Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Manuel Camacaro

Por Mario Cardozo

Manuel Camacaro, llamado "El Indio de Carora", es uno de los jinetes venezolanos mayor ganador de carreras en la historia de los caballos purasangre de carreras y formó parte de una época gloriosa del hipismo nacional repartida entre el recordado Hipódromo de El Paraíso y La Rinconada. Nació en Río Tocuyo, estado Lara, el 1 de enero de 1935. Se inició como aprendiz en el año 1951 en un pequeño hipódromo de Carora en una tarde de feria ganando con un caballo llamado Libertad. Luego de varios meses corriendo en ese hipódromo decide irse a la Ciudad de Maracaibo donde comenzó su carrera en firme en el Hipódromo de La Limpia con la caballada de la familia Barboza, logrando encabezar por dos años seguidos la estadística de jinetes.

Convencido por el Sr. Rafael Barboza, pasó luego al Hipódromo Nacional El Paraíso y su debut ocurrió el sábado 5 de abril de 1952 conduciendo a Sally Hall, donde se impuso Estrasky con la monta de Héctor Revello. Apenas 15 días después ganó su primera carrera por intermedio de Imprevisto, que entrenaba el chileno Carlos Quezada Barrera, uno de los fundadores del desaparecido fondo de previsión de los jinetes. Logró el grado de profesional el 25 de julio de 1954 con Imperatrice. Cumplió destacada campaña en nuestro país aquella constelación de estrellas encabezada por el maestro Juan Araya, Laffit Pincay, Carlos y El Negro Cruz, Raúl Bustamante, Carlos Pérez, Gustavo Avila, Balsamino Moreira, Eduardo Jara, Juan Fernando Vidal, Manuel Quezada, Héctor Revello, Jesús y Luis Bolívar, Walter Carrión, Milton Barra, Juan Leopoldo Mendoza, Cecilio García, Guillermo Gavidia, Miguel Moly, Rogelio Cortez, Félix Sabino Pérez, León Padilla, Pedro Jesús González, Oscar Carrera y otros tantos que se nos escapan de la memoria

Manuel ganó la última carrera que se disputó en El Paraíso el 26 de junio de 1959 con Lido, presentado por Santiago Luis Ledwith con las sedas del Stud Pompeya. Impuso a El Griego (primer caballo nacional que intervino en el  Clásico Simón Bolívar) en los Clásicos Ministerio de Agricultura y Cría, Ciudad de Caracas y Clausura, estas dos ultimas contra los importados. Condujo a la campeona Lanzarina, una de las mejores yeguas venezolanas de todos los tiempos, en 12 de sus 30 actuaciones. Ganó con la formidable hija de Lance los Clásicos José Antonio Páez, Prensa Nacional y República de Venezuela. Arribó segunda contra importados en el Fuerzas Terrestres y Fuerzas Navales y tercera en el Fuerzas Armadas de Cooperación. De igual forma ganó el último Simón Bolívar en el Hipódromo El Paraíso con Escribano, uno de los mayores tajos de la historia.

Manuel Camacaro y el Simón Bolívar de 1958

Estuvo entre los jinetes que tejieron la racha victoriosa del primer triple coronado Gradisco, primer triplecoronado venezolano, invicto en 17 actuaciones, que incluyeron victorias ante importados. Continuó su actividad en La Rinconada sobresaliendo como jinete de Klick, primer gran campeón de este hipódromo. Como anécdota, el 24 de agosto de 1958 se disputo el Clásico Gobernador del Distrito Federal, días antes Manuel Camacaro -quien debió correr a McKinley- le quitaron la monta por no haber ido a los raqueos a trabajarlo y se la designaron a Carlos Pérez, con lo que Camacaro quedó como la guayabera. Como son las cosas, Gustavo Avila, que debía correr a Petare, se enfermó un día antes de la carrera y así se recurrió a los servicios de Camacaro, quien se montó en los lomos del argentino para que despues de 124" recibir los flamantes Bs. 4.000 de comisión por su triunfo en dicho clásico. Así queda constancia de que la suerte no es del que la busca, sino que es ella la que dispone, lo que debe de suceder. A finales de 1959 Manuel Camacaro actuó en la Argentina y todo lo que ganó lo donó a la Sociedad contra la paralisis infantil de ese país. A inicios de 1961 rodó de Tingis y fue envíado a la Clínica Santa Ana donde le apreciaron una fractura del radio de la mano derecha, permaneciendo unos dos meses inactivo.

En 1963 fue el conductor del campeón dosañero Prófugo. Al año siguiente lo impuso en el Francisco de Miranda y el José Antonio Páez, primero para la triple corona. Para el Ministerio de Agricultura y Cría lo bajaron de Prófugo para montar al también estelar Juan Eduardo Cruz. A última hora Camacaro obtuvo la monta de Taki para no quedarse a pie. Este fue el primer ganador clásico que crió Peggy Azqueta, si la memoria nos traiciona era un hijo de Brianború en Paracas. No existía el "Chivacoa". Corrió con las sedas del Stud Anamar con entrenamiento del argentino Camilo Paz, quien lo había recibido del británico Vicente Clyne. Vino la carrera con Prófugo como favorito unánime. En uno de esos finales inolvidables, al final se acercó Taki con "El Indio" Camacaro para dar cuenta del campeón. Manuel se levantó de su cabalgadura, haciendo gestos con el foete y otra seña que los comisarios interpretaron como una ofensa. Fue multado con la escandalosa suma de 2 mil bolívares, que seguro no le dolieron tanto a Manuel Camacaro, pues había cobrado la afrenta al vencer con un caballo inferior al campeón del cual habían sido bajado.

Se retiró oficialmente como jinete el 4 de diciembre de 1977 conduciendo a Ron Rom. Su campaña culminó con 845 triunfos, 749 segundos y 692 terceros en 6927 actuaciones, para una efectividad de 8.20. Tiempo después reapareció como entrenador, creemos que lo motivó el estar cerca del medio donde ha pasado gran parte de su vida. Se le recuerda algunos éxitos como la Copa Celestino Martínez con Doctora Aura, yegua de su propiedad y cuyo nombre es en honor a su esposa, al igual que los rendidores Negro Bonito e Interlord.

Manuel Camacaro es lo que acostumbramos llamar, un hombre sano. Buen conversador. Amante del hipismo en todas sus expresiones. Su existencia la ha dedicado a la hípica sin hacer daño. Por ello molesta que personas sin ninguna calificación moral pretendan ridiculizarlo sin razón alguna. Manuel tiene una yegua llamada Caribana que corre casi todas las semanas, arribando lejos, última la mayoría de las veces. La pobre no tiene capacidad para nada más. Se dice que la corre por el subsidio que existe para todos los ejemplares que participen en pruebas públicas ¿Es ello delito? ¿Quieren ver a Manuel Camacaro ganando carreras?, Pues en lugar de esa crítica entréguenle caballos y verán de lo que es capaz. Pero él no está haciendo nada ilegal. Merece respeto. En lugar de tanto maltrato por parte de un sector de las autoridades hípicas, Manuel Camacaro merece el reconocimiento con un homenaje que le ha sido esquivo. Méritos tiene de sobra.

Actualizaciones: Ing, Juan Macedo, Sr. Víctor Querales

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 04 de Enero de 2001
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