Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Gorgonio Parra Semprún

Por Juan Macedo

 

Don Gorgonio Parra Semprún fue conocido como un hombre sencillo, honesto y trabajador. Nació en la Ciudad de Maracaibo el 29 de septiembre de 1912 y su afición a los caballos comenzó desde muy niño cuando se dedica al cuido de los mismos junto a su padre. Se inició como entrenador de purasangres de carrera en marzo del año 1933 en el desaparecido Hipódromo de Santa María de Maracaibo con caballos goajiros, tales como Mi Delirio, Al Capone, Dillinger y Gran Brisa. Allí está hasta 1937 cuando se incendió el mencionado óvalo hípico y venirse al viejo óvalo de El Paraíso en 1938. Cuentan que se vino en un camión, y se trajo a los ejemplares Mi Delirio (posteriormente se llamó Trébol), Trigurú y Monteczu, cuyos animales estrenaron el primer aparato de partidas, pues antes se partía con "huinchas".

 

Mantuvo latente su espíritu hípico programando carreras en recta en varios sitios de la capital del Zulia, comienza en firme sus actividades en el Hipódromo La Limpia en 1951, comprando varios ejemplares criollos en Caracas para venderlos a propietarios zulianos, además de los caballos goajiros (es por Gorgonio que en La Limpia corrían caballos goajiros).

 

En 1960 puso su importante cuota de esfuerzo para obtener mejoras en el Hipódromo Municipal de La Limpia logrando contribuciones del Hipódromo La Rinconada y de la Lotería del Zulia. En esa década formó parte de la Comisión de Carreras, y luego llegó a ser Comisario para renunciar posteriormente (pasó momentáneamente la cuadra a su hijo Adán) y dedicarse otra vez a su pasión, al entrenamiento de purasangres. Su hijo Adán le ganó con el ejemplar Machango a Niní (entrenado por Gorgonio) en un final dramático por medio pescuezo en el Clásico Rafael Urdaneta.

 

 

En 1965 se traslada a Caracas a ejercer su oficio, consiguiendo su primer triunfo con el criollo Arauca, y el 31 de octubre de 1971 establece un récord inscribiendo cuatro ejemplares y ganando con todos: Sonata, Perjuicio, Rim de Oro y Broche de Oro. Gorgonio fue un fervoroso creedor de "La Chinita", hasta el punto que cuando ganaba un batacazo suyo en el 5 y 6, le prendía una vela. Vencedor de más de 300 competencias en Caracas, a pesar de que en su tierra le dijeron que no ganaría jamás en la capital.

 

Obtiene su primer triunfo clásico en Caracas -Fuerzas Armadas de Cooperación- con el potro Silbido. Según cuenta la crónica de la época, después de perder el sueño para superar las mañas de este ejemplar y lograr triunfos importantes, su propietario Fernando Mendoza se lo quita sin razón alguna y pasa a otro entrenador, que no se entiende con el genioso ejemplar, entonces Don Fernando quiso que volviera a sus manos, no lo recibió basado en sus principios y la “Ley Goajira”. Otro buen corredor que pasó por la manos de Don Gorgonio fue el criollo El Duque, con el que obtuvo una docena de triunfos.

 

Gorgonio Parra fue calificado como el mejor entrenador que ha dado el Zulia, ganador de varias estadísticas en La Limpia, con más de 240 carreras. El 8 de Septiembre de 1983 el Concejo Municipal del Distrito Maracaibo acordó condecorar con la Orden Ciudad de Maracaibo a Don Gorgonio Parra en reconocimiento a sus méritos ciudadanos.

 

 

 

Don Nelson Romero Díaz comentó: "Quiero añadirte dos anedas con Gorgonio: una, era el preparador de los caballos de papá en La Limpia y en La Rinconada. El primer ejemplar nacido y criado en el Haras Santa Rita, Montañés, un tordillo gris hijo de Reading en Capa Mora II, debutó ganando en 800 metros y si mal no recuerdo, lo montó Carlos Pérez. En esa fecha, papá (Asdrúbal Romero Cardozo) no estuvo en el debut y ninguno de nosotros. La primera de las generaciones de purasangres nacidos en el Haras fueron: Montañés, Red Wood, Salvatella y otro cuyo nombre, no lo logró ubicar. Todos corrieron en Caracas, y de la campaña de ellos, se dedujó que habían errores en la crianza que posteriormente se corrigieron. La otra aneda con Gorgonio está referida a una llamada que el hizo a la casa a mitad de la mañana y ante los NO que yo les respondía con relación a papá, me dijo: "Entonces, vos no sabéis nada" y colgó. En concordancia con sus raíces goajiras, Gorgonio era de pocas palabras, muy callado, trabajador como los de su raza y además, perpicaz. El Haras no tuvo mucha suerte con la preparación de Gorgonio, algo que en aquel entonces no captabamos, pero sus derrotas tenían que ver con la calidad de los caballos, los competidores y la manera de preparar de Gorgonio. Papá y él mantuvieron buenas relaciones personales".

 

El 05 de Agosto de 1997 dejó de existir el entrenador de caballos Gorgonio Parra Semprún, a la edad de 85 años en Maracaibo, su ciudad natal.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Revista Hipódromo, Revista Hípica Zuliana, Sr. Nelson Romero Díaz

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, lunes 16 de Enero de 2006
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