Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Domingo Noguera Mora

por Detlev Simonis

Domingo Noguera Mora nos trae recuerdos de triunfos clásicos, de las grandes emociones de la época dorada de los años sesenta y setenta, de un estilo elegante y definido, dentro y fuera de las pistas. Fue una persona llena de anécdotas y dedicación a la excelencia, quien se gano el cariño y el respeto de la afición a lo largo de varias décadas llenas de éxito como uno de los mejores entrenadores de caballos purasangres de carreras de todos los tiempos. En sus años como entrenador activo dictó verdadera cátedra, llegando a ser un ídolo que revoluciono al medio, al ser el primer nativo que mostró dominio total en el ámbito hípico nacional. Llegó a obtener 1.774 triunfos de por vida, el quinto mayor ganador de la historia en el turf local. Fue una figura resaltante dentro del entrenamiento del puro de carrera durante largos años en Venezuela, gloria del hipismo nacional por su indiscutible exitosa ejecutoria profesional.

Domingo Noguera Mora

Domingo Noguera fue conocido con el popular remoquete de "El Pavo". Nació el 12 de Mayo de 1934 en Canagua, una población del estado Barinas colindante de la Sierra Nevada de Mérida. Desde niño se mostró aficionado al trabajo y al beneficio que de él se obtenía. Todavía aun muy joven, se dirigió a la ciudad capital empleándose como fotógrafo, con lo que logra comprarse un carrito viejo con el cual le gustaba correr y emular al gran Juan Manuel Fangio. Inicia sus estudios de bachillerato en el Liceo de Aplicación, el cual colindaba con el desaparecido Hipódromo de El Paraíso, lográndose escapar frecuentemente a sus instalaciones, lo cual lo llevaron a despertar su interés en el hipismo. Allí comenzó en calidad de "muchacho del correo", como se denominaba el bajo cargo.

La cercanía a los purasangres le transmitió cierta pasión, aumentando progresivamente una inquietud que lo llevo hasta Argentina, al recibir una beca del Hipódromo Nacional para estudiar Hipología Veterinaria. Allí, bajo las ordenes del maestro Juan Lipistoy, comenzó su aventura que tuvo asiento en la Escuela de Hipología de Buenos Aires. Lo hizo durante un espacio de dos años, al cabo de los cuales se gano el respeto y cariño de los argentinos. Al salir de Argentina, dejo un grato recuerdo y llevo consigo el consejo siempre oportuno del veterano profesor, el cual en su despedida le exige gran dedicación al reconocer su talento. De esa manera, Noguera regresa a Venezuela, proveniente de la mejor escuela.

Su regreso, salpicado de incertidumbre por no contar con el elemento básico del oficio, el caballo de carrera, correspondía a la fase inicial de la aventura. Ahora era cuando faltaba trecho por recorrer, conocimientos por asomar, capacidad para triunfar. Al regresar incursiona en el Hipódromo de La Limpia en Maracaibo, donde gana un buen numero de carreras. Luego, en el Hipódromo Nacional de El Paraíso, consigue su primera victoria en Caracas el 29 de Agosto de 1954, con el ejemplar Fenómeno, conducido por "Cuminaco" Rómulo Méndez. Por ironías del destino, las oportunidades se reducen sin explicación, lo que le obliga a un retiro temporal dedicándose al comercio; donde vende prendas, alfalfa y por ultimo, automóviles, lo cual lo lleva de regreso al hipismo. Es así como conoce al Dr. Carlos Pérez Espejo, ex-presidente de Cavepro, dueño de la agencia de automóviles donde prestaba servicios, quien le sugiere que regrese a su profesión inicial, brindándole la oportunidad de abrirse paso en La Rinconada.

