Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Luis Francisco Martín

Por Gabriel N. Ramos  

 

Nadie puede refutar que Luis Francisco Martín Martel es un verdadero hombre a caballo. Su nombre quedó plasmado en las páginas hípicas como un efectivo jinete y ha alcanzado destacado desempeño en la preparación, en una brillante y larga trayectoria en el óvalo de Coche, medio por demás competido. Es uno de los pocos profesionales que ha transitado exitosamente en ambos roles.

 

Luis Martín nació el 15 de agosto 1948 en la localidad de Chío, en Tenerife, España. A la edad de un año llegó a Venezuela, como hijo de inmigrantes, para radicarse en la ciudad de La Guaira. Desde niño su anhelo era ser jinete, pero su familia se opuso. Inició sus estudios en la Escuela Luis Alfredo Machado y continuó el Bachillerato en el Liceo Vargas, aunque por la situación económica de la familia se vio obligado a abandonarlos Al final le exigieron que tenía que aportar dinero para la casa.

 

En una entrevista Luis Martín comentó “Eran tiempos duros, incluso compartía los libros con un trabajo de barbero, para ayudar con los gastos en la casa. Precisamente en los ratos que cortaba pelo, lo que hacía era hablar de caballos, a todos nos gustaban las carreras y fue así como muchos clientes y amigos empezaron a proponer que me hiciera jinete, por el tamaño, hasta que se presentó la oportunidad con unos ejemplares que tenía Domingo Noguera Mora, en un descanso para caballos en Tanaguarena. Fue allí cuando tomé la decisión de dejar los estudios, pero sin mayores resultados, porque no pude entrar al hipódromo, sino hasta que cerca de la barbería conocí al entrenador Alberto Mejías Llamoza, quien me dijo que fuera a su cuadra, con lo que empezó la historia

 

A su llegada al hipódromo, hacia el año de 1966, inició el trabajo con los caballos, limpiando camas y recogiendo bosta. Duró apenas un mes con Llamoza, hasta que se presentó la oportunidad de entrar a la Escuela de Jinetes. Comentó Luis MartínRecuerdo que un traqueador de apellido Castro me ayudó, al dar una recomendación de parte de Carlos Heny, ya que sabía que era amigo de Luis Monasterios, quien para ese entonces estaba al frente de los aspirantes, por lo que pese a que el cupo estaba completo, finalmente me aceptó”.

 

Fueron casi cuatro años de aprendizaje, hasta que salieron los aprendices de la promoción a correr el 26 de diciembre de 1970. En el debut arribó en la última colocación, pero las cosas mejoraron poco a poco. En su segunda salida tampoco corrió con suerte. Su primera victoria fue por vía legal, por intermedio de Mon Chanson el 7 de febrero de 1971 y el segundo triunfo vino con Tesco Gipsy. Justo en esa temporada alcanzó 11 lauros y un año más tarde 18 victorias, hasta que en 1973 alcanzó el título como Jinete Aprendiz del Año, al totalizar 28 victorias, en 308 compromisos de monta.

 

El Halcón”, nombre con el que se le conoce en el medio desde sus días de jinete por un percance que tuvo en un final cerrado con Nerio Atencio, cuando este último, al verse perdido, empezó a agarrarlo por la bota y como respuesta aquél intentó golpearle con el látigo en forma rápida y repetida sobre la mano, se graduó de profesional con Llantén el 23 de marzo de 1974.

 

A lo largo de su campaña, Luis Martín destacó por su habilidad de correr ejemplares en velocidad, como el caso de Big Secret, valiente corredor de la cuadra de Abigaíl Colmenares, con el que obtuvo vibrantes triunfos, incluso el Clásico José María Vargas, donde lamentablemente el purasangre falleció luego del esfuerzo de la carrera, demostrando su nobleza, sin dejarse pasar. “Fue una tarde triste. Cayó fulminado cerca del poste de los 1400 metros, producto de su deficiencia pulmonar, pues oxigenaba a cabalidad solo por uno, pero así son las carreras”. Igualmente estuvo en la silla de Chatiment, Sweet Candy, Chichén, Kurtosis y Cábala, entre otros ejemplares.

