Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

John Boulton Rojas

Por Juan Macedo

 

Con la llegada a Venezuela de John Boulton Townley, un joven de 19 años oriundo de Lancashire, Inglaterra, se marcó el inicio de lo que es una de las empresas más antiguas y tradicionales del país, H.L. Boulton & Co. S.A. Han sido numerosas las generaciones familiares que se involucraron en el negocio y lo hicieron crecer. Uno de ellos es sin lugar a dudas John Boulton Rojas, que nació en Caracas en el año 1870, hijo de Henry Lord Boulton Schimmel y Doña María Rojas Espaillat, que durante  el mes de enero de 1890 ingresa a la firma familiar y asciende a la Dirección de la compañía en 1897.

 

 

Pero también John Boulton Rojas estuvo asociado al hi­pismo desde los primeros pa­sos del popular deporte que constituye hoy una de las empresas de mayor significa­ción en nuestro país. En otras palabras, es un pionero de nuestro hipismo.

 

El funcionamiento del Hipódromo de Sabana Grande se logró bajo la rectoría del Jockey Club de Venezuela, entidad fundada el 10 de agosto de 1895 a la cual se integraron aficionados hípicos de la época y el decidido apoyo del General Joaquín Crespo. En ese grupo figuró John Boulton, entre otros como Gustavo J. Sanabria, Francisco Sucre, Charles R. Rohl, Carlos Zuloaga, Alberto Smith, Octavio Escobar Vargas, Francisco J. Sucre, Juan S. Delfino, Federico Alcalá, J. J. Michelena, Edgar Ganteaume, Francisco L. Becerra, Mathieu Valery, Arturo Michelena, Felipe S. Toledo, Alfredo de la Sota, Luís Landaeta. Se integró como juez de llegada el embajador de Estados Unidos Allen Thomas.

 

Cuando arrancó Sabana Grande, John Boulton figuró como componente del Sindicato Sabana Grande, propietario de un lote de caballos y más tarde compar­tió la propiedad de Borinquen, importado de Puerto Rico, famoso ganador de 32 ca­rreras, cuya estampa ha lle­gado hasta nosotros y que­dó además, para la posteri­dad, en la pintura de Arturo Michelena, otro nombre liga­do íntimamente a los prime­ros momentos del hipismo lo­cal. Su jinete oficial fue Enrique Vollmer.

 

El 8 de febrero de 1908 se inauguró oficialmente el Hipódromo Nacional El Paraíso que mar­có la tapa de afianzamiento del hipismo en Venezuela, la historia recoge como un detalle de mucha significa­ción el hecho de que John Boulton figuró en la nómina de los Comisarios que actua­ron en la primera reunión de carreras realizada en dicho hipódromo, compuesta además por Francisco J. Sucre, Antonio Guzmán Blanco, Felipe S. Toledo, Elías Rodríguez y Edgar Ganteaume.

 

En los tiempos del Hipó­dromo de El Paraíso, John Boulton pasó a ser fi­gura prominente del Sindicato Venezuela. En una ocasión aseguraba que su caballo Beaumerais era invencible y el General Juan Vicente Gómez manifestaba que Maracay era superior. Se concertó el gran match y el público asistió masivamente. Como nunca faltan arriesgados entrometidos, el jinete Mesa pidió al propietario de la potranca Brown Bay que pidiera ser incluida en la carrera. Fue aceptada la proposición y aunque todo el mundo estaba pendiente nada más que de Beaumerais y Maracay, se dio la partida de la carrera que era de 1200 metros. Todos quedaron boquiabiertos, porque Brown Bay ganó con facilidad en un tiempo prohibido de 77" como un "verdadero fantasma" según crónica de la época. La carrera tuvo lugar en 1921.

 

En El Libro de Oro del Hipismo Venezolano se puede leer: "Y así surge inmediatamente el nombre de John Boulton Rojas, que al ser entrevistado en las postrimerías del año 1932, recordó que teniendo alrededor de 12 años de edad, había visto correr en una pista situada en el camino de El Valle, en la bifurcación de lo que hoy se llama El Peaje, hacia Valle Abajo. Se había hecho allí una pista de unos pocos metros de ancho, donde dominicalmente se disputaban carreras mano a mano. Esas pruebas se largaban en el camino de Valle Abajo, para terminar en El Peaje”. Se refería al Hipódromo de Sarría.

 

Siendo John Boulton sobrino de Arístides Rojas, hereda su inclinación y pasión hacia las obras de arte, la artesanía y a la preservación de todos los bienes que rodean al ser humano en un marco de belleza e historia. John Boulton se encargó de incrementar sustancialmente el acervo histórico-artístico reunido por su tío y contribuyó de este modo a preservar una parte del patrimonio cultural de Venezuela para beneficio de las presentes y futuras generaciones. En 1939, un año antes de morir, hizo donación a la Biblioteca Nacional de los libros que habían pertenecido a Arístides Rojas, pero conservó la Colección Bolivariana, que desde hace algunos años es parte principal de la Colección de la Fundación John Boulton.

 

John Boulton Rojas fallece en Caracas en 1940 y la historia venezolana lo recuerda como un hombre quien logró armonizar los deberes del dirigente de empresas con los placeres del coleccionista y su pasión por el Turf. De esta manera enaltecemos la memoria de uno de los pio­neros del hipismo nacional.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, El Libro de Oro del Hipismo Venezolano, Libro “Caracas 25 Escenas”, Sr. Hermán Ettedgui, Fundación John Boulton

                                                     

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 25 de Marzo de 2010

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