Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

José Luis Fernández

Por José M. Gil

 

El Teniente de la Fuerza Aérea José Luis Fernández nació el 13 de septiembre de 1929 en la población de El Baúl, en Cojedes. Hijo único gracias  a la relación de su padre José D’Bona, de origen italiano, y su madre Doña Luisa Fernández. Estudió en una Escuela Salesiana en Valencia, para continuar con la carrera militar.

 

Siendo Teniente, el Teniente Fernández le tocó momentos difíciles porque se pasaba del régimen dictatorial del General Marcos Pérez Jiménez a un régimen democrático. Ese año 1958, el 3 de septiembre, la Junta de Gobierno (presidida por el Contraalmirante Wolfgang Larrazábal) creó el Instituto Nacional de Hipódromos, del cual el Teniente fue su Primer Presidente a los 28 años de edad (bueno, casi 29 años, el más joven de la historia). Entre los objetivos del organismo recién creado figuró el fomento de la cría del purasangre; la asistencia  social y el bienestar cultural y deportivo.

 

Recuerdo que me invitó a su casa en Santa Mónica para ofrecerme el cargo”, contó en una entrevista el Teniente Fernández. “Pero, llegó un grupo de personas que quería ponerle la mano al hipódromo. Me envió a una habitación de su casa, y los atendió. Claro, si ellos me veían, no iban a hablar con toda confianza. Por cierto, escuché todo en el cuarto. Al rato, me llamó Larrazábal y me dijo -ellos quieren seguir manejando el hipódromo para montar su negocio-. Recibí la confianza”.

 

 

 

La “orden” era entregar las instalaciones del aún no inaugurado Ovalo de Coche al Banco Agrícola y Pecuario para ser “utilizado” como terminal para alimentos y frutos que llegaran del interior del país. Pero el Teniente Fernández logró el propósito originario para el cual estaba destinado, inaugurándose dichas instalaciones el 5 de julio de 1959.

 

De esa manera al Teniente Fernández le tocó llevar adelante una exhaustiva labor tal como el pago de prestaciones a los empleados del Hipódromo de El Paraíso; la creación de las distintas asociaciones de trabajadores en distintos campos; el Sindicato de Caballericeros y Trabajadores del INH; el Fondo de Indemnización; la Asociación de Selladores, etc. En el campo hípico se logra la incorporación de la Junta de Fomento Equino y el Stud Book al INH, que estaban adscritos al Ministerio de Agricultura y Cría. Se logró que los trabajadores por reunión sean únicamente estudiantes universitarios, que se ayudaban con ese trabajo. El deporte también recibió su porción de ayuda técnica y logística. Todo esto se consiguió con el presupuesto asignado al INH. “Salimos adelante y logramos enrumbar al hipismo con su organismo. Recuerdo que todos los meses le entregaba cuenta al contraalmirante de lo que estaba realizando en el hipódromo”.

 

El Teniente Fernández aportó valiosas decisiones que proyectaron e incentivaron la cría del purasangre de carreras criollo y los cruces con nuevos linajes, que dieron lugar a una programación total para criollos a partir de 1976, situación que redundó en el crecimiento de las agropecuarias durante esos 18 años antes de quedar la importación de ejemplares sólo para la cría con nuevos productos.

 

Al finalizar su gestión administrativa siguió en la hípica como propietario de caballos con poca suerte, el más recordado fue el argentino Los Guitarreros. Aunque vale recordar los éxitos entre 1963 y 1964 en Florida, USA, obtenidos con su pupilo Probador.

 

 

Hay una anécdota que ronda al Teniente como propietario. Fue con respecto a un match auténticamente deportivo que protagonizaron en el Hipódromo La Rinconada los entonces dosañeros El Corso y Acontecimiento, propiedad del Capitán Juancho Márquez y el Teniente Fernández respectivamente, ambos seguros de poseer el triplecoronado del próximo año, desafiándose con el espíritu de verdaderos turfman a enfrentar a sus dos potrillos en distancia de 400 metros. “Hay que ponerle a esto algún atractivo” comentó Andrés España Marín, y rápidamente se llegó al acuerdo: el perdedor pagaría un opulento desayuno para todos los invitados. Llegó el gran día. El Corso y Acontecimiento salieron a la pista, con un público especialmente invitado. Todos llegaron muy madrugadores, atraídos por el match y, sobre todo, por el prometido desayuno. En el poste de los 400 metros, los dos potros se lanzaron a todo tren, siendo fue El Corso (del Capitán Márquez) el que salió vencedor. El del Teniente, a juzgar por los entendidos, estaba algo gordo. La mañana transcurrió en medio de bromas, felicitaciones y un estupendo ambiente deportivo que hizo recordar aquellos tiempos del Hipódromo Nacional de El Paraíso, donde se vivían con gran frecuencia momentos como los aquí descrito.

 

 

Ya alejado de la actividad hípica, el Teniente José Luis Fernández vive en Los Palos Grandes en Caracas. En vida se le rinde un homenaje, todo los años, con la disputa de la Copa José Luis Fernández en el Hipódromo La Rinconada, muy merecida sin lugar a dudas.

 

Fuentes: Revista Turf, Lic. Antonio J. Medina, Diario Líder, Revista Gaceta Hípica, Revista La Fusta, Sr. Mario Cardozo G., Revista Hipódromo, Ing. Juan Macedo

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 28 de junio de 2012

Copyright 2000, Anécdotas Hípicas Venezolanas C.A. Todos los derechos reservados