En el año 1958 contrae nupcias con Evelyn Penso, hija de un importante propietario de caballos para la época, Don Carlos Penso, quien poco a poco le suministra algunos ejemplares, que le dan pie para iniciar la escalada. Su ingreso a La Rinconada le trae buena fortuna, y en 1960 alcanza importantes números de lauros y su primer clásico con Incendiaria, para ubicarse quinto en la estadística como el mejor criollo. Un año mas tarde obtiene satisfacciones con el campeón Klick, hijo de Birikil en Accalmie, pupilo del Stud Car-Ben, autentico ídolo de la afición venezolana. Este extraordinario caballo a lo largo de su campaña pistera acaparó 16 triunfos, incluyendo 6 clásicos y más de Bs. 750.000 en premios, una altísima suma para la época. Ese año logra su primera corona como líder entrenador. Cabe destacar que con Klick también participó en la Clasico Internacional Carlos Pellegrini, que se corre en Argentina cada año, significando la prueba más importante del calendario hípico en esa nación.

En el año 1962 su estrella sigue brillando, llegando cuarto en la estadística, consagrándose luego como el máximo entrenador al ganar las estadísticas de 1963, 1964 y 1965. En 1967 también logra ganar la estadística, la quinta en siete años, ubicándolo como el máximo profesional del momento e ídolo de la afición. En todos los niveles recordamos que le se conocía entonces con el seudónimo de "El Pavo", al ser Domingo Noguera Mora una persona de magnifico porte, presencia, clase, y elegancia en el vestir. Entrenador de excepción. Un total de seis estadísticas (1961, 1963, 1964, 1965, 1967 y 1972, este ultima con 147 triunfos, su mejor marca) , cinco Simón Bolívar, cuatro Fuerzas Armadas, seis Presidente de la República, la casi totalidad de la programación clásica, el histórico primer Clásico del Caribe de 1966 con Victoreado, formando yunta con Gustavo Avila. Igualmente ejerció funciones como coordinador de la delegación venezolana en dicha justa.

Las victorias en el Simón Bolívar, luego de sufrir las derrotas del recordado ídolo Klick (1961-1962), comenzaron pronto al visitar el difícil recinto de los ganadores a partir de 1963, cuando Ferumbras le da el primer laurel. Un par de años después sigue con la yegua Feusinha en 1965, continuando con el inmortal Chateaubriand en 1967 y finalizando con la seguidilla de Mckenna's Gold y Vaticinio en 1972 y 1973. Un quinteto de triunfos que lo colocan en posición privilegiada desde hace 27 años. El Clásico Fuerzas Armadas lo gano cuatro veces, a través de Klick (1961-1962), Rinconcito (1962) y Mckenna's Gold (1973).

Fue un consecuente ganador del Clásico Presidencial, el máximo ganador en nuestra historia, hasta el punto de que en 6 ocasiones se retrato con sus ejemplares alojados en la recordada Cuadra 8 de La Rinconada. El recordado "Pavo" Noguera presentó en inmejorables condiciones al ídolo Klick en los años 1961 y 1962. Posteriormente, reino durante tres años a finales de la década de los sesenta, y estampo su nombre al vencer con Tom Thumb (1967), Four Clubs (1968) y Chateaubriand (1969). Finalizo Noguera Mora con un sonado éxito con el caballo Ejemplo, sobre un lodazal, en una emotiva prueba para derrotar al invicto Yves (conducido por Angel Francisco Parra) en la edición de 1971, siendo dirigido por su pareja de siempre, Gustavo Avila. Por cierto, "El Monstruo" condujo al éxito a los cuatro últimos triunfos de Domingo Noguera en este evento.

Domingo Noguera Mora en sus años mozos

Capitulo aparte merece lo que el llamo "mi obra nacional": la conquista del primer Clasico del Caribe en el Hipódromo El Comandante, de Puerto Rico, en 1966 con el criollo Victoreado, que con Gustavo Avila de jinete derroto a El Rebelde en una competencia que registra la historia a favor de Noguera Mora. "Victoreado corrió gracias al empeño y sapiencia de Domingo, pues cojeaba por su crónica lesión en la mano izquierda y Noguera lo alivio de tal forma que intervino y gano como lo que era, un campeón", diría tiempo después su eterno capataz (luego entrenador exitoso) Rafael "Talúa" Rodriguez.

