Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Antonio José Utrera

Por Juan Macedo

 

Refulgiera como un astro del látigo en la época romántica de nuestro hipismo, maestro de jinetes, Juez de Partidas, ese fue Don Antonio José Utrera Bolívar que nació en San Juan de los Morros, Estado Guárico, el 8 de agosto de 1928. Hijo de Juan de Jesús Utrera y Carmen Bolívar

 

Se inició gracias a la insistencia de Angel Colorao" Gutiérrez, y en el año 1944 llegó a la escuela de jinetes que la atendía Don Amador Varela (aquel jockey peruano que vino contratado por el General Juan Vicente Gómez). Tras cuatro meses de aprendizaje, recibió la matrícula junto a Julio Roque Ramírez, Quirilla Torres, entre otros.

 

Hace su estreno en el Hipódromo de El Paraíso el domingo 12 de noviembre de1944 con la yegua Queenie que la entrenaba el mismo Amador Valera y era de los colores de Hermán Ettedgui, con la que figura séptima (última) detrás del ganador Crash Kit conducida por Marcos Olivares. Nueve meses después, el 1 de julio de 1945 consiguió su primera victoria a expensas de Fogonazo propiedad del Sr. Manuel Rincón Ortega y preparado por Ramón Sánchez Dumey, esa carrera era exclusiva para aprendices.

 

Su primer clásico que ganó fue con el ejemplar Sinbel en el Clásico Presidente de la República (derrotando nada más y nada menos que a Hypocrite) y fue una gran satisfacción en el año 1948 de Don Manuel Azpúrua y Doña Carlota, de paso, fue el primer Clásico de Manuel Azpúrua Sosa como entrenador, además de meterse en el libro dorado del hipismo venezolano como el primer jockey aprendiz en ganar este magno evento. Ese mismo año ganó el Clásico Clausura de ese mismo año 1948 con el  caballo argentino Regalón.

 

También estuvo involucrado la suspensión colectiva más severa que se recuerde por el resultado de una carrera, se registró el 1° de Mayo de 1955, en la Reunión No.10 de esa Temporada. Fueron suspendidos, por el término de lo que restaba de campaña, los jinetes Justo Torres (ganador de la carrera), Carlos Pérez y Antonio José Utrera, y el entrenador Luis Morón Valdivia, responsable en la preparación de Criterio del Stud Don Julio, el cual resultó un descalabro para la Cátedra.

 

Ganó a nivel internacional unas 40 carreras, de los cuales 19 carreras fueron en Panamá. También ganó en Chile, Uruguay y México; en Argentina no tuvo suerte. También participó una sola vez en Lima, con el caballo Boves del propietario Aníbal Guilarte y lo llevó Abigaíl Colmenares en una carrera internacional sin llegar a figurar.

 

Montó buenos purasangres importados y criollos. Es de grata recordación el ejemplar Kenado (propiedad de sus amigos Abelardo Abreu y José Antonio Díaz) con el que ganamos 16 carreras. Logró importantes triunfos con Don Ambrosio Elnen, un argentino que estuvo preparando los caballos de los Abilahoud.

 

Ya en los años 70 no era fácil encontrar el nombre de Utrera entre los jockeys con compromisos, pero aprovechaba las contadas ocasiones que le brindaban. A finales de abril de 1979 viajo con una delegación compuesta por Andrés Bianco, Magin Zamora y Argenis López para Uruguay, con el objeto de cordializar con sus colegas y ayudar a la implantación del filete en la conducción de purasangres, implemento que generalmente no se usa en ese país. Como anécdota simpática esta el hecho que cuando estaba celebrando sus 53 años el sábado 8 de agosto de 1981 le "regaló" al público una brillante actuación al triunfar de punta a punta con el ejemplar Mortero, que pagó 175 Bs (35 a 1), defendiendo la carrera como en sus años mozos.

 

 

En el año 1986, que se hizo la Escuela de Jinetes, estuvo junto a Luis Enrique El Trece" González y de las que se graduaron José Leonardo Verenzuela, Eibar Coa, José Antonio García y las jockettas salieron de esa escuela, unas seis de ellas.

 

Se retiró el 25 de febrero de 1990 contabilizando 827 triunfos en toda su carrera como jockey, entre El Paraíso y La Rinconada. Y tres días después, el 28 de febrero pasó al aparato como Juez de salidas. Un trabajo que no solo realiza durante los días de carreras, ya que en los días de semana esta en el aparato de salidas chequeando a los animales, junto al personal del aparato y junto a su asistente, lleva registros de la conducta de cada ejemplar y su comportamiento y su carácter para cuadrar. Ha eliminado el uso de la tenaza, que era un castigo para el ejemplar, y en todo caso es el último recurso para que cuadre.

 

Sin dudas que Don Antonio José Utrera merece un reconocimiento en vida por su tenacidad y ojalá algún día tenga ese merecido honor.

 

 

Fuentes: Lic. Cesar Augusto Rivero, José Rafael Ball, Revista Gaceta Hípica, Manuel Ortega (foto)

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 14 de Noviembre de 2004

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