Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Mauricio Saías

Por Juan Macedo

 

Para unos, Don Mauricio Saías fue un distinguido y correcto hombre de negocios y desempeñó cargos directivos en importantes empresas comerciales. Fue un buen esposo. Mejor padre. Un gran amigo. Fue, sencillamente, un hombre bueno. Para el hipismo fue un hípico de corazón, entusiasta y amante de los caballos.

 

 

 

Como propietario de ejemplares de carreras, Don Mauricio se inició al adquirir a Effendi, Marzie y Tesoro allá en el Hipódromo Nacional El Paraíso luciendo los colores del  Stud Los Robles. Los dos primeros no actuaron con mucho éxito; en cambio Tesoro fue ganador de la Copa Guarnición de Caracas pero su campaña fue truncada luego de figurar tercero en el Clásico Presidente de la República donde llegó lastimado de uno de sus remos. Además fundó los Studs La Cabaña y Los Cao­bos, este último que perduró, ya que esas sedas granate y gris pasearon por las pistas sobre numerosos ca­ballos, entre los cuales recordamos a Chi­quitico, Promisor, Cumplidor, Ricotón, Manzanita, Colibrí, Brillosa, Pasatiempo, Dos de Bastos, Cambo, Amaro, Malquerido, Tesoro II, Royal Runner, Araguaney, Trufador, Romancero, Lancastrian Rose, El Bachiller, Caboto y muchos otros que esca­pan a nuestra memoria.

 

Algunos de los purasangres de su propiedad fueron comprados e importados por él mismo. En el caso de Amaro y Brillosa fue durante uno de sus viajes a la ciudad de Buenos Aires que se interesó mucho en la adquisición de un grupo de ejemplares que incluyeron a esos dos destacados corredores.

 

Por cierto que cuando Don Mauricio adquirió en remate al criollo Araguaney, muchos amigos le dijeron que había cometido una locura, pero con buena pupila, manifestó que él sabía lo que hacía y que el correr de los días diría la última palabra. En efecto, Araguaney fue uno de los mejores criollos de su generación, ganador clásico, que reportó buena utilidad.

 

En una ocasión Don Mauricio Saías comentó: “En hipismo el factor suerte es muy fundamental, debido a que un ejemplar que ha actuado en otras pistas con buenos resultados, en la nuestra no realiza mayor cosa, por numerosos factores, y son muchos los casos que se han registrados en nuestro Hipódromo. En cambio, otros animales que en si son de mediocre categoría se convierten en verdaderos corredores. Por ello, al adquirir un caballo lo primero que hay que decir es: que haya suerte”.

 

 

Don Mauricio Saías siempre fue excelente amigo de los periodistas hípicos; informaciones que lograba obtener, las transmitía sin mayores ruegos. Ha viajado a la Argentina y Brasil.

 

El jueves 10 de septiembre de 1970 falleció Don Mauri­cio Saías y aquí vivirá siempre un grato recuerdo de este gran hípico, que seguramente estará con sus pupilos Tesoro y Romancero buscando ganar la próxima edición del Clásico Simón Bolívar del hipismo celestial.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Sr. Roque Yoris Soules.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 31 de marzo de 2011

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