Todo esto resume la cuota que Noguera Mora aportó al hipismo venezolano, amen de su insistente propósito y que el llegó a describir como "mi segunda odisea": el de convertirse en criador, aspirando, según sus palabras: "quiero fabricar a un gran caballo de carrera, a un campeón". Su terquedad, como el mismo solía titular, le proporcionó la creación en 1965 del recordado Haras Karen Sissy -el nombre de una de sus hijas- que al poco tiempo vendió la mitad para quedar en sociedad con su amigo de toda la vida, José "Pepe" Sahagún Hernández. Allí marco pauta, desarrollando innovaciones en el mejoramiento de cruces, padrillos, vientres, instalaciones, a la vez aplicando los últimos conocimientos que se tenían. Domingo Noguera Mora aquí también ocupo un sitial de privilegio, siendo figura prominente como criador, con su haras que gano un total de 8 campeonatos, recibiendo el Casquillo de Oro. De ese establecimiento de cría, aun se recuerda, surgieron verdaderos cracks que resultaron los mas altos protagonistas del espectáculo hípico.

Posteriormente, con la venta del 50% de las acciones, fundó el Haras La Evelynda, en Cúa, Estado Miranda. Este establecimiento igualmente le brindo satisfacciones a traves de dos destacadas corredoras, Cigüeña y My Sweet Baby, entre otras. Allí también adquirió a un padrillo nieto de Ribot, que puso por nombre G. Avila en homenaje a su compañero de hazañas: Gustavo Avila, su monstruo amigo.

Muchos animales de poderío corredor pasaron por la manos de Noguera Mora, desde los tiempos de "El Pavo" hasta que decidió retirarse con la nostalgia incrustada en el alma, aunque con la historia ya escrita. Además de los mencionados, bastaría recordar a Velvet Cap, Guasipati, Antar, Aldeano, Green Thumb, Goabundle, Maturín, Irlanda, Macabi, Chelin, Paraje, Pimentón, Cuadra Ocho, agregando también a Arañazo, el caballo de Miguel Otero Silva y Heberto Castro Pimentel que proporciono al campeonísimo Juan Vicente Tovar su primer triunfo clásico.

Como profesional de la preparación hizo efectivo binomio con muchos grandes jinetes, destacando entre ellos Juan Eduardo Cruz, Balsamino Moreira, Manuel Camacaro, y mas que todo y en especial Gustavo Avila y Angel Francisco Parra. Por cierto, este ultimo obtuvo su primera victoria en La Rinconada el 15 de mayo de 1965, logrando el laurel sobre el tordillo Calfuco, pupilo de Noguera. Al final de su carrera, Noguera sobrepasa las 1.770 carreras ganadas, lo que le permitió ser el segundo entrenador venezolano mayor ganador de carreras. En cuanto a triunfos clásicos se refiere, conquisto 57 en su historial, ocupando un lugar de honor entre los preparadores.

Su retiro se produjo en 1993, en un emotivo acto donde estuvo acompañado precisamente por "El Monstruo" Avila, a su juicio, el mejor jinete de todos los tiempos. Domingo Noguera Mora falleció el 13 de abril de 1999 en el Urológico de San Roman, a consecuencia de un accidente luego de sufrir una fractura de cráneo. Según informes, el inigualable ex-entrenador sufría de hipertensión arterial y perdía el equilibrio. El domingo 11 de Abril de 1999 en la noche regreso a su apartamento en el edificio Petit Palace, en la urbanización Las Mercedes en Caracas y cuando entraba cayo de sus pies sufriendo la lesión. Fue hallado sin sentido por sus familiares, en el descanso de la escalera del piso, llevado al Urológico, donde fue sometido a una intervención quirúrgica de la cual no se pudo reponer. Al momento de enterarme de la noticia me inunde de enorme tristeza ya que siempre, desde niño, había tenido la ilusión de conocerle en persona, felicitarle por sus hazañas, y solicitarle una foto con el ídolo de mi infancia, Klick. Su muerte parece injusta y muy prematura. Ahora solo queda el recuerdo y su imagen de consecuente y eterno ganador, la cual perdurara entre los aficionados y en el historia del hipismo venezolano.

Fuentes: Diario El Nacional, Diario El Universal, La Biblia del Hipismo Venezolano, Ing. Juan Macedo, Recuerdos Personales, Ing. Luis Lezama, Sr. Diego García O.

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 25 de Enero de 2001
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