Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:
Raúl Bustamante
Por Juan Macedo

En el mundo deportivo, sea cual fuere la disciplina, suele decirse que las comparaciones son odiosas, inconvenientes, desajustadas y, a veces, extemporáneas. Pero, en el tema que nos ocupa, no se precipita hacia el vacío. Hace unos años, cuando se introdujo en Venezuela la llamada escuela chilena, con su puerta de entrada en el Hipódromo Nacional El Paraíso, los látigos venidos del sur (Chile, Perú, Ecuador y Argentina especialmente) ejercieron dominio e impusieron su mayor ejecutoria sobre los principiantes jockeys nativos. Los sureños conocían ya la influencia del filete o freno en el puro de carrera, determinando que una parte del freno, conocida como bocado, modificaba y mejoraba la conducta en carrera de cada ejemplar. Por otra parte, manejaban a placer los importantes estribos adaptando el estilo señalado como "estribo a una cuarta", que no era otra cosa que estribar corto en contraparte con la forma larga que comúnmente se utilizaba en el hipismo europeo. Finalmente, sabían de las ventajas que significaba el cambio de foete de una mano a otra en su momento oportuno, apilarse para evitar hacer resistencia al viento, amén de algunos secretos y triquiñuelas válidas sobre el estratégico sillón. Cada uno de ellos llegó con un título de profesor, destinado a reforzar la escuela.

Luis Bolivar y Raúl Bustamante

Juan E. Cruz, Jose Ruperto Becerra, Raúl Bustamante, Laffit Pincay y Juan Vargas

Juan E. Cruz, Luis Alvarado. Balsamino Moreira, Gustavo Avila, Irineo Leguisamo, Raúl Bustamante, Carlos Cruz, Carlos Pérez y Jose Rosendo Fernandez

Bajo ese tipo de enseñanza, Raúl Bustamante, "hizo su agosto" en un medio considerado para la época como incipiente. Raúl nació en San Francisco de Mostazal, en Rancagua, República de Chile, el 26 de julio de 1923. Su padre era administrador del fundo La Samuelina en Rancaguas. Apenas era un adolescente (allá por el año 1939) cuando un caballero de nombre Manuel González, propietario de caballos de carrera, al verlo montar sobre un noble bruto en las Ferias de Rancagua, además de su bajo tamaño y peso le propuso llevarlo a Santiago para ejercer de jockey: "¿Quieres ser jinete?... ¿Irse conmigo a la capital? . Sus ímpetus juveniles le hicieron aceptar inmediatamente y, a pesar de que no contó con la aprobación paterna, viajó con él a la Capital y lo puso a las ordenes del trainer Don Orlando Silva, quien le consiguió la matrícula. Unos seis meses después, en 1940, le dio su primera monta oficial con el ejemplar Kerke Fleur con el cual figuro cuarto. La semana siguiente le dio nuevamente la monta de Kerke Fleur y de Clematide. Con la primera ganó en empate con Campesina (montada por el magnífico jockey Manuel Quezada "El León de La Palma"). Clematide le dio la satisfacción de su primer doblete, el cual fue presagio para seguir triunfando de dos a tres carreras por reunión. Fue bautizado con el seudonimo de "El Guatón". Resultó ser el Aprendiz del año 1940 en el Hipódromo de Chile.

Raúl Bustamante y Juan Araya

Fueron suficientes cinco meses y medio de actuación para alcanzar las 40 carreras necesarias para el título como profesional, logrado en enero de 1941. Fue a Perú contratado por el Jockey Club del Perú al Hipódromo de San Felipe representado por Don Miguel Ford durante el año 1947. Actuó efectivamente durante el año 48, triunfando en La Polla de Potrancas de 1948 con Danaide del stud Victoria, además de perder la estadística de verano por una carrera con el recordado Walter Carrión. Al sufrir un castigo de 15 reuniones en Perú, retornó a su país de origen, retomando la senda del triunfo con una yegua de "El Mariscal" Julio Castro Ruiz llamada Disparada.

Del año 1947 en Perú: Alfonso Carbonell, Raúl Bustamante y Luis Alberto Díaz

Para 1949 el inolvidable Henrique Otero Vizcarrondo, quien había viajado a Santiago a comprar purasangres, lo contrató por seis meses para que corra sus ejemplares. También, en ese viaje, contrató los servicios del entrenador Julio Castro Ruiz. El contrato consistió en 10% de los premios, 800 bolívares mensuales y se instaló en la Quinta El Rosario, frente al Hipódromo Nacional de El Paraíso. Ya en tierra venezolana, Bustamante no se sintió muy agradado, pues durante el trayecto del aeropuerto por la carretera vieja de La Guaira, se cayó del camión el ejemplar Brickdust, que venía junto a Mahometano, Sud Oscuro, Vijuca y otros purasangres.

En la patria del Libertador Simón Bolívar, la Unión de jinetes es muy fuerte, no permite fácilmente la actuación de los extranjeros. Después de dos meses de gestiones y considerando que el señor Otero Vizcarrondo era propietario del prestigioso Diario El Nacional y de una cuadra importante, le permitieron correr. Así debutó en nuestro país el sábado 2 de abril de 1949 conduciendo a Pelure D’oignon, propiedad del Sr. Antonio López Nuñez, quedando cuarto. Posteriormente obtiene su primer triunfo el 19 de abril con el campeón chileno Sud Oscuro.

