Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:

Alcides Ayala

Por Juan Macedo

 

En el andar por la historia de nuestro hipismo venezolano, nos encontramos que hay personajes dentro de él, que se han hecho sus fieles representantes. Una de esas figuras se dio a conocer a base de perseverancia, dedicación y honestidad, que gozó de una conducta intachable fue sin lugar a dudas Don Alcides Ayala Lairet. Oriundo de Río Caribe, estado Sucre, donde nació el 14 de mayo de 1890, hijo de Don Arturo Ayala y Doña María Lairet. A los pocos años su familia se mudó a la capital, donde pasó parte de su niñez y juventud.

 

 

Su afición hípica nació en el año 1908 cuando, restando tiempo a sus estudios, se colaba en el Hipódromo Nacional El Paraíso para cronometrar el trabajo de los ejemplares. Su presencia continua en el romántico ovalo caraqueño le permitió forjar amistades y su pasión por el deporte de los reyes le ayudó para finalmente formar parte de la Junta de Comisarios, junto a Don Ricardo Razetti, en el año 1914.

 

Fue a partir del año 1921 cuando se hizo Propietario de purasangres de carrera y con mucho éxito a lo largo de su vida como hípico. Ejemplares de la talla de Black List, Flor de Té, Tirana, Formalito, Vedrines III, fueron parte de la flota que lucían los colores del Sindicato X y que le dieron brillo y calidad al espectáculo hípico de esa época de oro, siendo el Entrenador de cada uno de sus pupilos.

 

Al culminar el año 1927 cierran el Hipódromo Nacional y el hipismo entró en crisis. Cuando todo parecía indicar que no había vuelta atrás, a mediados del año 1931, un grupo de hípicos auténticos, encabezados por Roberto Santana Llamozas, John Boulton y Alcides Ayala, decidieron responsabilizarse de la reapertura del hipódromo. El circo de carreras era un depósito de materiales y matorrales. Pero con el apoyo del Presidente Juan Vicente Gómez (que asignó Bs. 300.000) y el empeño de los hermanos Gómez Núñez el 14 de febrero de 1932 el Hipódromo Nacional reabrió sus puertas, para no cerrarlas jamás.

 

Don Alcides perteneció a esa primera Junta Directiva y Administradora, fungiendo de Secretario, forjando para la historia su nombre como uno de los grandes pioneros de la refundación del Hipódromo Nacional y del hipismo moderno.

 

Fue Juez de Partida desde el año 1933 hasta 1935, en ese ínterin se le conoce la siguiente anécdota: a raíz de un accidente sufrido durante su actuación como Juez de Partida, lo sustituyó Don Cipriano Jiménez Macías con la mala suerte de ordenar una partida donde el moro Papagayo se dio la revuelta, bajo una fuerte protesta y pitas del público asistente. En el año 1942 regresó a la Junta Directiva del Hipódromo Nacional, esta vez como Vocal.

 

Don Alcides también estuvo involucrado en los inicios del Hipódromo La Rinconada, y en los años 1959 y 1960 formó parte de la Junta de Condiciones fungiendo de Handicapper. También fue Jefe de Relaciones Públicas y Oficial del Stud Book de Venezuela.

 

Casado con Doña Marisabel Coronil de Ayala (quien hacía crónica hípica social en el Diario El Nacional), uno de sus hijos es Julio Ayala Coronil, uno de los mejores entrenadores del hipismo venezolano. Fue el 16 de febrero de 1973 cuando falleció Don Alcides Ayala en la Ciudad de Caracas, hecho que causo gran pesar en el medio hípico. Para el sol de hoy el hipismo ha olvidado a los titanes del 14 de febrero de 1932, y sería un acto de justicia que anualmente en esa fecha sean recordados.

 

Fuentes: Sr. Jaime Casas, Sr. Julio Ayala Coronil, Revista Gaceta Hípica, Revista La Fusta.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 29 de agosto de 2013

Copyright 2000, Anécdotas Hípicas Venezolanas C.A. Todos los derechos reservados