Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Herman Stelling

Por Juan Macedo

 

El Dr. Herman Stelling, quien fuera hípico integral con eficaz participación en el historial del turf venezolano. Caraqueño de pura cepa, había nacido el 19 de Octubre de 1875, hizo estudios de Bachillerato en el Colegio Santa María que dirigía el Dr. Agustín Aveledo y obtuvo su grado universitario en 1897 a los 22 años de edad.

 

Muy joven, integró con dos hípicos de grata recordación, sus contemporáneos, Celestino Martínez y Fernando Talavera (cuya amistad perduró hasta su desaparición) el grupo juvenil que en el Hipódromo de Sabana Grande comenzaron a mostrar su afición, incorporándose desde aquella época al hipismo en forma activa que debía terminar cuando el Señor los llamó a su seno. Y eran famosas sus reuniones en la esquina de San Francisco (oficina de Don Fernando Talavera) donde el tema predominante eran las carreras y sus incidencias. Fue Director de Obras Públicas durante muchos años y bajo su dirección y fiscalización se realizaron importantes obras y ya en edad de retiro pasó a estar a las órdenes del MOP como consultor Técnico de ese despacho, donde sus opiniones eran respetadas y acatadas y es interesante dejar constancia que con Don Eugenio Mendoza y el Doctor Salvador Álvarez Michaud, integró la Comisión Urbanizadora del Ensanche del Este; dicho ensanche fue proyectado y realizado en la hacienda de café La Guía y comprendió desde el Puente República hasta Quebrada Honda.

 

 

Fue bajo su dirección que en 1910 se instalaron las tribunas en El Paraíso, transportadas desde el antiguo Hipódromo de Las Delicias en Sabana Grande. En el Hipódromo Nacional de El Paraíso desempeñó cargos de responsabilidad como Juez de Partida, Handicapper, Comisario y en un largo periodo fue Vice Presidente de la Junta Directiva y administradora del Hipódromo. En 1932 y 1933 las circunstancias en que se desarrollaba nuestro turf lo obligaron a aceptar el cargo de Juez de Partida; la indisciplina de los jinetes amparados muchos de ellos por los Propietarios prevalidos de su situación política provocaban situaciones enojosas y peligrosas pero el Doctor Stelling impuso su carácter y estableció una disciplina que parecía imposible de lograr.

 

 

 

Posteriormente se dedicó por entero al entrenamiento de sus ejemplares, en su mayoría procedentes del elevage francés, muchos de cuyos nombres aún perduran en el recuerdo de los aficionados de antaño; figuraban como propiedad del Doctor Stelling y de la Señorita Margarita Stelling, y entre los más destacados que defendieron sus colores lacre y azul eléctrico habrá que mencionar a Ma Merveilles, Quenie, Sadi (que en 1939 se adjudicó el Clásico Presidente de la República), Coquetería, Darsine, Concuidado, Fiel (un criollo, por Avantin en Pandereta II, que en su primera campaña en 1945 se impuso en 6 carreras); Panchito (también nacido en el país por Hat Trick y Mondiale, esta última importada para el rubro Stelling); King Like y Phare (un ejemplar francés de la cabaña de Marcel Boussac pero que fue vendido para reproductor y si bien fue presentado en diversas oportunidades sin lograr imponerse, posteriormente fue enviado al Haras Prebo y luego pasó a engrosar el plantel del Haras San Luis, destacando por intermedio del Campeón Farolón) y muchos más que se habían convertido para el Dr. Herman Stelling como verdaderos pupilos, pues los cuidaba y preparaba con verdadero cariño ya que decía que sus actuaciones debían corresponder a su prestigio como auténtico caballero.

 

En cambio, el Dr. Stelling presentó caballos que corrían en forma irregular, pero casi siempre con explicación. Por ejemplo, Mondiale fue muy bien conocida de todos sus allegados; solía presentar hemorragia nasal durante algunas competencias. Cuando no le sobrevenía, ganaba como una campeona. Los aficionados llamaban su cuadra "La Caballeriza de los Sustos", a decir de los aficionados, ganaba unas veces y cuando mas esperanzas se tenía en otras no figuraba. ¿Y cual caballeriza puede dar plena seguridad de que las ganará todas? Honrando a carta cabal como casi todos los propietarios de aquella época, de gran espíritu deportivo. Hombre de vasta cultura e ilustración, poseía una memoria extraordinaria, era un agradable conversador por su amenidad; tuvo una legión de amigos y de todas las categorías sociales, por su hogar de Las Animas, era habitual que se congregaran grandes figuras de las letras, las ciencias y las artes, así como personas humildes que iban en busca de su ayuda o su consejo.

 

A la hora de su fallecimiento, que ocurrió el 29 de Octubre de 1953 dejó dos hijos, el Dr. Herman Stelling; ya fallecido y que no pudo sustraerse a la atracción del turf contando con ejemplares que le depararon muchas satisfacciones y Elena que con afán y cariño guardó los recuerdos de quien en vida fue un personaje inolvidable para todos aquellos que tuvieron él placer de conocerle y tratarle.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Revista La Fusta, Revista Jockey Club

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 30 de noviembre de 2006

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