Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta:

Resumen histórico del Clásico Internacional del Caribe

Recopilación y Edición: Juan Macedo

 

El periodista Luisín Rosario, hípico de siempre en Borinquen, ideó, junto a puertorriqueños Abelardo Ruíz Suria y Ramón Llobet Jr, un evento que permitiera medir la calidad de la cría de cada uno de ellos. Fue así como nació el Clásico Internacional del Caribe, cuya primera edición fue en Puerto Rico el 26 de junio de 1966, en el cual compitieron nueve ejemplares provenientes de Colombia, Panamá, República Dominicana, Venezuela y por supuesto, el país anfitrión Puerto Rico, que con la representación de El Rebelde con Angel "Junior" Cordero y Pomar con Eddie Belmonte. La prueba, en distancia de 1,800 metros, contó con premio de $30 mil, de los cuales $20 mil serían para el ejemplar ganador. Valga decir que ese domingo el Hipódromo El Comandante, de Carolina, estaba totalmente lleno. Se estimó la asistencia en unas 20,000 personas. Había nerviosismo entre los hípicos de los diversos países asistentes. Era la primera vez que se enfrentaban hípicas de naciones caribeñas.

 

Al darse la salida de la carrera, la panameña Bibi se colocó al frente del pelotón, seguida por El Rebelde, mientras Santa Catalina, Vélika, Pomar, Tojo, Victoreado y Pancho Villa completaban el orden durante los primeros metros del evento. Cuando restaban cerca de mil metros para el final, Cordero movió a El Rebelde, que dominó a Bibi con ventaja de tres cuerpos. Restando unos 700 metros para la meta, Ávila comenzó a exigir a Victoreado, que desarrolló fuerte empuje que lo llevó al segundo lugar al entrar en la recta final. En este punto El Rebelde parecía encaminado al triunfo, pero ante el ensordecedor ruido producido por la gran cantidad de público presente en las tribunas, Victoreado pudo dar alcance a tiempo al líder, para vencerlo por un cuerpo de ventaja y tiempo de 116”1 para el recorrido.

 

 

Como si hubiera sido el de “Victoreado" un nombre premonitorio y escogido por el destino para definir los propósitos y los alcances del Clásico Internacional del Caribe. "Ahí se inicia el Clásico Del Caribe, y para nosotros los venezolanos tuvimos la suerte de ganarlo. Este evento es lo que se llama la Serie Mundial de la hípica caribeña", opinó Gustavo Ávila años después de su triunfo con Victoreado, que era propiedad del Stud Raga y entrenado por Domingo Noguera Mora. Era un hijo de Viviani en Yeyela por Dichato.

 

 

La segunda edición del Clásico Internacional del Caribe, celebrado en el majestuoso Hipódromo La Rinconada en Caracas, Venezuela en 1967, marcó el debut de la delegación mejicana y de esa manera comienza su hegemonía, ya que El Comanche, descendiente de Rulership en Matajaca, triunfó por el mínimo margen sobre el criollo Poligreat, en una carrera muy emocionante para las 40.000 personas que presenciaron la carrera. El registro final fue de 116”3 para los 1,800 metros. Más atrás llegaron: Toronado, lván y Discomo empatados para la cuarta posición (este empate representa el único registrado hasta el presente). El Comanche fue conducido por Rubén Contreras y el feliz preparador fue Claudino Hernández.

 

 

Es en la tercera edición, la de 1968, cuando Puerto Rico obtiene su primer Clásico del Caribe por intermedio del zaino Wiso G, descendiente de Blenomar en Litty, pertenecía al Cinderella Stud y su entrenador fue Diego Acevedo. Lo hizo con el destacado jinete Carlos López en sus lomos, en el recordado hipódromo El Comandante, cuya edificación parecía que cedería ante el frenesí de la fanaticada que, inclusive, se lanzó hasta la pista para saludar a su héroe. Al darse la salida Falopito, con la monta de Angel Cordero Jr, tomó la punta seguido de Wiso G. y Coqueta a unos siete cuerpos del líder. Entre los 800 metros y los 600 metros finales se empezó a decidir la carrera con Falopito abandonando la punta, pasando Coqueta a dominar. Al entrar en la recta final, mantenía la punta pero era acosada por Wiso G. La lucha fue tenaz, manteniendo ambos ejemplares una real oportunidad a la victoria. Al fín, Wiso G. dominó la situación metro a metro, para ganar la carrera por dos cuerpos sobre Coqueta. Cuatro cuerpos atrás llegó Canelo en la tercera posición, seguido de Ruffino y Pimentón. El tiempo final fue de 114”1 para los 1800 m, imponiendo nueva marca para el Clásico. La fanaticada hípica de Puerto Rico se amparó en el proverbio que dice: "La tercera es la vencida".

