Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Edmundo Ruiz

Por Juan Macedo

 

Más allá de las apuestas, léase 5y6, ganadores, placés, trifectas, exactas, superfectas entre otras jugadas exóticas, existen dentro del hipismo venezolano valores que le pueden dar al hipismo venezolano el mismo interés que en otras partes del mundo. EdmundoCocina Ruiz era una de las personas que aportaban esos valores, que realizó un gran trabajo casi desconocido para el grueso de aficionado hípico, pero que lo transformó en una de las figuras más destacadas del medio hípico venezolano, de gran calidad humana.

 

Vivía preocupado para que nuestro hipismo saliera del estancamiento. Estaba pendiente de abrir nuevos frentes en el hipismo venezolano, como lo son ahora los hipódromos de Santa Rita y Valencia.

 

La pasión por el hipismo fue por el caballo Cotejo, propiedad de un tío y una vez lo fue a ver correr. El caballo ganó y eso le pareció emocionante, desde ese entonces no pudo salir del hipódromo, primero como aficionado y luego como importador, criador y propietario.

 

Su primer caballo se llamó El Árabe y lo tuvo a medias, eso fue en 1960. En 1968 hizo la primera importación de purasangre de carreras, un lote de 6 ejemplares de los cuales vendió tres, lo otros tres nadie quiso pagar lo ofrecido y corrieron para los colores de Edmundo, se trataron de Rapid Fire (récord horse de los 1800 metros), Scottish Dignity (ganadora selectiva que después vendió para intereses norteamericanos) y Heathtolt (rendidor ganador y semental con cierto éxito a pesar de sus limitadas producciones). En una ocasión comentó "si no me pagan lo que valen, son mios y de mis hijos".

 

Aquí y en el extranjero, donde era reconocido como un extraordinario conocedor, incluso vendió una yegua suya en casi dos millones de dólares, Autumn Glory servida de Naskra en la subasta mixta de noviembre de 1983 en Keeneland.

 

Sus éxitos como propietario, criador, importador, son innumerables: Gliss, Cinnamon, Rapid Fire, Scottish Dignity, Senador, Tocorón, Joyful, Tentada, Predestinado, Artal, Almería, cuando importados. Para la cría: Inland Voyager, Dancer’s Verde, Lassington, Sunshine Girl, September Dream, Tiniebla, Arrullo II, Dashing Pleasure, Throne Room, Flit Back, Falluteada, La Nora. En la pista: Merengón, Tío Julio, Baby Dancer y pare de contar.

 

 

Tuvo la capacidad de identificar a profesionales y empresas que después destacaron en la actividad, como al predecir loe éxitos de Raúl Payares (que consideraba un mago) y Antonio Bellardi (el que consideró tan bueno como Payares), Ricardo Wloka (jockey de gran rendimiento) y el Haras Los Aguacates (que ganó una seguidilla de estadísticas).

Edmundo Ruiz con Tío Julio

 

Consideró que el éxito de la cría se basa en tres pilares fundamentales: la técnica, el sentido común y propósito futurista, de allí se obtendrá un hipismo bien planificado.

 

 

Falleció el 9 de diciembre de 1985, en una jugada absurda del destino y de esa forma se ha perdido uno de nuestros soldados en plena capacidad creadora, y su vida nos servirá de estímulo para el futuro. Ahora su hijo Luis Alfredo (al que cuando niño le decían en juego que podía ser jinete) sigue sus pasos como criador con éxito en el Haras La Giralda.

 

Fuentes: José Luis D’Angelo Durán, Revista Gaceta Hípica

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, lunes 16 de Enero de 2006
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