Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Jesús Márquez

Por Pablo Marín

 

El personaje que les traemos hoy es un jinete de primera categoría, nada mas y nada menos que “El NegroJesús Márquez, de dilatada trayectoria en el hipismo venezolano. Nació el 24 de marzo de 1954, oriundo de la Ciudad Capital Caracas, específicamente de la Parroquia La Pastora de la segunda loma del Polvorín, desde niño quiso ser jinete ya que era el octavo de diez hermanos y era el mas alto, media 1,50 m de estatura, fueron muchas las personas que le sugirieron que escogiera esa profesión que a la larga le traería grandes momentos a lo largo de su vida. Un día le manifestó a sus padres (la Señora Josefa Márquez y el Señor Agustin Mújica) que entraría a la Escuela de Jinetes en el Hipódromo La Rinconada escogiendo la misma profesión que su hermano Luis Emilio Marquez.

 

Formó parte de la Promoción de Aprendices Marino Escobar, en la que también salieron los jinetes Juan Vicente Tovar, Elías Navas, Jesús Bello, etc. El primer ejemplar que montó fue la yegua Bouningseña arribando en el cuarto lugar, tres semanas después (3 de marzo de 1974) el triunfo no se hizo esperar y fue el caballo Mi Pablo el que le daría su primer triunfo, como también su segundo triunfo.

 

 

Fueron muchos los triunfos de “El Negro” a lo largo de su carrera al igual que un sin numero de satisfacciones incalculables, tuvo la suerte de medirse con los mejores jinetes de nuestro país y también tuvo la oportunidad de montar ejemplares que hoy en día son recordados por los que amamos el maravilloso mundo de la carreras de caballos. Fue ganador selectivo por excelencia habiendo obtenido su primera prueba selectiva el 29 de febrero de 1976 con la yegua Alondra en la Copa Rafael Rugero, curiosamente en esa carrera alcanza el grado de Jinete Profesional. Fue el jinete oficial del caballo Sweet Candy, aquel que derrotó a la yegua Gelinotte en aquel Clásico Republica de Venezuela cuando estaba a punto de concretar una hazaña sin precedentes para la hípica nacional. Ganó 83 carreras de corte selectivo entre Copas y Clásicos tuvo la suerte de conseguir en tres ocasiones el codiciado Clásico Simón Bolívar por intermedio de ya nombrado Sweet Candy, Bolinge y Gran Edward.

 

 

En la vida personal se casó con la Señora Cristina Hernández, de esa unión nacieron tres hijos: Jesús Emilio, Dulce María (en honor a Sweet Candy) y Edward (fue en honor al ejemplar con el cual se anotó su ultimo Simón Bolívar). Manifiesta que el momento más grande de su carrera fue cuando obtuvo su primer Simón Bolívar con Sweet Candy.

 

 

En una entrevista hace poco con mi persona, en el Recinto de Jinetes, me manifestó de su viva voz que a lo largo de su carrera tuvo muchas satisfacciones, ¿decepciones? Si las tuvo no se acuerda. Le pregunte cual fue el mejor ejemplar que monto y me dijo he montado ejemplares muy buenos pero ninguno como Sweet Candy: “Nunca podré olvidar a Sweet Candy. Con ese gran corredor gané mi primer Clásico Simón Bolívar en 1980; además, fue una gran emoción derrotar a Gelinotte en la triple corona. Muchos aficionados salieron triste de las tribunas por la derrota de esa gran yegua. Le digo algo: Sweet Candy me llevó a la gloria". También conversamos sobre  la corta campaña que había tenido en el hipismo Norteamericano donde iba de vacaciones y terminaba montando algunos caballos de Eduardo Azpúrua en Calder y Hialeah. También recordó haber tenido la suerte de contar con los servicios del agente Jovito Ovalles (su gran amigo) por más de 18 años y que todo lo que logró en la hípica se lo tiene que agradecer eternamente a Eduardo Azpúrua. De los entrenadores venezolanos recuerda con mucho cariño a Antonio Bellardi y Daniel Perez que fueron como hermanos para él, nombro con mucha satisfacción a Armando Fernández Alfaro, José Armando Contreras  y Vittorio Catanese. Entre los jinetes recuerda con mucha admiración a su amigo Juan Vicente Tovar y a Jesús Rodriguez.