 

 

1969, en el Hipódromo de las Américas, Ciudad de México, se realizó la cuarta edición del magno evento caribeño, correspondiéndole el triunfo al anfitrión Guadamur, descendiente de Talgo II en Melusina conducido magistralmente por Alberto Cepeda y entrenado por Antonio Justo para los colores del stud Carrusel. El ganador agenció 112"4 para los 1800 m, imponiendo nueva marca para el Clásico. Guadamur era el favorito indiscutible para el IV Clásico Internacional del Caribe, debido a su campaña corta pero formidable de cinco victorias y dos segundos en sólo nueve salidas, incluyendo una fácil victoria en el Handicap de las Américas, máxima justa del calendario mexicano y se había convertido en uno de los grandes ídolos de la afición mexicana. Segundo llegó su compañero de stud, Gumiel, más atrás llegaron Farsalia, Arrecife y Quimera.

 

Panamá albergó por primera vez estos clásicos en 1970, el quinto Clásico Internacional del Caribe, en el Hipódromo Presidente Remón. Fue un día nublado con pista fangosa, pero nada empañó la espléndida victoria de Hashin, hijo de Hasty Honey en Agheila, con la monta del jinete azteca Pablo Yáñez, propiedad del stud Carrusel, de su criador el Arquitecto Raúl Cano Faro, iba a consagrarse como campeón del Derby del Caribe, dando a su dueño su segundo triunfo sucesivo, para establecer una marca difícil de superar. Al mismo tiempo, se estableció de allí en adelante el dominio de los mexicanos en la historia de estos clásicos. Hashin doblegó en final dramático a Don Luis para ganar la justa con tiempo de 116"3 y con ventaja de medio cuerpo. Brigadier terminó en la tercera posición por sólo la cabeza de Pav-Ne, que perdió una carrera increíble, más atrás en el quinto quedó Percal.

 

 

De nuevo La Rinconada, en Caracas, fue el lugar donde se escenificó el VI Clásico Internacional del Caribe, ante más de 40,000 espectadores se repite la historia de la primera vez, cuando México se alza con el triunfo en las patas del ejemplar Nacozareño, hijo de Talgo II en Penélope, que condujera el eficiente jinete venezolano Guillermo Gavidia, quien para ese entonces cumplía campaña en los hipódromos del norte.

 

Arremetió como tromba desde el decimosegundo y último lugar para rebasar a todos y cada uno de sus adversarios, hasta cruzar la meta con cuatro y medio cuerpos de ventaja sobre su más inmediato seguidor, el panameño Sicodélico, que remató con fuerza para arrebatarle el segundo lugar a Petronio por medio cuerpo, que a su vez éste sacaba dos cuerpos a Lavandera y Omán, en tiempo de 114" con la preparación de Tomás López Altamirano. Con este triunfo, México se mantiene, por ahora, como el único país en lograr tres triunfos consecutivos.

 

 

 

Para 1972, se suspendió el evento cuando el Hipódromo El Comandante se vio obligado a cancelar el compromiso. Panamá se brindó como sede alterna en 1972 pero ya era muy tarde y pidieron entonces la sede para el 1973.

 

Así, Panamá vuelve a ser nuevamente sede de estos clásicos y es allí, cuando un ejemplar nacional, Montecarlo, hijo de Croupier en Roman Lily propiedad de la Sra. Dolores Schulte y criado por el Haras San Miguel de don Fernando Eleta, se fue casi de punta a punta con la monta de Marcel Zúñiga para llevarse el magno evento que fue celebrado por todo lo alto por la afición deportiva panameña. Fue entrenado por Félix Rodriguez. Montecarlo venció por tres y medio cuerpos Punta Salinas Bay y esta logró sacar el cuello de ventaja sobre Karachi. Preludio y Tupamaro cerraron la pizarra, El tiempo agenciado fue en 117"3, que da una idea de lo pesado que estuvo la pista.

 

 

Panamá repite, fuera de casa y realizando una faena que ningún país había realizado hasta entonces. Fue en el año 1974 en el Hipódromo El Comandante de San Juan, Puerto Rico, cuando el país istmeño obtuvo con Eugenio y Moustache respectivos triunfos en los Clásicos Confraternidad y Copa Marlboro el sábado 30 de noviembre, para volver a cubrirse de gloria con Barremina en el Clásico del Caribe al día siguiente. Barremina, hijo de Royal Medal en Bacacay, Fue conducido por Jacinto Vasquez y entrenado por Alberto Paz para los colores del Stud Characo, dejando para los 1800 metros fue de 114"3. Ganó con cinco y medio cuerpos de ventaja sobre Tanius. Batinyen terminó tercero en fuerte remate a medio del segundo. Un cuerpo atrás llegó Barlovento y Princesa.

