Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:

Ana Margarita Freyre de Azqueta

Por Juan Macedo

 

Doña Ana Margarita Freyre de Azqueta posiblemente no requiera ser presentada ante ningún hípico venezolano, y si hubiere quien lo necesitase, seguramente al conocer que ella es el alma y el corazón del Haras Anamar y el Stud Chivacoa, no requerirá de nada más. Sus bien criados y valientes ejemplares, que muchas veces has ostentados el título de campeones, se han encargado de presentarnos a esta gran dama del hipismo, admirada por todos y apreciada en todos los sectores del medio hípico por su cordialidad y sencillez, y sobre todo por su amor y dedicación al caballo de carreras, protagonista principal del llamado deporte de los reyes.

 

 

Hípica desde los cuatro años, montaba caballos en su natal Camagüey, Cuba. Los inicios de Doña Peggy en la cría de animales son una verdadera fuente de anécdotas. Ella comenzó criando venados allá en Chivacoa en unas tierras que tenían ociosas, ya que se dedicaban a la siembra de caña de azúcar. Su esposo, Don Pilo, se contentó cuando empezó porque pensó que pronto comería venado; pero no fue así. Cuando los venados tenían buen tamaño los identificaba con unos lazos grandes para que los cazadores no los mataran y los liberaba. Después se dedicó a criar puercos, importado los primeros desde USA, y ella los vendía. Así, un día Don Pilo llegó, por cosas del destino, con un regalo para Doña Peggy, una yegua llamada Osita.

 

Eso fue a principios de 1955, Osita era una hija de El Hornero. En esa época el Ministerio de Agricultura y Cría daba para la reproducción los potros del hipódromo que no podían correr y a Don Pilo le habían dado uno llamado Vanguardia, que había sido importado por Don Nicolás de las Casas, un caballo de excelente pedigree pero que nunca llegó a correr porque se había fracturado, y con él sirvieron a Osita. El primer producto nacido y criado por Doña Peggy se llamó Emigrante y fue uno de los tres primeros corredores que defendieron los colores del stud Anamar, cuando debutaron en el hipódromo de El Paraíso. El éxito no se hizo esperar, Emigrante no sólo fue un buen ganador sino que estableció récord (para los criollos) para los 1100 m.

 

Además de Emigrante, empezó a correr en El Paraíso con Tute y Paracas. Tute era hijo de The Yuvaraj y Paracas era una potra también argentina por Black Peter, obsequio de su suegro. Sus colores eran los del Stud Anamar: camisa blanca con una franja azul y roja. El Stud Chivacoa lo ideó Don Pilo para independizarse de Doña Peggy y hacer lo que él quería. Cuando decidió darle caballos a Millard Ziadie, por no hacer eso de quitárselos a Santiago Ledwith, empezó a darle los potros nuevos a el "Musiú" en el stud Chivacoa y seguió con él. Mi Gaucho se llamó el primer caballo que corrió con los colores de ese stud.

 

 

En principio Doña Peggy solo quería criar y no le interesaba correr, por lo que pensaba vender, pero Don Pilo no quiso que criara un caballo y después se lo diera a otro para que ganara las carreras. Luego se aficionó a las carreras.

 

La primera yegua que compró para la cría fue Conquista (Rustom Pasha en Conquette por Congreve), una yegua importada que vino preñada por Moslem, el padre de Petare. “Por eso la compre” dice Doña Peggy. Conquista fue ganadora de 3 en Argentina. Ella fue una madre excepcional, una madre fundadora de una familia que dio muchos campeones. Su primer producto fue Mi Gallo, ganador de 9 carreras y Bs. 151.867 y se le recuerda como el segundo ejemplar criado por Doña Peggy. Entre los descendientes de Conquista destacó Volantín, indicativo sin duda alguna de la gran influencia que ejerció aquella “Conquista”.

 

Una vez un contador amigo de la familia Azqueta les dijo que para tener negocio debía tener un cierto número de ejemplares “si tu no crías varios animales no puedes cubrir gastos ni nada de eso”. Entonces decidieron viajar a USA y comprar a Baby Bush, que tenía un magnifico pedigree. Baby Bush era hija de Mr. Busher y nieta de Hyperion, pero apenas produjo un único ejemplar para Doña Peggy, la excelente ganadora selectiva Bushido (por Viviani) que obtuvo 8 triunfos incluyendo la Copa Francisco V. Sucre. Luego como madre produciría al también selectivo Hikari (por Tradewood) que inclusive triunfaba sobre los importados.

