Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Amador Varela

Por Héctor Alonso Rivas y Juan Macedo

 

Don Amador Varela fue ampliamente conocido en el ambiente hípico por sus condiciones como Jinete, Preparador, así como el flamante Director de la Escuela de Jinetes durante la época de oro del hipismo venezolano. Nació en Lima, Perú, el 30 de abril de 1903. Amador Varela debutó como jinete en el año de 1919 en su país natal, siendo su maestro Santiago Ferrando. Ese mismo año, siendo aprendiz, encabezó la estadística de jinetes ganadores en Perú. Entre las victorias clásicas están el Clásico Debut, el de Santa Beatriz, Navidad, Ortiz de Ceballos. Todos estos en Lima, Perú. También actuó en Panamá, obteniendo en esta capital una de las más brillantes actuaciones de su carrera como jinete. Ganó las estadísticas de jinetes en los años 1922 y 1923.

 

 

Su venida a Venezuela obedeció a que fue contratado por los Sres. Luis Sánchez Vegas y Alberto Winckelmann, ello aconteció el 12 de abril del año 1932, donde también actuaron los profesionales peruanos Ordoñez, Terán y Casas. El 19 de febrero de 1933 Amador Valera logró su primer triunfo en el Hipódromo Nacional El Paraíso con el caballo Chilenito constituyéndose en tremendo descalabro para los apostadores abonando a ganador Bs. 484 y ese día no hubo cuadro con seis

 

En el lapso comprendido del 37-38 ganó todos los clásicos desde las distancias de 1200 metros hasta los 3200 metros, todos con la yegua Tapatapa: De los Sprinters, Hipódromo Nacional, Presidente de la República y Fuerzas Armadas. Su mejor día fue cuando ganó cuatro carreras en el mismo día, siendo esos triunfos con Tapatapa, Shirley Temple, Pandereta y Alajuela. Ese mismo día murió el jinete Chacharito cuando en el poste de los 600 rodó la yegua Zulia. También ganó el Clásico de los Sprinters de 1938 (con la misma Tapatapa) y en 1941 (con Silk Cloak). Fue ganador de las estadísticas de las temporadas 1937-38 y 1938-39. También condujo al gran Grano de Oro (aquel alazán que se conservó invicto en 15 carreras, y que por su condición de castrado no pudo correr las carreras clásicas) y por ende le produjo grandes satisfacciones.

 

 

Comentó el Sr. Rosalio MonteroAmador Varela es un personaje mágico, del cual tuve recuerdo referencial por parte de mi padre (hípico Luis Gabriel Montero "LUGAMO"), fue el padrino de bautizo de mi hermano menor Guillermo Lorenzo Montero (uno de los dos hermanos que no es hípico de emoción y los otros 5 si lo somos), por allá por el siglo pasado, hacia finales de los cuarenta. Con el tiempo se nos perdió la pista de Don Amador Varela, de quien contaba mi padre que en un programa de seis carreras en El Paraíso, ganó las seis”.

 

La peor tarde que ha tenido fue cuando lo suspendieron por la carrera que hiciera con Cricket, ya que esta se paró en los finales y como es natural perdió la prueba. El animal era de los grandes favoritos y en una entrevista dijo textualmente “francamente que no explico como el ejemplar no quiso seguir corriendo”.

 

Como profesional ganó más 400 carreras habiendo sido en el Hipódromo Nacional donde cosechó el mayor número por cuanto asciende a unas doscientas. Actuó como jinete profesional hasta el año 1943.

 

Como entrenador tenemos que Don Amador Varela ejerció la profesión entre 1938 y 1939, preparó los ejemplares del Sr. Manuel Azpúrua Alcántara cuando se retiró Don Fernando Talavera, donde el jinete oficial lo era nada menos que Perfecto Antonio Chapellín. Adicionalmente al finalizar su campaña como jinete fungió como representante de la cuadra de Don Herman Stelling, cuyos ejemplares entrenaba Tomás Bernal.

