Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Mario Di Polo

Por Juan Macedo

 

Don Mario Di Polo fue un hípico inolvidable, dicho por personas que tuvieron la fortuna de conocerle personalmente, quien quizá nunca le rindieron un merecido tributo de admiración, ni me­nos un reconocimiento como debería a todos aquellas perso­nas que, como propietarios y cria­dores, rinden un callado pero fruc­tífero esfuerzo por el caballo y las carreras. Mario Di Polo estuvo casado con una figura nacional de dimensiones notables en el mundo de la música y la cultura, Fedora Alemán.

 

Hablando de Don Ma­rio Di Polo, el hípico, tal vez el gran mérito radica en el hecho de que él fue uno de los primeros en traer al país yeguas con productos en vientre en unos años en lo que el negocio de la cría significaba un riesgo evidente, pero que le trajo satisfacciones a granel.

 

Fue en el año 1952 cuando trajo al país varias yeguas, entre ellas Idealism, que era una hija del tri­plecoronado Omaha, y vino servida por Greek Warrior. El producto que traía Idealism resultó ser El Griego, que nació en un estacionamiento de San Martín, y posteriormente fue enviado al Haras Shangri-La para terminar de ser criado por Don Ma­nuel Azpúrua Alcántara, padre de los hermanos Azpúrua. El Grie­go, tal vez el primer gran ídolo criollo, el primer gran caballo na­cido en el país, que llenó los titu­lares de un época y que con 19 victorias y numerosos clásicos y récords de pista en el Hipódromo Nacional El Paraíso no llegó a producir ni siquiera el me­dio millón de bolívares.

 

Los colores del Stud Miami fue­ron paseados airosos y triunfales no solamente por ese fenómeno que se llamó El Griego, ya que esa chaquetilla tradicional tenía una cuadra nu­merosa que reunió a Marfé (com­puesto con el nombre de Mario y de Fedora Alemán, su esposa), Miss Val (una norteamericana hija de Double Jay que entre sus méritos se le reconoce una gran victoria sobre El Chama), Sicilia (otra norteamericana que era una hija de Jamestown) muy valiosa, y también el rendidor Otelo.

 

Otra faceta de Don Mario Di Polo en el hipismo fue la de entrenador, que aplicó desde 1954. Fue una persona fundamental en el hipismo, creyó en la cría norteamericana (así como lo hizo Don Nicolás de las Casas) y en la cría nacional. Sus pupilos fueron probados en la cría, en el Haras Shangri-La: Otelo fue un semental rendidor mientras Sicilia dio a Río Fiero (Caballo Criollo del Año de 4 ó más años en 1967), por nombrar dos casos.

 

Fue el viernes 28 de agosto de 1975 cuando la prensa reseñó el falle­cimiento en la Ciudad de Caracas de Don Mario Di Polo, hecho que causó consternación entre todas las personas que le conocieron. A los pocos días, el Comité de Electores del Salón de la Fama Hípico incluyó de El Griego, como un merecido aun­que póstumo homenaje para un turfman que siempre creyó en la cría nacional. Para finalizar, su esposa Fedora Alemán contó en una ocasión: “En 1934, buscando una mejor formación, me fui con él y mi hermana mayor a New York. Acudí, al llegar, a una familia muy amiga para que me orientara. Tenía 22 años. Ellos llamaron a Mario Di Polo -él tenía una orquesta de cámara que actuaba en los grandes hoteles, a eso de las cinco de la tarde- para recomendarme un maestro. Ocho meses después, me casé con él. Estuve casada con Mario durante cuarenta años, hasta que se fue en 1975”

 

Fuentes: Enciclopedia de la música venezolana (Fundación Bigott, Caracas, 1998), Revista Gaceta Hípica.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 25 de octubre de 2012

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