 

Doña Peggy estaba en la compra de un padrillo y un amigo de su padre le dijo “compra un Bold Ruler” y compró a Mogul, que fue su primer padrillo, el padre de Bárbara. Mogul fue un lujo para nuestra cría por su extraordinario pedigree, fue el primer Bold Ruler vendido a la cría en el mundo, y por supuesto, el primero que vino a Venezuela. Provino del Claiborne Farm y su madre Bourtai es considerada hoy por hoy una de las matronas más importantes de la hípica moderna. Mogul se murió enseguida y sólo dejó una producción, pero Doña Peggy contó con algunas yeguas en la cría que llevan su sangre.

 

A Duchess of Wrexe, la madre de Bárbara, la trajo el hipódromo dentro de un lote de yeguas inglesas que se rifaron entre los criadores afiliados a Acrica que se apuntaron para ello. A Doña Peggy le tocaron dos, una fue ella. Era una yegua chiquitina y medio flaquita, pero resultó una buena corredora y magnifica madre. Produjo a Bárbara, que fue campeona dosañera invicta y estableció récord mundial para los 900 metros. Debutando a los tres años se fracturó de mala manera y no corrió más.

 

Taki, que era tuerto, hijo de Brianboru que nació en 1961, fue su primer ganador clásico. Su madre fue Paracas, la primera yegua que corrió Doña Peggy y que mantiene su sangre en la cría. Obtuvo 8 triunfos incluyendo los Clásicos Ministerio de Agricultura y Cría y Fuerzas Armadas de Cooperación, figurando 13 veces en el segundo lugar, alcanzando ganancias de Bs. 239.645. Ingresó a la cría en 1968, convirtiéndose en el primer padrillo criollo del Haras Anamar. Como semental produjo buenos ganadores, entre ellos Tareco (9 victorias y Bs. 496.789, segundo en Clásico José Antonio Paéz), Ilíada (6 victorias y Bs. 233.644, Copa Otto Rahn), Berlina (8 victorias y Bs. 1.234.440, Copa Vélika) y Rausulí (4 victorias y Bs. 333.710, Polla Preliminar de Acrica). Como abuelo materno también destacó a través de los ganadores selectivos Biancamano y Troya.

 

Otro gran semental norteamericano que se trajo fue Tradewood, un hijo de Swaps en Rosewood por Bull Lea, de la generación de 1962, que llegó a Venezuela en 1967, luego de cumplir campaña de 34 actuaciones para 5 primeros, 5 segundos y $40.466. Su primera producción debutó en 1970 y perteneció a ella Turquino (11 triunfos y Bs. 414.388, segundo en el Clásico Cria Nacional). De su tercera producción pertenecen el ya mencionado Hikari (14 triunfos y Bs. 414.846, Copa Albert H. Cipriani) y Tessa (Campeona, 17 triunfos y Bs. 1.299.011). Después Tradewood produjo otros selectivos como Run Run, Daga, Icamerú y Jaimiquí (10 triunfos y Bs. 4.062.020).

 

"A todos los quiero mucho, pero estos de ahora los quiero más porque los he críado" dice Doña Peggy. Siempre ha estado más cerca de las yeguas porque ellas están en el potrero. Compró en Norteamérica machos y hembras, siempre estudiando los pedigrees y así obtuvo a Maggie, Guapo, Dax, Jacinta, Sirikit, Debonair Prince, Star Dancer, etc. Fue muy emocionante para Doña Peggy ver correr a Sirikit. Guapo también le emocionaba mucho, era un caballo que corría fracturado de sesamoides.

 

 

Kemal fue el campeón dosañero y cuando fue a competir en el primer clásico para tresañeros, el Francisco de Miranda, lo envenenaron. En esa época (1979) comenzaba los envenenamientos, ganó la carrera pero el caballo no fue el mismo y luego llegó a perder unos 80 kilos. Lo llevó al haras y se repuso, pero nunca volvió a ser el mismo. Kemal era hijo de Evernia. Doña Peggy la envío a USA para servirla con Chieftain. Ella usaba mucho eso, porque comprar yeguas servidas era costoso para aquella época. En cambio, había muchos caballos buenos con saltos accesibles. Y se dijo para sí, quiero trabajar sobre mis yeguas, siempre ha creído en eso, en ir formando un pie de cría e irlo mejorando. Recuerdo que la primera que mando fue a Relicario en 1964 a servir con Sword Dancer, también Star Dancer a Cañonero (El Tejano), La Americanita a Olden Times (Azucarillo), Vanessa a Stevward (Celebrity) y Custrel a Personality (Penmarik). Doña Peggy decide los cruces. Ha enviado yeguas a Slew Prince, a Amjaad y tuvo mala suerte. Todas esas cosas le pasan al criador, nadie sabe lo difícil que es poner un caballo en el hipódromo.

