Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:

Juan Eduardo Cruz

por: Detlev Simonis

Juan Eduardo Cruz, "El Trueno de Antofagasta" ó "El Negro Cruz", como fue bautizado desde que llegó a la capital venezolana en 1949, se inició en las actividades hípicas desde corta edad. Apenas contaba con 8 años cuando subió a un pura sangre de carreras por primera vez. Nació en Antofagasta, Chile, el 17 de junio de 1928, hijo de una familia que por generaciones estuvo atada a las actividades hípicas de la región. Su padre, Ceferino Cruz, al igual que su abuelo, tíos y su hermano Carlos, todos fueron jinetes. Un día, a mediados de 1941, hizo su debut como jinete aprendiz en el hipódromo Club Hípico de Santiago de Chile. En esa oportunidad, en distancia corta, montó al ejemplar Relumbroso, cruzando la meta en ganancia. De esa manera, entró por la puerta grande del hipismo.

Juan Eduardo Cruz

Allí mismo comenzó el ascenso del novato hijo de Ceferino, quien estaba listo para colgar la fusta. Antes de hacerlo, le dio una oportunidad a Juan Eduardo, y también a Carlos, encontrándose en un final padre e hijos, para que la meta la alcanzara en primer termino el viejo maestro Ceferino. Su campaña en el sur no duro mucho, sin embargo llegó a ganar casi 400 carreras. Fue ganador de la estadística de jinetes en Santiago de Chile en las temporadas de 1947 y 1948.

A partir de ese momento, entró en conversaciones con el Sr. Julio Castro Ruiz, para aventurar en la pista del desaparecido hipódromo de El Paraíso en Caracas. Concluida la temporada de 1949 en Chile, habiendo ganado la estadística, arribó a Venezuela para conducir a los ejemplares de Don Manuel Azpúrua Alcántara. Su primera victoria en El Paraíso la alcanzó el 5 de julio de 1950 por intermedio del caballo Etincelant, un entrenado de Emilio Cáceres, propiedad de Don Alfredo Abilahoud. De allí en adelante, se convirtió en frecuente visitante del paddock de vencedores. Su nombre comenzó a sonar con méritos, al mantenerse entre los diez mejores de cada temporada.

Sobre Trenzado, su último triunfo

Comentó Don Diego García Ortín "Extraordinario jinete chileno-venezolano con una gran elegancia sobre la silla de un puro de carreras. A mi me impresionaba como alentaba a un ejemplar pasando el látigo sobre el pescuezo del animal, pero, sin lastimarlo. A diferencia de la gran mayoria de lo que vemos ahora que es simplemente un castigo criminal a veces para tapar un delito en cancha, "Tirapalos" como una vez me comentó a mí Don Euclides Villalobos. Una vez en RCTV, Mr. Chips le gritó en plena transmisión a Felix "Malabar" (era muy negro) García: "Chico no lo castigues tanto" y los comisarios hicieron lo suyo y lo multaron o suspendieron".

Año tras año, carrera tras carrera, victoria tras victoria, y clásico tras clásico, fue agregando triunfos, llegando a sumar 1.655 primeros lugares en Venezuela. En el renglón clásico seria muy largo detallar cada una de las victorias alcanzadas. Salvo el Gran Premio Clásico Simón Bolívar, cruzó el disco en ganancia en todos los clásicos importantes de la época. En el año 1966 estuvo a punto de perder la vida, Amansio salió del aparato mañoseando, perdiendo un estribo y sin poder sacar el otro pie "El Negro" fue arrastrado por casi 200 metros. En cuanto a estadísticas se refiere, siempre figuró en plan estelar. En 1955 alcanzó las mayores victorias con 63 primeros lugares, en 1961 también ganó la estadística con 106 triunfos y en 1967 se produjo un empate con Gustavo Avila al ambos obtener 105 victorias. En la primera semana de 1973 alcanzó un importante récord al llegar a 1.500 victorias. El 16 de abril de 1975 ganó su último clásico, el Gobernador del Distrito Federal con Baklava por la vía oficial (recordado final polémico) Luego, el domingo 4 de mayo de 1975, obtuvo su ultima victoria, al ganar el Trofeo Susana Duijm con el ejemplar Trenzado. De esta manera llegó finalmente a 1.655 triunfos, de los cuales 58 fueron clásicos, 7 de ellos en 1974. Tuvo una breve participación en los Estados Unidos, pero la barrera del idioma le impidió mayor participación en el medio anglosajón. Tambien participó en Perú en par de ocasiones sin mayor fortuna.

Sábado 10 de mayo de 1975, 7:50 am. Juan Eduardo Cruz procedió a retirarse a su casa, luego de trabajar ya tres horas y 28 animales esa mañana. Esa tarde tenia tres compromisos de montas y necesitaba un descanso. Se dirigía al estacionamiento a buscar su auto. Los altoparlantes internos de La Rinconada solicitaban su presencia para ejercitar a un ejemplar de Arturo Muñoz Candia. "El Negro" emprendió su regreso para traquear al animal, el último caballo que montaría en su vida.

Sobre los lomos de Karai

Durante el ejercicio, el corcel, de nombre Karai, se lanzó contra la baranda interior de la pista, chocando contra la base de un poste, y enviando a su cabalgadura por los aires para pegar la cabeza sobre la valla exterior de la pista pequeña. Hora exacta: 8:05 am. Felix García y Ricardo Ferrer acuden a su auxilio, llevándolo desesperadamente al Centro Medico en una ambulancia. Llegó con vida, pero luego de varios días de agonía, 153 largas horas según el informe, perdió su lucha, al no poder superar la grave lesión de tallo cerebral. "El Negro" Cruz nunca recuperó el conocimiento en esos 6 días. Lamentablemente, para el mundo del turf, la hora trágica había llegado. Fue el 16 de mayo de 1975 y las palabras de aliento nunca llegaron. Sus amigos comenzaron a llorar su ausencia. Al día siguiente, se procedió a su sepultura. Antes de ser transportado al Cementerio del Este, recorrió los últimos 400 metros, la recta final de La Rinconada, por ultima vez, en hombros de sus compañeros de profesión. Fueron 10.173 actuaciones para 1.676 triunfos,  1.488 segundos, 1.314 terceros con una efectividad de 6,15. Juan Eduardo Cruz fue recordado como gran hombre, humano hasta el máximo, excelente profesional, entrañable amigo. Tal cual como entró, se fue por la puerta grande.

.

Fuentes: Diario Meridiano - 1975, Revista La Fusta - Varias ediciones, Sr. Diego García O., Ing. Juan Macedo

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 22 de febrero de 2001
Copyright 2000, Anécdotas Hípicas Venezolanas C.A. Todos los derechos reservados