Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:

Nerio Enrique Atencio

Por Juan Macedo

 

Uno de los jinetes venezolanos más polémicos de la historia hípica venezolana es sin dudas Nerio Enrique Atencio que nació el 15 de mayo de 1947 en Maracaibo, Estado Zulia. A la edad de 14 años se montó por primera vez en un caballo entrenado por Moisés Almarza, tal fue la emoción que no quería bajar de sus lomos y se puso a llorar cuando lo bajaron entre varias personas, ahí fue cuando quedó con las ganas de aprender a montar.

 

 

Ya en la Escuela de Jinetes, vendieron el caballo con el cual estaba aprendiendo a montar y con un sentimiento de impotencia tomó el casco, el látigo y las botas, los metió en una bolsa para botarlos y dijo “no regreso más al hipódromo”, cuando iba camino a su casa el entrenador Rafael Vera lo vio y le preguntó “¿que te pasa?”, le contó lo sucedido e inmediatamente Rafael le dijo “ve a buscar a la cuadra de Iván Calixto dos caballos que había comprado de nombres Tartán y Milagrito y los vas a cuidar y aprender a montar con ellos”, así fue como pudo seguir en la Escuela de Jinetes.

 

 

Se hizo jinete con mucho esfuerzo, ya que simultáneamente trabajaba en el Hipódromo de La Limpia lavando carros los días de carreras y un propietario de nombre Armando Jiménez fue la persona que mas le ayudó mientras estudiaba y aprendía a montar. Se graduó en la Promoción Nestor Mena el 24 de octubre de 1964 arribando cuarto con Tartán.

 

Durante el año 1965 pasaron muchas cosas interesantes para Don Nerio. Justo el 15 de mayo, cumpliendo 18 años, triunfó con un tordillo llamado Brandy del entrenador G. Villalobos en La Limpia, obtuvo su primer triunfo selectivo en la Copa Día del Caballericero con Grecian Boy del entrenador Evelio Molero y casualmente el caballericero era su hermano Adolfo Atencio, y su primer clásico fue el 18 de noviembre con Bicromato en Nuestra Señora de la Chiquinquirá siendo aún aprendiz. La primera matricula de jinete profesional la obtuvo en La Limpia con un entrenado de Adán Parra llamado Subutay el 23 de diciembre y culminó como el Campeón Aprendiz ese año.

Nerio Atencio y Shazam 

 

 

 

Se mantuvo en La Limpia hasta 1969, cuando se aventura a la capital. Su primer triunfo en el Hipódromo La Rinconada lo logra con un entrenado de Vicente Alemán llamado Malandrín el 15 de agosto. Ese año obtuvo cinco triunfos. En siguientes temporadas comenzó a destacarse como un eficiente aprendiz, trabajando continuamente en una cuadra de respeto y de permanente rendimiento como ha sido la de Manuel Azpúrua Sosa.

 

Es de grata recordación el récord de pista para los 1300 metros obtenido con el fenomenal Shazam, su primer triunfo selectivo el La Rinconada lo logró en Noviembre de 1973 con el potro Futuro en la Polla de Acrica. También hay momentos no tan gratos como aquel que narran los cronistas de la época acerca de un tremendo final, conduciendo Nerio a Kokotito y el entonces aprendiz Luis Martín trayendo a Mon Chanson, ganó Nerio, pero ayudado por un oportuno agarrón, que de nada le sirvió ya que su caballo fue distanciado y posteriormente él fue suspendido. Completó las 60 victorias para lograr el grado profesional en La Rinconada con la yegua Mascarada el 16 de septiembre de 1974 entrenada por Manuel Azpúrua Sosa. Montó a ejemplares de gran calidad como Senador, Altivo, Baklava, Sentry (con quien ganó la Copa Federico De La Madríz y Pastor).

 Nerio Atencio y Senador

 

Un día, por razones de lealtad (bien o mal entendida) comete un pecado sobre Petrosón. Fue en la tercera joya de la Triple Corona (Clásico República de Venezuela de 1978) y Torrejón, la víctima, el único aspirante a la misma. Al darse la partida Petrosón lo acosa y según las resoluciones de los comisarios “se le va la mano a Nerio Atencio que deja fuera de acción a Torrejón para favorecer a Blondy, compañera de cuadra”.