 

Tuvo la suerte de montar en el desaparecido Hipódromo de La Limpia como jinete invitado al ejemplar Güiri Güiri, un entrenado de Luis Mendez al que monto seis veces en igual numero de victorias. En el hipismo carabobeño, el entrenador con quien “El Negro” hizo una gran amistad fue con el M.V. Miguel Hernandez, también de esa hípica recuerda que a comienzos de ese hipismo tuvo la suerte de montar al caballo Ristre en su ultima carrera en la cual el rendidor purasangre se despidió de Hipismo Nacional en el cual se anoto la victoria, este fue el Clásico Ciudad de Valencia de 1985.

 

 

Entre los propietarios recuerda con mucho agradecimiento al Dr. Charo Navarro (quien fue como un padre para él), también recuerda a los hermanos Alzaibar, Erasmo Ricobono, Ana Maria de Azqueta y el Dr. Federico Carmona. Nos manifiesta que disfruta mucho los triunfos alcanzados por su sobrino Carlos Luis Marquez en Hipódromos de Canadá (hijo de su hermana menor Esperanza, a la cual “El Negro” cariñosamente le puso el mote de campanita desde niña). 

 

Fueron más de 950 los triunfos de “El Negro” y era costumbre verlo todos los años entre los 10 primeros jinetes de la Estadística, un frecuente ganador y que nunca tuvo problemas para hacer el peso. Fue en el Hipódromo de Valencia donde logró su última victoria clásica, a bordo de Gibrán en el Clásico Ciudad de Valencia de 1990.

 

Como anécdota curiosa tenemos que a comienzos de su profesión se encontraba paseando por una nueva urbanización en la localidad de Cagua, Estado Aragua, y tuvo la oportunidad  de observar  unas nuevas y hermosas quintas que estaban a la venta y tuvo la idea de regalarle una a su madre y inmediatamente hizo la negociación. Posteriormente nunca dijo nada a su madre con la idea de obsequiársela como sorpresa el día de su cumpleaños. Pasaron los días y el momento llego a la hora de picar la torta reunidos sus hermanos y demás familiares estaba abrazados cantando el tradicional tema del cantautor Emilio Arvelo, después que su  madre soplo las velas con un gesto de amor le lanzó las llaves de la casa encima a la torta y le dijo “Madre, este es tu regalo de cumpleaños, una nueva casa”, la emoción de su madre y hermanos fue tan grande que terminaron todos abrazados y llorando de emoción. Pasaron meses y la señora se residenció en su nuevo hogar. Jesús, por motivos de trabajo no fue mas a Cagua por un corto tiempo y la última vez que había ido (antes del cumpleaños de su madre) le puso a la casa el nombre de su madre Josefa, si Quinta Josefa. Un primero de Mayo (día de los trabajadores), fue a visitar a su madre acompañado por el propietario de caballos Ricardo Saab, llegaron a  la urbanización y duraron horas buscando la casa pero nunca la encontraron y nadie de los vecinos conocían la Quinta Josefa, resulta que su madre al mudarse le quitó el nombre y ahora se llama Quinta Mi Negro, en honor a su maravilloso hijo.

 

Luego de completar una vida profesional como jockey, decidió retirarse para asumir el cargo de Supervisor del Recinto de Jinetes de La Rinconada. Pero por cosas de la vida, el 9 de febrero de 2000 terminó sus labores y a las 4:30 PM salió del Hipódromo en compañía de unos amigos, y de repente una camioneta le atropelló justo al frente de la Tribuna C. Fue muy doloroso, hasta el punto que presentó dieciséis fracturas en la pierna derecha. A pesar de ello continuó al frente de su cargo, pendiente de toda la parte operativa de las instalaciones. En junio de 2011 fue jubilado, luego de laborar 13 años. Actualmente vive en su residencia en El Paraíso, Caracas.

 

 

 

Esta es la historia de un excelente jinete que logró ser un maravilloso hijo, un gran padre, un mejor amigo, un buen esposo y un apasionado a los caballos purasangre de carreras que, a principio de la década de los 80, sus colegas decían “Si Héctor Lavoe era el cantante de los cantantes, Jesús Marquez era el jinete de los jinetes”.

 

Fuentes: Ing. Juan Macedo (actualizaciones), Sr. Nilo Jiménez (foto), Lic. Antonio J. Medina

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 24 de junio de 2010

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