Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Cinda

(Chi, 1951, Orégano en Luzart por Stark)

Por Juan Macedo

 

La alazana Cinda, yegua chilena nacida en el segundo semestre del año 1951, llegó a Venezuela sin realizar campaña en su país de origen para lucir en el Hipódromo Nacional El Paraíso la chaquetilla roja con franja horizontal amarilla de los hermanos Leopoldo y Oscar Pérez Guerrero. Para muchos entendidos no esperaban mayor cosa como corredora, pero sus allegados tenían una gran fe en la catirita hija de Orégano.

 

Bajo el entrenamiento de Don Luis Alberto Morales, hizo su debut el 11 de julio de 1954 con la monta de “Tumba PoolTeófilo Tosta y recorrido de 1200 metros, y a pesar sufrir varios contratiempos durante la carrera fue capaz de figurar segunda a 1 ¼ cuerpos de Oportuno. Dos semanas después logra su primer triunfo a expensas de Battle Home que superó por 3 cuerpos y agenciando 69” para los 1100 metros. El 7 de agosto logró su segundo triunfo, esta vez 1 ½ cuerpo sobre Miss Joan y agenciando el mismo 69” para los 1100 metros y ocho días después continuó la racha, esta vez con la monta de “TabaquitoGuillermo Blanco, pero dramáticamente por la mínima diferencia sobre Mary Cruz en tiempo de 75” para los 1200 metros.

 

El 21 de agosto conducida por Ignacio J. Ferrer cayó vencida desde el cuarto lugar a 4 ½ cuerpos de la argentina María Eugenia, pero reinició la racha triunfal con Toksen Hon up superando con ½ cuerpo a Ingeniero agenciando 74”2 para los seis furlones, seguidamente con la monta de León Padilla aventajó fácilmente por 2 ½ cuerpos a Zanedrín y tiempo de 75”1 para recorrido similar y el 2 de octubre con “El IndioManuel Camacaro cristaliza un bonito triunfo con ½ cuerpo de ventaja sobre Urania y crono de 75”2.

 

Luego de batallar para caer derrotada apenas por ½ cuerpo ante Manzanita, el 23 de octubre retoma el triunfo con la monta de “El MandamásRogelio Cortez superando con 3 cuerpos a El Huaso y tiempo de 72”4 para los 1200 metros. Oscar Carrera se encargó de seguir la racha y superar a Imprescindible con 2 cuerpos y registrando 73”2. Luego de figurar cuarto en dos ocasiones ante buenos corredores como Mataquito y Sundín, el 12 de diciembre participó en la milla del Clásico Fuerzas Aéreas Venezolanas donde, en una prueba carente de toda emoción, Cinda se hizo dueña de la situación y solo en los metros finales fue apurada para asegurar el triunfo ante el avance de Titana, dejando marca de 103”2. La pista estaba fangosa, lo que favoreció a la velocista.

 

Reapareció en febrero de 1955 estrenando nueva cuadra, la de Don Álvaro Severo Alvariza, pero realizó una carrera decepcionante. En realidad la chilenita no se entendió con su actual entrenador durante las seis actuaciones que la presentó. El 23 de abril reapareció bajo el cuidado de Miguel Torrealba Herrera y la monta de Oscar Carrera figurando cuarta a 2 ¾ cuerpos de Puntual.

 

Luego de otro cuarto a 1 ½ cuerpos de Clásico, realizó una sensacional faena con “El ChanchoCarlos Pérez para derrotar a Chivilcoy con 2 cuerpos de ventaja y agenciando 73”2 para los 1200 metros. El 29 de mayo realizó otra excelente exhibición, esta vez con Félix Sabino Pérez, figurando segundo a 1 ¼ cuerpos del crack Petare en la Copa Instituto Anticanceroso. Al mes participó en el Clásico Fuerzas Terrestres con la monta de “Mano E’TigreRaúl Bustamante donde lució superior y se anotó un galopón de 6 ½ cuerpos sobre la norteamericana Miss Val, agenciando 101”3 para la milla.

 

Días antes de su participación en el Clásico Fuerzas Navales (que se escenificó el 24 de julio) hubo polémica ya que la revista Gaceta Hípica publicó como noticia, "Rosa del Ávila ¡Descartada!", a pie de página, en la primera carrera del día sábado, abriendo la revista pues. El texto decía: "Gran sorpresa causó entre los entendidos la nómina de las inscritas para disputar el Clásico Fuerzas Navales, ya que en la competencia sobresale abiertamente Cinda, que luce en el papel completamente fuera de lote... Pero mayor sorpresa causó el hecho de aparecer Descartada la pensionista de Clark, Rosa del Ávila. Muchos no se explican (nosotros tampoco) a qué se debe que haya merecido los honores del Descarte, pero carreras son carreras y aunque parece imposible la derrota de Cinda, es mejor no opinar sobre el particular... Si nos parece de mala administración el haber Descaratado a otra competidora que no fuera Cinda, ya que las apuestas en ese renglón serán muy poco cotizadas, pues todos los apostadores optarán por jugar descartes a Cinda y una gran mayoría se abstendrá de apostar sabiendo de antemano que la gran favorita sólo devolverá el valor de la apuesta".

 

El día de la carrera la favorita Cinda salió a la delantera, tratando de adjudicarse la prueba de punta a punta y había puesto ventaja a favor en la recta final, pero el avance de Rosa del Ávila fue certero y pudo desplazarla poco antes de la meta, "bajo el rigor del látigo del jinete León Padilla", en opinión de la Gaceta Hípica, superando por ½ cuerpo a la chilenita.

 

Resentida de un problema en una de sus manos luego del clásico, reapareció el 6 de noviembre figurando cuarta a 2 ½ cuerpos de Mataquito, a continuación logró para de excelentes segundos lugares (1 ½ cuerpos detrás de Templete y a pescuezo de Ricotón) lo que indicaba que su próxima salida, el Clásico Fuerzas Navales, tenía todo a su favor. Pero antes de efectuarse la prueba circuló el rumor que la yegua estaba enferma y que sería retirada. Los que estaban en el paddock no la jugaron pues no se necesitaba ser veterinario para darse cuenta que la yegua estaba mal. Sin embargo no nos explicamos todavía la razón por la cual no fue retirada. Tal vez pensaron que por ser superior a las demás, aun enferma podia ganar. Así Cindra, con la monta de Juan Eduardo Cruz, desilusionó con la actuación brindada al quedar sexta a 13 cuerpos de Quetalinda.

 

Tal vez la mala decisión de correrla enferma o simplemente sus problemas físicos hicieron mella, lo cierto es que Cinda reapareció el 7 de abril de 1956 para iniciar una racha de quince derrotas, la mayoría en actuaciones grises, que a nuestro juicio no debió correr. Su última carrera fue el 9 de febrero de 1957 figurando cuarta de Miss Cuba.

 

Cinda completó una campaña de 45 actuaciones y ganó 11 carreras, además de 7 segundos, 3 terceros y 8 cuartos, para totalizar en premios Bs. 209.055. Fue alojada en el Haras San Luis donde produjo al ganador El Tracalero.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Sr. Jaime Casas

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 30 de junio de 2011

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