 

En el año 1943 fundó la Escuela de Jinetes, bajo la presidencia del Coronel Márquez Iragorri, de esta promoción salieron los aprendices Julio Roque Ramírez (era el jinete favorito de Don Amador, decía que era un verdadero astro de la fusta), Emilio Palma, E. Hernández, etc., en el año siguiente se graduaron Antonio José Utrera, Germán Rodríguez, Gustavo Sanoja. En una ocasión Amador Varela reconoció como la promoción más sobresaliente la del año 50-51 donde pueden nombrarse a Enrique H. Bouley, Juan Leopoldo Mendoza, Pedro Ignacio Hernández (Don Amador lo "bautizó" como Pedro Nolasco, pues había cuatro jinetes con el apellido Hernández), José Antonio Sayago, Cecilio García, Elacio Peña, Jesús Bolívar, etc.

 

Desde la fundación de la Escuela de Jinetes con la directriz de Don Amador salieron entre otros (además de los ya nombrados): Gustavo Ávila, Félix García, Ignacio José y Ricardo Ferrer, Luis y Jesús Bolívar, Teofilo Tosta, Rogelio Cortez, Rafael Ángel Montoya, Cecilio García, Tadeo Arrieche, Miguel Moly y unos cuantos más. Coinciden Gustavo Ávila, Félix García y Antonio José Utrera, que ha sido el mejor instructor que ha tenido la escuela de jinetes en toda su historia, y tomando en cuenta que Gustavo y Antonio José fueron instructores de la escuela.

 

 

 

 

 

Don Amador Varela, en su condición como Director de la Escuela de Jinetes, era un elemento sumamente atareado. Siempre consideró que la Escuela de Jinetes debía funcionar continuamente. Consideraba de suma necesidad y hay material suficiente para que funcione adecuadamente y siempre estuvo dispuesto a colaborar incondicionalmente en este sentido.

 

Don Amador era un hombre de recio carácter, y cuenta Félix García, que colocaba a un aprendiz para que levantara la mano de un ejemplar (para que no pateara), mientras otro se lanzaba a la carrera, para montar el caballo apoyándose en la grupa (como hacen los vaqueros en las películas), les hacía mantenerse sobre el ejemplar y hacer una "Tijeretas", cruzando las piernas y tratando de no caer, a veces los hacía comenzar a galopar y le exigía que se lanzaran de su cabalgadura para que aprendieran a caer. Cuentan Gustavo, Félix y Antonio José, que hacía grupos de cinco aprendices, y todos se preocupaban por hacer lo mejor en sus practicas, ya que si alguno fallaba eliminaba al equipo completo, eran competencias entre ellos mismos.

 

 

Don Amador fue uno de los primeros Policías de Pista y también el primero en realizar los paseos en las fechas clásicas. Primero lo hizo sobre Grano de Oro y después en la silla de Burlesco. En 1952 fundó la Escuela de Jinetes de Maracaibo y el profesor Amador viajaba con regularidad en el curso de la semana a la capital zuliana con el fin de organizar en aquella ciudad la Escuela de Jinetes.

 

Ya en el Hipódromo La Rinconada, en 1963 ejerció funciones como ayudante del Juez de Peso. Luego trabajando en el recinto de jinetes, pero ya estaba muy viejito. Pasó sus últimos años en una casa hogar. Cuenta Antonio José UtreraVisitaba a Amador Varela en una casa hogar que estaba en El Paraíso, en la avenida Páez. Cuando comencé como Juez de partidas en La Rinconada, Don Amador todavía estaba vivo, de allí que cálculo que murió entre el 1991 y 92. Don Amador Varela fue un hombre ejemplar, un caballero que entregó su vida al hipismo, merecedor de un reconocimiento por su valioso aporte al deporte de los reyes.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Sr. Gustavo Ávila, Sr. Antonio José Utrera, Sr. Félix García, Sr. Rosalio Montero.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 30 de agosto de 2012

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