 

 Doña Peggy recibe la Copa de manos del Coronel José M. Márquez I. ganada por Penmarik

 

Doña Peggy creyó mucho en preñar yeguas fuera y traerlas. Esa fue la desgracia de Tessa, porque estando en USA se estableció una cuarentena y debió quedarse 2 años allá, sin poder regresar. La mandó a servir con Little Current en el Darby Dan Farm, allá estaba Graustark. De ese cruce parió una potra, y ya lista para entrar en el hipódromo le cayó un rayo que la mató. Después quedó vacía de Tell. Luego la volvió a servir y la regresó, vino preñada de morochos. En el parto ella perdió los morochos y no quedó bien. Nunca más quedó preñada. Así que nunca tuvo un hijo de Tessa.

 

Cuenta Doña Peggy que le gustaría repetir a Jaimiquí, fue un caballo que le dió mucho gusto. El le ganó muchos clásicos. Tenía una cosa de lo más curiosa, cuando pasaba el espejo saltaba y eso al final lo quebró. Perdió el Simón Bolívar porque al pasar por primera vez frente al espejo dio su salto y allí perdió muchísima ventaja. Iraquí le dio mucha emoción, Volantín y Ristre también. Iraquí y Volantín estuvieron en el haras, muy bonitos. Iraquí fue un caballo muy alegre, parece un caballo árabe y dio unos hijos muy bonitos. Volantín fue otro tipo de caballo, de cuerpo largo y muy tranquilo.

 

 

Otra de las anécdotas de Doña Peggy fue el Clásico Simón Bolívar de Gallardete, que según sus palabras "no es una decepción para mí, porque siento que lo gané, allí hubo como un ambiente en contra de Juan Vicente Tovar, había como una lucha sorda contra él y casi me parece que más se lo hicieron a él que a mí. Me da pena con el caballo, le sucedía como algunas personas que le ocurren todas las cosas".

 

Gallardete nuevamente le otorgó otro de los momentos más emocionantes, aunque parezca mentira, en el Clásico del Caribe, Al principio dijeron que era el ganador y pusieron su número arriba en la pizarra, Doña Peggy bajó porque dijeron que había ganado, y cuando lo vió el caballo tenía la bandera venezolana y la guirnalda de flores, ella trataba de abrirse paso para llegar hasta él, para tocarlo, y no podía entre tanta gente, entonces escuchó una voz que dijo “no, no quitenle la bandera, quitenle la bandera...“ Eso fue un mal rato horrible.

 

Doña Peggy siempre tuvo la ilusión de criar algún buen caballo y algún ganador, pero jamás pensó que iba a tener un triplecoronado, o a tantos ganadores clásicos. Ella estudiaba mucho, le gustaba, leía revistas americanas y trataba de mantenerse informada, además se ocupaba personalmente de las cosas. Cuando vivía en el Ingenio iba todos los días al haras y estaba muy pendiente de ellos. Después cuando se mudaron a Caracas, iba dos veces a la semana. También tuvo gente que le ayudó, que eran buenos en esto de los caballos: Jorge Guevara, que estudió en USA y estaba muy preparado, ayudándole mucho a desarrollar el haras debidamente. Frank Zurita como veterinario también le ayudó, visitando el haras, y en caso que no podía presentarse, siempre le consultaba vía telefónica y él le decía que hacer.

 

Doña Peggy piensa que nuestro clima no es el ideal para una cría de caballos. En Kentucky, durante el verano, se recogen los caballos a la hora del calor, por considerar el sol fuerte y perjudicial. Esta fue una costumbre que siguía en su Haras Anamar. Proliferan en nuestro clima los zancudos y moscas, que tanto perjudican y mortifican a los caballos, por otra parte, se requiere de una buena alimentación para contrarrestar esos efectos debilitantes. Prefería mezclar su propio alimento, usando la avena como ingrediente principal. Le ha gustado dar mineral y cree mucho en el aceite de bacalao, que les daba a los potrillos un poquito todos los días.  

 

Doña Peggy piensa que también es importante tener suficiente extensión de tierras que den buen pasto nutritivo y donde los ejemplares puedan pastar y correr libremente. Y esa premisa fue la que provocó la desaparición del Haras Anamar, víctima de las invasiones que se adueñaban de esa extensión de tierras. Ya Doña Peggy apenas tiene unos pocos corredores haciendo campaña en las pistas venezolanas, siendo entrenados por el diligente Lizardo Albesiano, que con mucha paciencia ha logrado obtener el mejor rendimiento posible de esos tres pupilos: Azúcar Candy, Swinglow y Avileña.

 

 

Fuentes: Ing. Enrique Salazar, Revista Hipodatos, Sr. Lizardo Albesiano (foto).

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, lunes 16 de Enero de 2006
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