Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Carlos Agostini

Por Juan Macedo

 

Consideramos muy justo hacerles conocer a ustedes la trayectoria de Don Carlos Agostini, este gran personaje de nuestro turf, que por más de veinte años se dio por entero a toda actividad hípica. Nació en Puerto Rico el 24 de julio de 1899. Desde el año 1934 fue propietario de ejemplares. El primero que tuvo fue la yegua Consuelo en sociedad con el Coronel Gonzalo Gómez y Luis Enrique Werner. En efecto, esta purasangre le proporcionó días gratos por sus brillantes triunfos sobre otros clasificados ejemplares, incluso ante los importados.

 

 

Cuando los hermanos Gómez viajaron al exterior, estos decidieron vender todos los caballos que poseían y así dejaron la negociación a cargo del Sr. Carlos Agostini, que tan solo exigió que le regalaran a Burlesco que había nacido  en el Haras Mamoncito, propiedad de los hermanos Gómez. Para ese entonces el potro Burlesco sólo tenía seis meses de edad y el Sr. Agostini terminó de criarlo en el Hipódromo Nacional. Más tarde actuó en carreras públicas donde logró batir muchos récords entre ejemplares clasificados. Ya cuando andaba mal y demostraba decadencia, acordó concedérselo al Haras La Rinconada donde prestó servicios como padrote y podemos apreciar en las estadísticas de la época sus descendientes ocupan el sitio de honor. Por lo menos El Brujo logró ganar más de Bs. 400.000 durante su campaña. Incluso, su mejor día hípico fue cuando debutó Burlesco, el noble descendiente de Knockando en Mary Pickford, y ganó en forma fácil.

 

Don Carlos Agostini ocupó un solo cargo en la Directiva del Hipódromo Nacional y eso fue de Vocal. Pero en el año 1935 fue parte de una asociación denominada “Empresa Hípica”, junto a los señores Fernando Talavera, Rafael Rugero, Bernardo Borges Uztáriz, Albert H. Cipriani, Aulio Urdaneta Ch., Alberto Winckelmann, Nicolás A. González, Andrés Carballo, Carlos Agostini, Johnny Phelps, Rafael Briceño, Celestino Martínez, Francisco Larrazábal, Felipe Casanova y Rafael Isava Núñez; para hacerse cargo de la administración del Hipódromo Nacional, en tiempos difíciles.

 

Una anécdota desagradable fue cuando al ejemplar Tenterhooks lo descalificaron, después de haber ganado el Clásico Presidente de la República, en su lugar pusieron a Sadi, que defendía la divisa del gran hípico Dr. Hermán Stelling. Para ese entonces Don Carlos Agostini se encontraba en los Estados Unidos del Norte y al recibir la noticia, verdad que no le cayó bien que digamos, pese a que los premios para aquel entonces eran sumamente poco.

 

Tuvo así mismo otros ejemplares de la categoría de Tetratema (ganador de la copa de los Sprinters), El Musiú y otros que le dieron satisfacciones. El último ejemplar que tuvo fue El Huerfanito, hijo del gran Burlesco.

 

También recuerda cuando en sus tiempos mozos corría en carreras de Gentleman Rider’s junto con Henrique Lander, Oswaldo Stelling y otros mozos de aquella época.

 

Para el año 1950 Don Carlos se retiró de la hípica como propietario, pues estuvo cerca de tres años prestando servicios en la ciudad de Maracaibo. Pero el domingo 18 de octubre de 1953 para el Sr. Carlos Agostini fue un día de satisfacción, porque en la reunión celebrada en la tarde se corrió el premio que llevaba por nombre Copa Carlos Agostini, la que ganó en forma sensacional el potro Palmoteo que contó con la hábil conducción del jinete chileno Raúl Bustamante. Así, la actual Junta Directiva del Hipódromo Nacional, reconoció a Don Carlos Agostini, el verdadero hípico de corazón.

 

Don Carlos Agostini falleció en septiembre de 1964 en la ciudad de Caracas, pero tiene un lugar preponderante en la historia de nuestro turf.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, viernes 24 de abril de 2015

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