Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Ricardo Ferrer

Por Juan Macedo

 

Como “El Rey de la Baranda” es conocido Don Ricardo Ferrer Malavé por su forma atrevida de ir “pegado” a la baranda y conseguir pases en los momentos decisivos cuando apremiaba, es el quinto hijo de Don Ignacio Ferrer y la Sra. Rosa Malavé de Ferrer que nació el 28 de julio de 1937 en la Ciudad de Puerto Cabello, Estado Carabobo. Jamás pensó ser jinete, le atraía la tauromaquia, soñando vestir el traje de luces. Al comenzar sus estudios de bachillerato observó a su hermano mayor Ignacio José Ferrer destacar como jinete y los cronistas de la época lo apodaban “El Catire York” (por una marca de cigarrillos), a partir de ese instante comenzó a sentir el gusanillo por las carreras de caballos. Al poco tiempo su hermano Ignacio llegó a la casa con tremendo carro y no lo pensó dos veces para trasladarse a la capital, hacía el Hipódromo La Rinconada.

 

A pesar que Ignacio José estuvo inicialmente en desacuerdo con esa decisión, ya que representaba muchos sacrificios y sinsabores, lo apoyó en todo instante. Los instructores durante su aprendizaje fueron Don Amador Varela y Ricardo Ramírez. Después de un metódico y riguroso aprendizaje, comenzó como jinete aprendiz en el año 1956 con la yegua La Marciana, pupila de Don Álvaro Severo Alvariza, y sus inicios fueron muy difíciles, ya que tardó 8 años en graduarse como jockey profesional, empero la causa no fue carencia de capacidad sino de oportunidades. Había muchos jinetes sureños de gran valía y para colmo la mayoría de los entrenadores también eran sureños. Fue el 31 de marzo de 1963 que a bordo de Telaraña, una pupila de Alí Hernández M., que obtuvo el grado de profesional.

 

En ese ínterin como aprendiz, Ricardo Ferrer fue condecorado con una Medalla de Oro y Bs. 1000 en efectivo por parte del Directorio del Instituto Nacional de Hipódromos (el entonces flamante presidente Dr. Francisco Flamerich) ya que, conduciendo a la yegua Blanquizca, salvó en plena carrera de una posible tragedia a su amigo el aprendiz Roberto Rodríguez, haciendo alarde de coraje y valentía. Curiosamente al terminar la carrera, el entrenador Armando Fernández Alfaro, el popular Pastelito, lo denunció ante el Comisariato.

 

Felicitación del Dr. Francisco Flamerich

 

Don Ricardo Ferrer era famoso por el espectacular salto sobre sus conducidos que hacía en pleno paddock de vencedores, impulsándose sobre los estribos y elevándose un metro del ejemplar. Y pensar que muchos en la actualidad se impresionan con el salto de Lanfranco Dettori. Durante el año 1964 estuvo en México, donde cosecho éxitos en el Hipódromo de Las Américas.

 

Triunfó en la Polla de Criadores para Potrancas de 1967 con la yegua Irlanda, preparada por “El MusiúMillard Ziadie, derrotando por medio cuerpo a La Menor. Su primer triunfo clásico lo logró a través de la chilena Bazooka, una entrenada de Don Euclídes Villalobos, en el Clásico Fuerzas Aéreas de 1970. Con esta yegua también ganó la Copa Manuel Vicente Lander de 1970 y el Clásico Alberto Smith de 1971.

 

En Agosto 1970, durante el Clásico Fuerzas Armadas de Cooperación, Ricardo Ferrer sobre Arrecife, luego de partir con mucho retardo, debió desestribar para controlar su cabalgadura y evitar atropellar a Pedro Villalobos que había rodado de Dompablo, quedando evidentemente sin ninguna oportunidad de ganar, pero mostrando nuevamente su interés por la integridad de sus compañeros.

 

Don Diego García lo contrató para que le montara al primer caballo que tuvo en el Hipódromo de La Limpia en 1971, el argentino For Us (Fierabrás en Pour Toi) que había ganado la carrera de última actuación en La Rinconada y era entrenado por el ya desaparecido entrenador italo venezolano Rossi Belmonte (que en realidad se llamaba Belmonte Rossi pero al llegar a Venezuela le invirtieron el nombre y apellido), quien fue quien le propuso para correr a For Us en una Condicional Especial. Vino a Maracaibo en vuelo de Aeropostal y fue alojado en el Hotel del Lago y esa noche con gran destreza conservó el segundo lugar en la carrera de apretado final.

 

El Clásico Batalla de Carabobo disputado el 26 de junio de 1971 lo ganó con n, cuando pasó la raya, 20 metros después rodó aparatosamente ya que se le reventó el estribo izquierdo, pero igual se levantó, se sacudió y se tomó la foto de rigor. Participó en el Clásico Internacional del Caribe de ese año con el potro Omán (con el que venía de ganar el Clásico Cría Nacional) obteniendo el quinto lugar.

 

Grandes triunfos que los hípicos de la época recuerdan y disfrutan, como el Clásico Cría Nacional de 1972 con el irregular Arrecife y el Clásico de los Sprinters de 1972 con el sorprendente Tocorón en gran atropellada. En 1976 ganó el Gran Premio Selección de Fedeharas con Fast Sinner, la cual empató con Venturita, los aplausos fueron ensordecedores y el entrenador Eduardo Azpúrua Sosa bajó a felicitarle y decirle “Ese pase por la baranda solo lo haces tú”. Curiosamente con Venturita, meses después, se adjudicó los 2000 metros del Clásico Prensa Nacional.

 

 

Con el genioso Victorioso logró un triunfo de antología en el Clásico Cavepro de 1977. Su último triunfo selectivo fue el Clásico José María Vargas de 1978 con El Aventurero, un entrenado de Vittorio Catanese, que ganó a punta de coraje una sensacional carrera.

 

Ganó alrededor de 600 carreras gracias al apoyo de entrenadores como Eduardo Azpúrua, Millard Ziadie, Euclídes Villalobos, Ademar Piñango, Víctor Muñoz, Santiago Ledwith, Giovanni Contini, Carlos Muñoz, Raúl Salazar y Vittorio Catanese. También participó internacionalmente en México (donde vivió un año) y en Trinidad y Tobago durante dos semanas en 1962, donde ganó tres carreras.

 

Ricardo Ferrer obtuvo la matricula de entrenador el 22 de marzo de 1993, pero no recibió oportunidades. En la actualidad vive en la Ciudad de Valencia y se mantiene visitando las instalaciones del Hipódromo Nacional de Valencia y dando consejos a los jóvenes jinetes de dicho coso. Don Ricardo siempre es recordado por su valentía y por su caballerosidad en la pista.

 

Fuentes: Lic. John Contreras, Sr. Diego García Ortín, Revista Turf.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 12 de octubre de 2006

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