Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Roberto Martín Contreras

Por Antonio Salvati

 

Nacido el 13 de agosto de 1909 en la ciudad de Caracas, Roberto Martín Contreras fue un hípico desde inicios de la década del 40 del siglo XX, siendo propietario y entrenador en el  Hipódromo Nacional de El Paraíso. Posteriormente incursionó en la cría iniciando dicha actividad con el Haras Mi Tesoro ubicado en Los Teques, Estado Miranda y luego fundó el Haras El Picacho, en San Antonio de los Altos, Altos Mirandinos. Su esposa, Doña Graciela Montilla de Martín, siempre lo acompañaba a las carreras y eventos hípicos.

 

Llegó a tener una innumerable caballada durante casi veinte años en la actividad hípica nacional, entre ellos Clarín II, ganador de varias carreras, siendo una de ellas anecdótica ya que se impusiera por más de 20 cuerpos en un fangal montado por un muy peculiar jockey argentino de apellido Martucci  y a quien le decían “El Cochero Martucci” por su manera de montar; Travieso II, ejemplar éste que en una oportunidad corriera dos veces el mismo día, en la primera carrera de la tarde  y en la última de esa reunión siendo un tremendo batacazo al imponerse en esa carrera lo que motivó que a partir de ese momento no se podía correr dos veces el mismo día; Polka, yegua inglesa  ésta con la que iniciara sus primeros pasos Luis Morales Balestrazzi cuando hacía pasantía en la cuadra de Don Roberto del Hipódromo de  El Paraíso; Noroeste, éste crack chileno llamado Norwest en su tierra natal que costara una fortuna para la época y en el óvalo de El Paraíso solo ganara dos carreras ya que no partía del aparato y cuando lo hacía ya habían recorrido los ejemplares más de cien metros. En esas dos oportunidades que ganó lo hizo en 1.800 mts; Coqueta, yegua norteamericana que sorprendiera en una primera válida del 5 y 6 pagando un altísimo dividendo para la época  tumbando al gran favorito, línea nacional Baton Rouge, no habiendo habido cuadros con 6 ganadores; Cereza, madre de ganadoras como Risueña  (+6) criada en su  Haras  El Picacho;  Campeador,  ejemplar argentino que tumbara el invicto de  la campeona millera  Red Peak y fue semental dando a la ganadora ya mencionada Risueña; Coqueta II, ganadora de 12 carreras contra machos en el máximo lote, entre otros muchos más ganadores; Montecristo, caballo éste que ocasionara con su triunfo sorpresivo una gran conmoción en el hipódromo a un mes de la caída de Pérez Jiménez  (23/2/58) cuando todavía los ánimos estaban caldeados; Centauro,  Centauro II,  Clavileño, Motorista, La Cautiva, School, Barrilete, Clarincito, Justiciero, Lita, Duilio, Corinto,  HesperoAriñarin, Cheque,  Domingo,  Locie,  Habilidosa,  Warily, Virreina, Calemena, Alma Mía, Formentera,  Vértice.

 

 

 

Don Roberto trajo contratado de Chile al campeón jockey Balsamino Moreira a quien posteriormente le flexibilizó el contrato autorizándolo a firmar montas en carreras donde no participara alguno de sus pupilos, luego lo dejó totalmente libre.

 

 

 

En parte las medidas tomadas por las autoridades en el año 1958 motivaron a Don Roberto a vender su caballada de más de 17 ejemplares para ese momento, en ese instante entrenaba sus caballos Pedro C. Estrada. Cuando a principios de la década del 50 Don Roberto decidió por razones de múltiples ocupaciones dejar de entrenar sus ejemplares y pasarlos a otros entrenadores entre ellos Richard C. De TarragonJuan Castro y  el mencionado Pedro C. Estrada entre otros.

 

 

 

Don Roberto formó parte de la Junta Directiva del Hipódromo Nacional  de El Paraíso que presidió el Teniente Coronel Roque Yoris. Fue esa  directiva la que adquirió los terrenos de lo que hoy en día es el Hipódromo La Rinconada. Dicha adquisición la hicieron con un dinero que pertenecía a los premios de los propietarios y que con una retención razonable de los mismos se fue acumulando para así adquirir de contado la Hacienda La Rinconada de Enrique Lander Alvarado. Fue esa directiva una de las pocas administraciones hípicas que anualmente entregaba fondos a la Sociedad de Damas Bolivarianas (similar hoy a la Fundación del Niño) para obras benéficas y ayudas a la comunidad. Esos cargos directivos eran completamente  ad-honorem. Falleció el 1 de agosto de 1970, dejando una herencia hípica invaluable en sus hijos.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 12 de octubre de 2006

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