Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Justo Torres Benítez

Por Agustín Pérez

 

Cuando surge el debate entre los conocedores de la hípica venezolana de quién ha sido el mejor jinete venezolano de todos los tiempos, por alguna razón se omite a Justo Torres Benítez, que nació en la Parroquia La Pastoria de la Ciudad de Caracas el 29 de octubre del año 1939. Tuvo una infancia feliz, pero nunca le gustó estudiar, apenas aprobando el segundo grado, y durante su adolescencia le sugieren que intentara como jockey por su contextura física por lo que buscó suerte en el antiguo Hipódromo Nacional El Paraíso.

 

 

Rápidamente aprendió a sostenerse en la silla, y tras un periodo de aprendizaje debutó el sábado 14 de agosto de 1954, en carrera exclusiva para jinetes no ganadores de más de tres carreras, que resultó ser un calvario para el joven jinete pero marcó el inició de su exitosa vida profesional. En esa carrera también debutó “El MonstruoGustavo Ávila.

 

Su primera victoria la obtuvo el 2 de abril de 1955, una sexta carrera con un preparado de Don Vittorio Catanese llamado Windsor Star, propiedad de los hermanos Scannone. Luego de tres triunfos más (uno de ellos con Taraná, pupila del Coronel Roque Yoris quien lo apoyó en sus inicios), en su haber tiene una mancha negra, al estar incluido en la suspensión colectiva más severa que se recuerde por el resultado de una carrera, se registró el 1° de Mayo de 1955, en la Reunión Nº.10 de esa temporada. Fueron suspendidos, por el término de lo que restaba de campaña, además de Justo Torres (ganador de la carrera), los jinetes Carlos Pérez y Antonio José Utrera, y el entrenador Luis Morón Valdivia, responsable en la preparación de Criterio, del Stud Don Julio, el cual resultó un descalabro en la taquilla. A pesar de ser temperamental, fue enseñado y apadrinado por “El MusiúMillard Faris Ziadie, en 1956 logró 24 victorias y en 1957 apenas ganó cuatro.

 

Taraná triunfa en final de foto con Justo Torres

Justo Torres con Taraná en el Paddock

 

Emprendedor como él solo. Justo Torres fue a Estados Unidos, donde tampoco tuvo buenas oportunidades a pesar de ser un jockey buen partidor, muy valiente y sobre todo muy dominador de su cabalgadura. En ese interín, cuando se llevaron a Petare a USA, fue imposible llevarlo a Tropical Park porque no había finalizado la cuarentena y decidió traquearlo en la pista del aeropuerto de Miami y Millard Ziadie citó a Justo Torres el lunes, martes y miércoles a las 5 AM para la faena. Ya el jueves estaba en Tropical Park donde trabajó 900 metros en 59”, Petare, con Gustavo Ávila, se impuso en los 1700 metros del Palm Beach Cup de 1959.

 

A finales del año 1959 decidió tentar suerte en Buenos Aires, y de entrada tuvo mucho éxito  en el turf argentino. En la capital de La Plata se le consideró uno de los mejores jinetes. Empeñoso, trabajador, cumplidor de sus obligaciones, y muy modesto, Justo Torres supo captarse el público argentino, donde este jinete ha dejado en alto el hipismo venezolano.

 

En la década del 60' alterno en Buenos Aires con Irineo Leguisamo, Eduardo Jara, Adolfo Sánchez y Juan Camoretti. Lo más destacado de la vida como jockey de Justo Torres fue el Gran Premio 25 de Mayo, que por aquella época era comparable a un Pellegrini, que lo ganó con Charolais al galope, en 2400 metros dejando registro de 146"3, corrido el 25 de mayo de 1965 en el Hipódromo de San Isidro, era en ese momento Charolais el mejor potro argentino.

 

Justo Torres también ganó dos veces el Internacional de la milla, en Perú, el Gran Premio OSAF (Organización Sudamericana del Fomento del Pura Sangre) con los caballos argentinos El LocoVernal (con el que tambien ganó el Clásico Antonio Prado en Brasil). Este jinete venezolano ganó la carrera más importante que se disputa en el hipódromo de Palermo, el Derby Argentino, conocido como Gran Premio Nacional y tercer paso de la triplecorona argentina, con el ejemplar Ribereño. También fue jinete de grandes caballos argentinos de esa época como Super ManListado, Conjurado, Good Bloke, Taba, etc. Su mejor año fue 1968, cuando se casó con Lucía Salvati (hija del preparador Alfonso Salvati), figurando cuarto en la Estadistica de Jinetes con 58 victorias detrás de Cayetano Sauro, Eduardo Jara y Aníbal Etchart.

 

 

El aficionado platense le conocía cariñosamente como "El Loco Torres", especialmente después de un memorable festejo cuando ganó el Gran Premio Nacional. Cuentan que varios de sus triunfos iba tirando algo (un guante, el otro y la fusta) y ganaba, aunque sea por pescuezo. Se casó con una hija del entrenador Alfonso Salvati, quien le brindo grandes oportunidades. En una ocasión ganó con un pupilo de Salvati llamado Hotel (caballo que venían de fracasar estrepitosamente) que provocó que unos cuantos enardecidos intentaran poco menos que linchar a entrenador y Jinete. Genio y figura, Justo Torres puede acusársele de ser cualquier cosa menos lo que odiaba: Mediocre.

