Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Manuel Fonseca Kolster

Por Erick Pignoloni

 

El legado hípico de Manuel Fonseca Arroyal, figura preponderante del empresariado y del hipismo desde la época de El Paraíso, es indiscutible. Los viejos burreros y los románticos, jamás olvidarán aquel hipódromo y la curva de Los Pinos, lugar donde se alojaba la flota del Stud Los Pinos, gran protagonista en la época de oro de nuestro hipismo. La gran pasión por las carreras, por los caballos, por el hipismo mundial, por la cría y por la inigualable emoción de ganar, la visión cosmopolita, se transmitió fielmente a sus hijos Oscar y Manuel Ricardo Fonseca Kolster, quienes a mediados de los años sesenta comienzan a destacar independientemente.

 

 

Manuel Fonseca Kolster, que nació el 5 de marzo de 1933, apuesta por el proyecto de cría que representa el Haras Santa Cruz, fundado por su padre y Oscar, se anota como propietario del famoso Stud Epsom, cuyas sedas fueron defendidas por el uruguayo Carpintero, ganador en tiempo record del Clásico Fuerzas Armadas y fue Co-Campeón en 1968 el guerrero norteamericano Outsville y el argentino Colirrojo (uno de los sementales base del Santa Cruz, junto a Lavandero, Pray Move y Greek Sailor).

 

 

En esas tierras se criaron el ex record horse mundial Sonido, Con Brío (ganador del Clásico José Antonio Páez) ambos hijos de Pray Move; Pav-Ne y Balada (la verduga de la invicta Baklava) por Colirrojo; el poderoso fondista Arrecife, por Greek Sailor; la triple coronada y campeona Lavandera, hija del fabuloso Lavandero.

 

 

El éxito de este haras fue el resultado del empeño de Manuel Fonseca Kolster y un equipo enfocado en alcanzar la excelencia, por el manejo, el estudio profundo del pedigree, todo sustentado por una buena administración, el recurso humano y una tierra ideal para criar. La contribución del Haras Santa Cruz en la cría venezolana, se extiende hasta nuestros días, ya que es el asiento del Haras La Primavera.

 

                                                                                   

Otro notable hípico, erudito, amante de las carreras y visionario soñador Edmundo Ruíz, se unió a Manuel Ricardo, en un proyecto llamado Haras La Giralda. Fue un nuevo suceso en el campo de la cría, aportando sementales y pisteros de calidad, como Inland Voyager, padre de la cuádruple campeona Prime Tip, pero también de Vayola, Voyardo, Voyer, Trampolín y Despreciada. También de La Giralda son los dobles coronados: Turrón y Mano a Mano, este defensor del Stud Epsom. Pero es justicia mencionar a Dancer’s Verde, el padre de la campeona Baby Dancer; Lassington, padre del Campeón del Caribe 1987 Rayo Láser, de la triple coronada Cantaura, de Popocatepetl; Sadr, el padre de Radiance y Trapío; Harmonizer padre de Mano a Mano y Star War; Striding Out, líder abuelo materno y padre de King George, Rebellious y Money River; Show Up, padre de Money Never Gold y Otra Melodía; todos notables sementales.

 

  

Este hípico de abolengo, miembro por siempre del Jockey Club de Venezuela, también representó y defendió como gremialista, los intereses de propietarios y criadores, fue miembro del directorio del INH y de la comisión de carreras.

 

 

Ahora, recibe el merecido reconocimiento por su esfuerzo de tantos años, como genuino impulsor de la industria hípica, desde su génesis y más allá del recorrido multicolor del tropel por la pista, donde guapea el más veloz, se faja el más poderoso y vence el más afortunado.

 

Fuentes: extraído de la revista Gala Hípica 2015

                                                                                    

Anécdotas Hípicas Venezolanas, viernes 25 de septiembre de 2015

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