De Izquiera a Derecha: Gustavo Avila, Douglas Valiente, Walter Carrión y Raúl Bustamante

Menos mal que eran seis meses el contrato. Ganó las estadísticas de 1952, 53 y 54 (Incluso, en 1955 estaba punteando la estadística, pero al asistir a Estados Unidos para montar a El Chama, se quedó algunas semanas y perdió terreno para quedar segundo), todos los clásicos del calendario de carreras de la época, más de 2000 triunfos entre Chile, Perú y Venezuela, además de cuatro triunfos en el Gran Premio Clásico Simón Bolívar por intermedio de Hylander (1951), Los Altos (1953), Carril (1954) y Senegal (1956). Su campaña en Venezuela es historia: 1113 triunfos en un total de 6494 actuaciones, incluyendo 35 triunfos clásicos, muchos de ellos con ejemplares del Stud Cañaveral de Don Fortunato Herrera. Dos serias lesiones ha sufrido Don Raúl en su profesión: Cuando se cayó del caballo Frailejón sufrió fractura de la corona del húmero, por lo cual estuvo enyesado durante tres meses con un yeso que pesaba 34 kilos; y en otra ocasión sufrió fisura del cráneo.

También se le recuerda gratamente por su increíble performance en el Washington International de 1955, donde Venezuela le brindó el honor de representarla en tan importante competencia con el argentino El Chama y no nos defraudó pues ganó en llegada fotográfica a Préndase, también representante de los colores patrios con el legendario jockey Angel Gutiérrez "El Colorao". Triunfaron sobre la flor y nata de los jockeys del mundo como Eddie Arcaro, Johnny Longden, Willie Shoemaker y Lester Piggott. Una semana antes de la carrera, el Dr. Carlos Vogeler Rincones le comentó "hay comentarios adversos por la forma como usted estriba. Allá lo hacen con un pié mas corto que otro, Raúl ¿porque no haces como ellos?" Su respuesta no se hizo esperar "Dr, toda la vida he estribado asi y he ganado un montón de carreras. Déjelos a ellos con su criterio y a mi con el mío"

En el marco del Washington International: Piggot, Guerin, Bustamante, Arcaro, Longden, Gutierréz, Johnstone y Shoemaker

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En una ocasión Raúl Bustamante comentó "Le di las gracias a Venezuela por haberme proporcionado esta dicha inolvidable. Lloré por ella, por esa república que me abrió sus puertas, me enseño a quererla y tanto es asi que no creo, mientras viva, abandonarla". El Sr. Otto Mosqueda considera que Don Raúl es el jinete con más triunfos en el Hipódromo Nacional El Paraíso, sus 633 victorias en ese legendario ruedo avalan esa posibilidad.

   

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El hípico venezolano lo bautizó con el apelativo de "Mano e' Tigre" (Ese apodo se debe a Don Enrique Acosta Clausel, gerente del hipódromo, que tenía una yegua tordilla llamada Consejera entrenada por Manuel Suárez y siempre llegaba segundo tras segundo, le dijo para montarla y lo hizo en agosto de 1953, ganando la carrera y de allí surgió el famoso calificativo) y se convirtió en un verdadero coloso conduciendo a los animales en punta, estilizó la manera de "torear" al rival en cualquier tramo de la competencia y un sinnúmero de habilidades. El Prof. Carlos Faneyth nos comenta "Don Raúl Bustamante para mi fue uno de los mas singulares baluartes de la hipica romantica de Venezuela, supo contagiar en nosotros los jovenes de aquella época la emoción cuando nos hacia vibrar por su inconfundible arreo finalizando la curva final, en donde el purasangre reaccionaba y empezaba la vigorosa atropellada bajo las manos de este grandioso jinete.

Don Raúl Bustamante siempre sostuvo que las carreras se ganan en la partida, ya que el 95% de los tropiezos se producen en la misma y si el jinete no está "avispado" en ese instante, tiene todas las de perder. Pero en una entrevista comentó "Una vez le hice una travesura a Juan Fernando Vidal. Yo corría a Maríabelen, yegua de Pedro Juliac, y Juan Fernando a un ejemplar cuyo nombre no recuerdo. Total que, como pude, le agarré la pierna a Juan Fernando y le dije "cuidado jinete que te vas a caer" y así llegamos a la meta, pero yo siempre dominando. Cada vez que veía a Juan Fernando se reía y decía que yo había sido el único jinete que le ha ganado una carrera agarrándole su pierna". Fue designado como Comisario el 21 de marzo de 1979 y el 8 de abril del mismo año se le organizó un homenaje, quien en medio de una gran ovación, se despidió del público, dando una vuelta a la pista sobre el ejemplar Ch Cum Laude, luciendo los colores de El Chama.

En su homenaje con el presidente del INH del momento, Eduardo Larrazabal.

Lamentablemente el 11 de junio de 2010 dejó de existir en el Hospital Militar de Caracas, donde estuvo recluído dos días luego de haber sufrido un accidente cardiovascular. Sin dudas es un jockey muy querido y seguirá así mientras exista la afición por la hípica en Venezuela.

Fuentes y Fotografías: Diario El Nacional, Libro "El Paraíso y su hipismo" de José Rafael Ball, Lic. César A. Rivero, Revista Prismático (Perú), Revista Hipodatos, Diario El Carabobeño, Sr. Carlos Faneyth, Sr. Roque Yoris Soules, Diario Líder, Sr. Raúl Bustamante Banda, Sra. Laly Bustamante Banda, Sr. Otto Mosqueda.

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 12 de Julio de 2001
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