Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Luis Ramón Bigott

Por Juan Macedo

 

Luis Ramón Bigott Bello, valenciano, hijo de Luis Bigott, uno de los más respetados industriales venezolanos de comienzos del siglo XX, quien en 1915 decidió establecer una fábrica de cigarrillos que llamó B.B., ubicada en lo que hoy se conoce como la avenida Baralt de Caracas (luego se estableciera C.A. Cigarrera Bigott Sucs).

 

Don Luis estudio en la Universidad de Harvard en Estados Unidos. Heredero de esa industria del tabaco, a finales del año 1940, comenzó a buscar y brindar su apoyo a los agricultores del tabaco en los estados Portuguesa, Carabobo, Cojedes y Guárico.

 

En el año 1957 estrenó su sede principal en Los Dos Caminos, donde radicó la fábrica y oficinas administrativas. El 28 de octubre de 1961 inauguró en Valencia la Planta Procesadora de Tabaco, ubicada cerca de las zonas de cultivo para facilitar la recepción y clasificación de la materia prima. En 1973 introdujo la marca Belmont Extra Suave en Venezuela, que desde entonces creció hasta otorgar a la Cigarrera Bigott, en 1980, el liderazgo del mercado con 50,7% de participación. Además, fue creador de la Fundación Bigott, una de las instituciones privadas más importantes de Venezuela, dedicada a preservar y difundir los valores patrimoniales de la cultura popular tradicional. Desde su creación en 1963, Bigott a través de su Fundación, desplegó una continua trayectoria institucional a través de programas educativos, culturales, agrícolas y ambientales.

 

San Luis fue el primer campo de golf de Valencia y parte del acervo histórico del Golf venezolano. En los años cincuenta Luis Ramón Bigott entusiasmado por dos amigos (Oscar Gil y Tulio Baralt) decidió realizar este proyecto. No había entonces afición por el golf en la ciudad de Valencia y no es raro escuchar que la mayoría de los veteranos del golf en Carabobo comenzaron a jugar allí y lo recuerdan con especial cariño.

 

Luis Ramón Bigott también estuvo involucrado en el mundo del hipismo. Adquirió a la yegua Casablanca en sociedad con el Sr. Luis Alberto Morales Balestrazzi y así pasó a ingresar a la lista de propietarios de ejemplares purasangre. Para ese entonces la nueva pensionada militaba en la división de los “chongos”, pero posteriormente rindió buena campaña que le hizo merecedora de que actuara en el grupo de los ases. Tales triunfos sirvieron de verdadero aliciente para que el Sr. Bigott prosiguiera con más entusiasmo en el bello deporte de los reyes, sus pupilos lucieron los colores tradicionales del Stud Casablanca.

 

Con el tiempo compró a Jamboree y El Huaso; el primero fue poseedor del récord para los ochocientos metros; en cambio el segundo fue el que más dinero le había producido. El caballo en cuestión rindió excelente campaña porque a la postre se midió con clasificados ejemplares que actuaban en la pista del Hipódromo El Paraíso. Contó con una cuadra que ha conseguido muchas victorias, ejemplares de la talla de Ytakim, Silencioso, Sigiloso, Sonia, Sumatra, Bochero, Rumbero, Exigente, Villaviciosa, Rivoli, Negrito Lindo, etc., hasta que apareció el criollo Girito (su nombre debió a que fue pagado en giros de montos bajos) que ganó el Clásico República de Venezuela de 1956.

 

Como criador en su Haras San Luis en sociedad con Don Luis Morales Balestrazzi, inició año 1950, buenos corredores criollos como Bambino, Guácharo, Dux, Marquesita, Lince, La Metralla, Rondena, en sus primeras producciones. Comenzó con los sementales Stipendiary y Conquerant, luego llegaron Zloty, Scarlatti, Phare, Quillón, The Trapper y Vitevening; produjo insignes ganadores.

 

En una oportunidad que asistió al Hipódromo Nacional El Paraíso con la sola finalidad de captar en cámara filmadora las incidencias de la carrera donde participaba el caballo Paganini, de su propiedad. Era conducido por Carlos Cruz. Todo listo y la partida no se hizo esperar. El Sr. Bigott con su máquina presto para todo detalle; pero cuál sería su desilusión al ver cómo el ejemplar se había quedado muy rezagado en el mismo momento de la largada. Dejó a un lado la cámara y se dirigió al Paddock. Durante ese tiempo ya la carrera había transcurrido y al oír por los parlantes el nombre del caballo ganador por poco le dio un desmayo. El triunfador era nada menos que Paganini, una de las carreras más espectaculares que ganó Carlos Cruz.

 

Luis Ramón Bigott fue un buen amigo deportista y, sobre todo, hípico de corazón. Parco en el hablar, pero concreto en las respuestas, solía decir “en la vida de hípico hay que ser conforme con lo que suceda”. Falleció el 19 de octubre de 1976.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, www.fundacionbigott.org, www.sanluiscc.com

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, lunes 31 de enero de 2022

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