 

 

Para la celebración del IX Clásico Internacional del Caribe, en 1975, todos los representantes caribeños viajan a Caracas para enfrentarse una vez más en el Hipódromo La Rinconada. En ambas ediciones anteriores, se habían coronado los mexicanos y no le habían permitido al hípico venezolano disfrutar de un triunfo en casa.

 

Y la historia se repitió, al ganar Teziutlán, descendiente de Dauphiny en Blue Summit, que le dio a México su quinto triunfo. El jinete Alberto Cepeda lograba de esta forma imponerse por segunda vez en esta justa caribeña, para ser el único hasta ese momento, y el entrenamiento lo fue de René Castillo. El tiempo final marcado fue de 122” para los 1900 m, ganando por una ventaja de 11 ½” cuerpos a Victorioso, Más atrás llegaron Trampa, El Príncipe de Puerto Rico y Guasipati.

 

 

 

La edición de 1976 del Clásico Internacional del Caribe se corrió por segunda y última vez en el Hipódromo de Las Américas de la ciudad de México y fue un resonante triunfo para la hípica mexicana, sus cuatro representantes, encabezados por Voy Por Uno, hijo de Dauphiny en Gran Compra, dieron a México su sexto triunfo en nueve participaciones. Ganó por cuerpo y medio Barullero, llegando Garlopo en la tercera posición. Crudillo llegó cuarto aunque un poco distanciado del pelotón, quedando en quinto lugar la potranca Desahuciada. Voy Por Uno fue conducido por Gustavo Márquez y entrenado por Eusebio Razo Beltrán para los colores del Stud Ely. De esta manera Dauphiny emula a Talgo II como los únicos sementales en duplicar en este evento.

 

 

A once años de la hazaña cumbre lograda por Victoreado, Venezuela reedita tal triunfo en 1977 en el hipódromo Nuevo Comandante en Puerto Rico, cuando uno de sus representantes, Huracán Sí, un hijo de Brissenden en Signoria, en atropellada estrepitosa y espeluznante le quitó el manjar de la boca en propia sentencia al panameño Manos Arriba, el cual a su vez superaría a Rionda y As Nativo. Huracán Sí defendió los colores del Stud Balbicó, y que fue presentado por el argentino Juan Eugenio Vidal, bajo la magistral conducción de Argenis Rosillo.

 

 

Dejó un tiempo de 114"2 para la distancia de 1800 m. El júbilo venezolano fue grande que brindó con champaña por el segundo triunfo de Venezuela, que en ambas ocasiones ha conquistado la victoria en Puerto Rico, pero no ha podido hacerlo en su hipódromo caraqueño.

 

México continúa su arrollador avance en este evento, esta vez a través del triunfo de Ezgarta en el XII Clásico Internacional del Caribe de 1978 que se escenificó en el Nuevo Comandante de Canóvanas, Puerto Rico. Como anécdota queda que el Sr. Samuel Zeilán, propietario del stud Sigui, compró a Ezgarta el viernes, 8 de diciembre. Tomó el avión el sábado, 9 de diciembre y posó con el campeón caribeño el domingo, 10 de diciembre en un lapso de unas cuantas horas.

 

 

Una compra de última hora que se pagó de inmediato, Ezgarta es hijo de Ruffinal en Singing Promise, despegó tres y medio cuerpos a su paisano Gran Zar, mientras que a cuerpo y medio llegaba tercero Auroreño, Más atrás llegaron Torrejón y El Gran Capo. Ezgarta implantó nuevo récord para la distancia, 111” para los 1800 m, que tenía el también mexicano Guadamur desde 1969. Lo entrenó Eusebio Razo Beltrán que de esta manera se transforma en el primer entrenador en lograr duplicar en este clásico.

 

 

Este clásico dejó de correrse en 1979 esta vez por causas de una huelga de obreros en Puerto Rico, sede para la ocasión. El Clásico Internacional del Caribe se reanudó gracias a la decisión, afición y espíritu de lucha del Comité Organizador, que estuvo integrado por los señores Dr. Federico Carmona, Dr. Ricardo Garrido y Arq. Alberto Fraino, a quienes ayudaron efectivamente el Lic. Jesús María Colmenares y la Sra. Patricia de Pérez Matos

 

La cuarta oportunidad en que se celebró en Venezuela fue en el año 1980, en la que en igual número de presentaciones, México a través de Triplecoronado Pikotazo, con el estelar Laffit Pincay Jr, acabaría con las pretensiones de los demás competidores, que nada hizo ante la superioridad del hijo de Get Around en Cookie Can. Segundo arribó Neblina para que en el tercero arribara Sweet Candy. La pizarra la cerraron Olímpico e In. Fue presentado por Antonio Barrera y corrió para los colores del Just Horgue Stable de USA, criado por Gustavo Zepeda Carranza. Dejaba tiempo de 112"1 para los 1800 mts.

