Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Hebert Bouley

Por Juan Macedo

 

Don Hebert Bouley fue un correcto profesional, como jockey fue inteligente, valiente, amante de su profesión, con nervios de acero y sobre todo podía entender al animal que montaba en una carrera. Como entrenador fue impecable, sin tachaduras en su historial y de trato cordial, amable ante todo.

 

 

Nacido en Audincourt, localidad de Doubs, Francia el 11 de octubre de 1903, no tenemos estadísticas de su labor dentro del hipismo francés. Llegó a nuestro país en el año 1926 contratado como jinete para conducir caballos pertenecientes al que fuera presidente del Hipódromo de El Paraíso y máximo propulsor de nuestra hípica de siempre, el Dr. Gustavo J. Sanabria.

 

 

 

Hebert Bouley estribaba largo, corría sobre la pista del Hipódromo Nacional El Paraíso que era de arena de lecho de río. Aunque no se tiene estadísticas claras de esa época romántica, fue un jinete sin duda rendidor, con el pupilo del Sindicato 1954, Tetramella, se anotó la Copa de los Sprinters de 1936, además de ganar con ejemplares de la talla de Maracay II, Sultán y Bardelys El Magnífico. Durante su época como jinete inició labores como entrenador de purasangre, siendo uno de los tantos profesionales en recurrir a la dualidad jinete-entrenador con ejemplares como Kudi y Bermudas. Como los jockeys de la época, corrió en Trinidad, Grenada y Barbados.

 

Al retirarse como jinete el año 1945, se mantuvo en el medio hípico actuando como entrenador, especialidad en la que logró cosechar innumerables y grandes satisfacciones, especialmente con los pupilos de Don Federico de la Madriz y Pastor, sobre todo con el caballo Hypocrite, considerado como el mejor ejemplar de todos los tiempos en el hipismo venezolano. Bouley comentó que "Hypocrite era un caballo con corazón de oro, resistente ante cualquier obstáculo, un campeón sin precedentes". Otro ejemplar que le dio satisfacciones a Bouley fue Maudlin (con el que ganó el Clásico Ministerio de Agricultura y Cría), Sileno y Herta.

 

 

Indudablemente la experiencia y dedicación de Hebert Bouley fue una influencia decisiva en su hijo Enrique H. Bouley, ya que desde muy pequeño le transmitió sus grandes conocimientos sobre el purasangre de carreras, teniéndolo siempre ocupado con los caballos que se alojaban en sus caballerizas, incluso el primer triunfo del joven Bouley como jinete fue con Honest Bob, entrenado por su padre. Enrique fue uno de los primeros jinetes venezolanos que más ha representado al país con actuaciones en el extranjero.

 

 

 

Cuando las circunstancias fueron privando de mejores oportunidades al viejo Bouley, éste opto por retirarse de la profesión, recibiendo la jubilación en junio de 1965, aunque se mantuvo en contacto con el medio a través de sus numerosos amigos vinculado al hipismo, deporte que constituyó la gran pasión de su vida. Falleció el 24 de septiembre de 1974 a la edad de 71 años, pero quedará su recuerdo en memoria de los hípicos, como una persona cabal. De seguro en estos momentos estará cuidando de Hypocrite para enfrentar a los mejores en el Hipismo Celestial.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Revista Turf, Sr. Agustín Pérez F., Sr. José Rafael Ball.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 28 de abril de 2010

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