comenta el Sr. José Rubicco HuertaPor esas cosas del destino, quizás por su forma de ser, introvertido, y no contar con la habilidad necesaria en el obligatorio roce que debe sostener un entrenador con los propietarios, César Cachazo no tuvo mayor suerte, ya que en 23 años apenas totalizaba 41 triunfos”.

 

Como tenía pocos caballos, en esa época compartió la profesión de entrenador con otras actividades, como la de Dibujante en la oficina de planeamiento urbano de Caracas y luego hizo un curso de Topógrafo, área donde también laboró y le sirvió para mantenerse hasta la jubilación. Incluso los fines de semana, junto a Justo Meza (actualmente su capataz en la cuadra), hacía trabajos para constructores por Petare y otras zonas.

 

De hecho, para finales de los 80, Don César Cachazo pensaba seriamente en el retiro, con apenas figuraciones selectivas, contándose el tercer lugar de La Chachi en el Clásico Presidente de la República de 1982. Sin embargo se presentó la oportunidad de comprar un caballo en la subasta del Haras Tamanaco, con dos propietarios: Domingo Lara (que llegó a su caballeriza a raíz de la muerte del entrenador Freddy Molina) y Fabián Burbano (quien nunca había tenido un ejemplar). Ese purasangre era un hijo de Countertrade y fue adquirido por la cantidad de Bs. 900 mil y fue registrado con el nombre de Don Fabián. En una entrevista Don César comentó: “Era un caballo que no destacaba en los ejercicios fuertes. Eso me tenía muy intranquilo. No bajaba de 55 segundos para los 800 metros. Su propietario Domingo Lara me insistió para debutarlo para determinar si era otro en carrera. Así fue. Llegó segundo de Star Light que batió récord. Desde ese momento aparecieron los laureles

 

A partir de ese momento cambió todo. Con Don Fabián logró su primera selectiva como entrenador (Copa Grano de Oro de 1989) y su primer clásico (Albert H. Cipriani de 1989); ganó desde el Gran Premio Clásico Simón Bolívar hasta el Clásico Del Caribe en Santa Rita, ello sin mencionar la Copa de Oro. Fue Campeón desde los 2 hasta los 4 años. Los triunfos dan las satisfacciones que compensan los tragos amargos.

 

Luego aparece la diminuta Bratislava. Ha sido el único ejemplar que ha ganado clásicos en los tres hipódromos y apenas pesaba 360 kilos, pero con un corazón enorme. Santu Pretu, un caballo excepcional que cometió el pecado de nacer el mismo año que Catire Bello. Racrif, de la misma generación de Don Fabián, que superó sus lesiones para, ya longevo, ganar el Clásico de los Sprinters. Armored Brown, batallador como pocos. Gran Duquesa y Magic Princess, rendidoras y guapas.

 

En 1994 aparece El Gran Sol, un caballo extraordinario, capaz de ganar 25 carreras y la mayoría de los grandes clásicos en La Rinconada, incluyendo en par de ocasiones el Gran Premio Clásico Simón Bolívar de 1995 y 1996, para convertirse en el primer criollo en lograr la hazaña: Campeón en cinco temporadas. Durante ese ínterin también destacó por intermedio de Magic Wheels, Yagualera y Cantoreal. Su última obra de arte se llama Papá Lucas, que ha logrado ganar tres veces la Copa de Oro de Venezuela, emulando al otro pupilo de Cachazo, El Gran Sol. A lo largo de su carrera, Cachazo ha demostrado capacidad para llevar a correr con éxito ejemplares en las grandes distancias y su efectividad en los eventos de corte selectivo.

 

 

Entre sus hobbies, dedica sus ratos libres a cultivar frutas tradicionales, como la lechosa, en su refugio de La Victoria, donde es tan popular que podría lanzarse como concejal, todo gracias al hipismo.

 

Don César Cachazo es un hombre sencillo que ha sabido ganarse el aprecio y el respeto de los hípicos como figura sobresaliente en La Rinconada, ya que no esconde su buen ánimo que le caracteriza en los quehaceres dentro de la actividad hípica. El mismo Don César dice “No pienso en retirarme; sin embargo, mi familia sí lo anhela. Exhortan que ya está bueno. Es muy sabroso levantarse a las cuatro de la mañana y llegar a la caballeriza a las cinco de la mañana. Es que es muy difícil apartarse después de tantos años en esta profesión. Me hacen falta los caballos”. Sin duda, una gloria del hipismo venezolano.

 

Fuentes: Lic. José Rubicco Huertas, Lic. Antonio José Medina, Lic. César Augusto Rivero, Diario El Universal, Diario Líder, Lic. Luis González H.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 29 de Abril de 2010

Copyright 2000, Anécdotas Hípicas Venezolanas C.A. Todos los derechos reservados