 

El tiempo transcurrió y se vino a menos, por lo que decidió probar como entrenador de Purasangres de carrera, cuidando entre otros a los pupilos del Stud La Rusa, ganando muchas carreras en los Hipódromos de San Isidro y Palermo. Antes, asesoró a un Criador, entonces incipiente, Alessandro Misserochi y a su Sra. Claudia en la formación de un pequeño haras (CLAUdia y alesSANdro) CLAUSAN, criadores posteriormente de Invasor.

 

Comentó el Sr. Máximo Torres "Ahora que veo que recuerdan a Torres tan gratamente, les regalare algo que casi nadie sabe: Justo Torres Benitez, el legendario filetero venezolano, ha sido mejor como cuidador que como jockey. Sonara a locura, aunque asi fue. Doy fe de ello. Yo comence a trabajar con el de vareador a la edad de 13. Mi inicio fue atender a un caballo que luego ganó con el hijo mayor de Torres. Esto sonara intrascendente, aunque si yo les dijese que ese animal venia de tirar un carro de botellero quizas nadie me crea. Y asi fue. Se llamaba Motivadito. Otro hecho extraordinario fue con un caballo que venia de rechazar Alfonso Salvati. Lo agarro el "Loco Torres" y ganó 3 carreras; tambien con su hijo mayor. El animal se llamo Darth Vader. Otro fue con un caballo que desaucio Etechechoury y 7 veterinarios. Lo agarró Justo Torres y lo hizo ganar 3 carreras y entrar 11 veces segundo. Y con la chaquetilla de La Quebrada. Ganó con "El Negro Ferreyra" y con su hijo mayor. El caballo se llamó Tomahawk. Una vez Torres adquirio una yegua que no comia. El no usaba veterinario. Le trajeron a uno que recomendo un tratamiento clinico. Torres le contesto "tratate vos". A su vez le dijo al vereador que busque en el box, que seguramente habia algo alli que hacia que el animal no comiese. Este hurgo y encontró hormigas debajo de la comedera. Esa era la razón que hacia que la yegua no comiese. El tratamiento era solo sacar hormigas. El veterinario se fue humillado. Similar fue una vez que le trajeron una yegua que sudaba muchisimo. Un veterinario sugirio un tratamiento medicamentoso a fin de reducir el nivel de ansiedad de animal. Otra vez Torres contesto "tratate vos". Y le dijo al vareador que higienize a la yegua sin bozal. Este lo hizo y la misma dejo de sudar. Habia ocurrido que alguna vez alguien la habia agredido con un bozal. Torres Benitez se dio cuenta con solo mirarla. El tratamiento solo fue dejar de usar bozal. El veterinario quedo boquiabierto. Una vez le trajeron un caballo que se moria, desauciado, y lo curo con un yuyo que creo que se llama "duraznillo". Torres infiltraba el, cosia las vaginas de las yeguas el, todo lo hacia el. Todo y sin necesidad de veterinarios. Y si era necesario eventualmente los corria el. Dormia en el stud, obsesivo, a fin de cuidar hasta en el mas minimo detalle a los caballos. El decia que nunca le habia gustado ser jockey, que su gran vocacion era la de cuidador. Se quedaba hasta la madrugada estudiando libros de quimica que le ayudaban a crear formulas que utilizaba con inmejorables resultados. Los medicamentos los enviaba a elaborar en una farmacia que está ubicada en la localidad de Olivos. Dos razones hicieron que Torres Benitez no cuide grandes caballadas. Una fue que desconfiaban de el debido a la fama que acarreaba como jockey "maniobrador"; esto hay que decirlo. Aunque la gran razón fue que Torres era un "obsesivo", un sabio que se dedicaba a la atencion extrema del animal. El decia que cuidar muchos caballos a la vez evitaba que se dedicase de lleno a todos de igual modo".

 

Justo Torres Benítez murió el domingo 8 de enero de 2006, debido a las complicaciones por una trombosis cerebral. De 67 años, ejercitaba un caballo en Palermo el jueves cuando sufrió un desmayo, tras lo cual fue enviado al Hospital Fernández; luego, fue trasladado a una Clínica de Vicente López donde no pudo sobreponerse a pesar de los denodados esfuerzos de los especialistas. Sus restos fueron sepultados en el cementerio de Boulogne. En su memoria, el martes 10, antes de correrse el Handicap Banderín, las autoridades del Hipódromo de Palermo solicitaron por las altas voces realizar un minuto de silencio.

 

Fuentes: Libro "El Paraíso y su Historia”, Libro "Turf en Venezuela", Ing. Juan Macedo, Diario La Capital, Diario La Nación, Sr. Miguel Rodriguez, Dr. Juan Carlos Martin, Sr. Roque Yoris Soules, Sr. Máximo Torres.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 25 de Febrero de 2010

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