 

 

La temporada de 1976 figura como una de sus más productivas, con 36 lauros, al ubicarse en el noveno lugar de la estadística. Igualmente formó excelente binomio con profesionales de la talla de Noguera Mora, Julio Ayala, Miguel Carrillo y Roy Zerpa, su gran amigo. En total ganó 427 competencias y su retiro se produce a finales de 1992, cuando decide colgar las botas y el foete, ante la imposibilidad de obtener montas con chance. “Veía que otros jinetes que nunca iban a trabajar le otorgaban mejores montas. Eso me decepcionó como fusta y anuncié mi despedida de la profesión”.

 

Luis Martín se adentró en el mundo de la preparación por una especie de suplencia que le hizo a Roy Zerpa, cuando aún estaba activo como jinete y mientras éste se recuperaba de algunos problemas de salud. Más que todo, fue un gesto de amistad, pues en principio no pensó ejercer como profesional. Luego de esta experiencia vino el retiro y al verse en la casa, sin hacer nada, tomó la decisión de entrenar. Después de muchas dificultades, pudo presentar el examen y obtuvo la matrícula en el año 1993.

 

La yegua Dauna fue el primer ejemplar que llegó al establo y luego el caballo Intransigente, propiedad de Oscar Centeno Lusinchi, con el que logró su primer triunfo, en febrero de 1993. Ese año logró un total de nueve triunfos, con apenas 68 presentados y sobresaliente efectividad de 7,55. Un año más tarde obtuvo cinco victorias, pero es en 1995 cuando alcanzó destacada campaña, con un total de 24 lauros, para ganar el Premio Burlesco, como Entrenador Revelación de la temporada en La Rinconada.

 

De allí en adelante, fue escalando posiciones, con logros positivos, al aplicar un sistema cuya escuela es la de Abigaíl Colmenares, ideal para las grandes distancias, hasta el presente, siempre con ejemplares problemáticos, a los que ha sabido sacarle productiva campaña. “'Definitivamente no es fácil entrenar, hay que estar pendiente de cada detalle, con horas de trabajo que pueden esfumarse en poco más de un minuto de acción, en plena carrera, por una mala partida, un tropiezo en la recta o algo que no se hizo bien en la cuadra. Sin embargo, pese a todos los sinsabores, disfruto lo que hago y el hecho de ganar una carrera, bien vale la pena el sacrificio”.

 

Su primer triunfo clásico lo obtuvo en fecha reciente, el 19 de julio de 1998, en el Día de la Armada, por intermedio de Solanda, pero guarda especial aprecio por Bonchona, ejemplar que tuvo infinidad de problemas, incluso hubo necesidad de enervarle los cascos, pese a lo cual tuvo producción de poco más de 7 millones en premios en esa época.

 

 

Tiene varios años de pareja con la jineta Maritza Trujillo, quien a la vez es su mano derecha en la cuadra y principal apoyo en su carrera, tanto moralmente como para el propio trabajo, pues ejercita varios de los caballos a su cuidado. Casualidad han sido las hembras que han dado la cara por la cuadra. Aparte de Solanda, están Guaraira, Yerbamora, Porlamar, Don Eusebio (un macho que pintaba muy bien, pero fue envenenado y perdió más de 50 kilos, costando su recuperación), Finlandia, Queen Alice e Ibiza. Demostrando que es un luchador, Luis Francisco Martín se mantiene entre los más productivos entrenadores del medio.

 

FuentesSr. Antonio José Medina, Sr. José Rubicco Huertas, Diario El Universal, Diario Líder, Ing. Juan Macedo

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 26 de enero de 2012

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