 

La historia es conocida, Nerio Atencio es suspendido por 10 años y quitándole la matrícula (quizá debido al recuerdo fresco del Selección de Fedeharas de ese año cuando con el veloz Jokalari hizo la carrera de sus compañeros de cuadra Petrosón y Doctor G en contra del mismo Torrejón, o porque el Dr. Federico Carmona y el Sr. Moisés Benacerraf -copropietarios de Torrejón- pertenecían al directorio del INH, eso no lo sabremos a ciencia cierta) y la afición echa toda la culpa del fracaso de Torrejón y hasta de una posible lesión del potro (hecho que se desmiente ante la gran campaña que después desarrollo el nieto de Petare) ganándose de esa forma el repudio de una buena parte del sector hípico.

 

Comienza un vía crucis para tratar de reducir la sanción, alegando que su caso no puede ser más grave que privar la vida a una persona o meter la mano en el tesoro público. Para julio de 1979 le permiten trabajar como Traqueador y no es sino hasta el año 1981 cuando le rebajan la sanción y recupera su matrícula. Al poco tiempo obtiene la Copa Antonio Cuadrado con Good By al ser distanciado Tío Julio.

 

Al estrenarse el Hipódromo de Valencia, Nerio Atencio decide mudarse y hacer carrera en ese óvalo junto a Ramón Felipe Rubio (que crió como un hijo e incentivó a ser jinete), allí recuerda grandes momentos, como aquel cuando conducía al caballo Billetón en 1700 metros, al darse la partida se quedó en el aparato, al lograr que saliera sin estribos intentó dar la revuelta y se fue contra la baranda interior chocando con ella, al tomar los estribos los oponentes le llevaban una ventaja de 120 metros (dicho por los comisarios) y sin embargo el caballo empezó a recuperarse hasta lograr la victoria en un gran final y de pasó remató en 7 segundos los últimos 100 metros. Nerio celebró como si había ganado el Simón Bolívar o algo muy parecido. Para muchos cronistas, entre ellos Don Francisco "Pancho" Silvino fue la mejor carrera que había visto en su vida. Otro momento de grato recuerdo fue el triunfo del sorpresivo Manuscrito en la Copa Juan Vicente Pérez Michelena. Condujo excelentes corredores como Doble Jak, Gunga Din, Noble Taut, El Paraguanazo, He Is Winfield, Delta Force (con el que implantó record de pista para los 1200 metros).

 

 

El 15 de mayo de 1999 ganó su última carrera con el caballo El Caminante entrenado por Don Reinaldo Hernández Rosal. A los tres días en una mañana de traqueos rodó de un ejemplar golpeándose con la baranda en la espalda, los médicos no percataron de que existía una hemorragia en el pulmón derecho lo que le ocasionó dos paros respiratorios y quedando en la actualidad la capacidad respiratoria a 48/100, por esa razón se retiró definitivamente de la profesión. Entre La Limpia, La Rinconada, Punto Fijo, Valencia y Curazao ganó aproximadamente unas 700 carreras.

 

En fin, no deseo vender a Nerio Enrique Atencio como un angelito, aparte que no lo conozco personalmente, pero siempre “me causó ruido” ese castigo por conducir “a la brava”, algo que lamentablemente ha proliferado en la conducta de los jockeys de la actualidad en nuestro país, que realizan faenas de tanta peligrosidad como la cometida por Nerio y apenas son suspendidos por dos o tres semanas, que a la semana se reduce dicha sanción gracias a una apelación. Como dice mi padre “Ni tan calvo ni con dos pelucas”.

 

La historia ya castigó a Nerio Atencio, ahora sólo queda recordar a un jockey que mostró efectividad y sapiencia sobre los purasangres, y sin lugar a dudas una lealtad desmedida.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Sr. Richard E. Atencio.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 25 de Mayo de 2006

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