Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Enrique Amado Rincón

Por Humberto Amado Cupello

 

Mi padre, Enrique Amado Rincón, fue un apasionado por la hípica. Junto con mi madre, Letizia Cupello de Amado, nos enseñaron con mis hermanos, a amar a los caballos de carrera. Don Enrique nació en la Ciudad de Maracaibo el 24 de diciembre de 1909, hijo de Don Amable Amado Torrealba y Doña María Rincón de Amado. Siguió y completó sus estudios de primaria pero le correspondió trabajar desde los 14 años.

 

 

Enrique Amado Rincón fue un caso excepcional, estuvo decidido a triunfar en su medio profesional, llegando a ocupar cargos importantes dentro de las Relaciones Publicas en la Mene Grande Oil Company. Además fue Propietario en segunda generación de la Joyería Cupello.

 

Pero su gran pasión fue el caballo purasangre de carrera. Estuvo presente desde los inicios de la actividad hípica en la región zuliana, cuando la misma tuvo lugar en el centro de la Ciudad de Maracaibo, en el antiguo Malecón sector Boburito. Ya para 1930, con el apoyo de Don Vicencio Pérez Soto (quien para la época era Presidente del Zulia) se fundó el primer hipódromo organizado del Zulia en el sector Santa María.

 

El General Néstor Prato, nuevo presidente del Zulia, ordenó el cierre del hipódromo por considerar que estaba mal administrado y era una carga económica. Pero un grupo de hípicos encabezados por Rómulo Cardozo, Francisco Esparza Núñez, Eleazar Soto, Rutilio Ríos y mi padre Enrique Amado (quien era amigo personal del General Prato), se reunieron para explicarle que no perseguían fines de lucro, pues la intención era mantener viva la actividad hípica en el Zulia. El General Prato le entrego la llave del Hipódromo de Santa María a mi padre y respondió: ¡sin fines de lucro! Ese momento fue crucial para el hipismo regional, ya que de no haberse concretado la reapertura del recinto, hubiese fenecido la tradición hípica zuliana.

 

Propietario apasionado, fueron muchos los corredores que lucieron la chaquetilla del Stud Oro y Plata. Los más recordados son El Yiyo, que corrió y ganó en el Hipódromo Nacional El Paraíso, y Media Pinta, que corrió y ganó en el Hipódromo La Rinconada, en la Ciudad de Caracas.

 

Pero su obra maestra como hípico, sin lugar a dudas, fue la fundación del Haras Hato Grande, que resultó un exitoso centro de cría del purasangre zuliano. Notables y afamados corredores nacieron y fueron criados por mi padre, como las hermanas Charityn y Mery’s Power, la “millonariaMiss Cherry, Rich Power, Foward Kiss, Long Hands, Imat Power, Executer, Diluviosa, Verdi Jon, Spring Hot, entre otros. El 18 de enero de 1990 Don Enrique fue exaltado al Salón de la Fama del Hipismo Zuliano.

 

Comentó Don Diego García Ortín: “Don Enrique fue un gentil caballero siempre impecablemente vestido y muy trabajador. Tuve la fortuna de conocerlo desde pequeño pues acompañaba a mi madre a la mejor joyería de la época en Maracaibo: La Joyería Cupello. Lo veía en el Hipódromo de La Limpia y poco a poco fuimos conociéndonos. A principios de 1983 nos conseguimos en el Restaurant La Carreta del Ché (él con esposa la señora Letizia y yo con la mía). Me dijo que iba a realizar una subasta el 27 de febrero y que me haría llegar la invitación. En el momento de despedirnos me volvió a insistir en que no dejara de ir. Fuimos esa noche del 27 de febrero de 1983 al Haras Hato Grande de los Amado y siendo recibidos por don Enrique, Enrique Eduardo y el Dr. Torrealba. Nos sentamos y fuimos espléndidamente atendidos por los anfitriones. Aproveché un momento y fui a ver las yeguas que ellos habían traído de los Estados Unidos. Recorriendo los puestos de pronto me detuve ante una bella, grande y fuerte alazana de nombre Slyvan y leí brevemente su pedigrí y captó mi atención que tenía a Ribot entre sus ancestros. Terminé de ver las otras yeguas y regresé al box de la alazana y la volví a revisar. Regresé a la mesa, me senté y cuando pasó cerca Enrique Eduardo, lo llamé y me levanté para explicarle que no había llevado chequera ni nada, pero que si me gustaba alguna yegua, si podía ofertar y Enrique Eduardo me respondió que claro que no había problema. Comenzó la subasta a la hora pautada y seguí con atención los precios alcanzados por las primeras subastadas, un tanto altos, y pensé que no me iba a ser posible quedarme con la yegua. Lo que no pensé es que la nariz romana o "Roman nose" de la yegua la afeaban a los ojos de los otros compradores. Salió la catira al ring de ventas, y yo dejé que se ofertara por ella y cuando iban poco más o menos por Bs. 50.000  me animé y levante la mano y afortunadamente me pude quedar con ella por unos de los precios más bajos de toda la subasta Bs. 72.000. Enseguida fui al puesto de Slyvan y quité con cuidado el cartel con toda su información que incluía, claro, que esta preñada por Sauvage a parir en abril. Ese  cartel todavía lo conservo. Bueno, esa noche comenzó para Lolita, nuestros hijos y para mi, la aventura de criar purasangres de carrera con Slyvan y sus descendientes y que nos bendice hasta el día de hoy. Siempre estaremos agradecidos a Don Enrique Amado Rincón por su gentil invitación a esa de subasta hace ya casi 30 años”.

 

Comenta el Ing. César Boscán: "Recuerdo bien cuando al ir hasta la sede de la Joyería Cupello en la Av. 5 de Julio en Maracaibo, al firmarme el recibo por la compra del primer ejemplar que tuve la suerte de tener, él me señaló y casi textualmete lo relato hoy "...no crea que es invención mía o una burla, pero mi cédula de identidad es esta que estoy escribiéndole en este recibo: 111.111". Por supuesto, ese ejemplar que adquirí era del Hato Grande, empresa de cria ubicada en el Zulia".

 

En la tarde del miércoles 10 de diciembre de 2008 a los 99 años de edad dejó de existir en la urbe marabina Enrique Amado Rincón (5 meses después de fallecer su compañera de toda la vida, Letizia Cupello de Amado), Conciente y satisfecho de su vida y su familia. 6 hijos y muchos nietos y algunos bisnietos. Sus restos fueron velados en la Funeraria del Zulia y el entierro fue el día jueves, en horas de la tarde.

 

Como hípico tuvo muy buenos caballos, aunque nada de eso es comparable con lo buena persona que fue. Y para qué decirle el buen padre que tuve, una persona maravillosa, increíblemente honrada y confiable. Enrique Amado Rincón siempre decía lo que pensaba y era consecuente con sus postulados. Para 1995 se corría una copa homenaje a la figura de mi padre, y algo justo sería que se retomara, porque él fue un gran criador y pionero del Hipismo Zuliano.

 

Fuentes: Sr. Paul Bodington, Sr. Manuel Ortega, Sr. Diego García O., Ing. Juan Macedo, Ing. César Boscán.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 26 de abril de 2012

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