 

 

 

La hípica panameña conquistó su tercera victoria con El Cómico, con la magistral conducción de Víctor Tejada, en final fotográfico sobre Ribot Lady en la edición de 1981, escenificado en El Nuevo Comandante de Canóvanas, Puerto Rico que presentaba un aspecto impresionante con lleno total y ambiente festivo. Para esta edición no se contaba con la participación de por causa de fiebre equina. El resto de la pizarra fue ocupada por Baby Champion y Habano. El tiempo final marcado fue de 113”2 para los 1800 m. El Cómico logro triunfar por la menor ventaja posible, por nariz.

 

 

Puerto Rico, cuna del Clásico Internacional del Caribe, vio terminada su espera por tener su segundo ganador en este magno evento caribeño. En la edición decimoquinta, celebrada nuevamente en el Nuevo Comandante el año 1982, Guaybanex logró llevarse el triunfo. Propiedad del stud Caribe del Licenciado Federico Torres, criado por la familia de Don Tommy Muñiz en su Hacienda Don Tomás, preparado por Juan M. Rodríguez y montado magistralmente por José Antonio Santiago.

 

 

 

No Tears, que arribó segunda, reclamó contra el ejemplar de Puerto Rico, pero ésta no prosperó. La reclamación vino a causa de que Guaybanex abandonó su línea de carrera en los 200 metros finales, pero el jurado hípico dictaminó que no había interrumpido a ningún ejemplar. Dato curioso, pues la primera victoria de Puerto Rico en este evento, también estuvo sujeta a la decisión del Jurado hípico, cuando en 1968, Wiso G. también abandonó línea de carrera. No Tears quedó segunda con la nariz adelante de Miss Bell, de Puerto Rico; la que a su vez tuvo el mismo corto margen sobre Royal Colours, dejando quinto a Mercurius.

 

Siguiente año, 1983, eI XVI Clásico Internacional del Caribe, que tuvo otra vez como escenario el Hipódromo El Nuevo Comandante, fue ganado por la potranca Verset’s Dancer, descendiente de Levee Dancer en Verset, del stud Pro, de sus criadores Pat y Wilbert Parkhurst. Esta victoria marcó el primer triunfo en este evento para una potranca y fue por todo lo alto. Cabalgada por Santos Navarro, ganó por 10 ½ cuerpos y en récord de pista, que fue de 110”1 para la distancia de 1800 m.

 

 

Todo esto ocurrió en un ambiente grande, pues por primera vez en la historia del Clásico participaron las ocho naciones que forman la Confederación Hípica del Caribe y con transmisión radial o televisiva a los ocho países, cubriendo a un auditorio combinado que se estimó en unos 40 millones de personas. En el segundo llegó Blackaman, después Miss Verónica, Sir Howard y Nube Azul. En esta edición los dos representantes venezolanos, Regaleali y Premio de Oro, no lograron figurar en ningún momento.

 

 

EI XVII Clásico Internacional del Caribe se efectuó el año 1984 en el Hipódromo Presidente Remón de la Ciudad de Panamá, donde Galilea, hija de Guillemot en Liza, logró agenciarse el triunfo, bajo la conducción hábil del Jockey Jorge Duarte, sobre French Dancer en apretado final, marcando el tiempo de 117"2 para los 1800 m. Con este triunfo de Galilea, ya suman dos los triunfos logrados por potrancas en este evento caribeño, resultando los mismos de forma consecutiva. Además resulta este triunfo el primero que logra la delegación de Colombia, después de haber participado en ocho ediciones de este "Derby del Caribe". Cerraron el marcador Kabakán, Le Chateau y Egoísta.

 

 

Se rompió el hechizo de los mexicanos en La Rinconada, donde se celebró el XVIII Clásico Internacional del Caribe. Patilargo, propiedad de la Sra. Militza de Romero y Félix Rodríguez, y en representación de Panamá, le dio a este país su cuarto triunfo en este evento clásico, al cruzar la meta fijó el reloj en 118" para la distancia de 1900 m, distancia que fue aprobada para esta edición por motivo de celebrarse en La Rinconada, con la monta de Víctor Tejada, que emula a Alberto Cepeda al ganar por segunda vez este clásico evento. 

 

 

Segundo entró Mantle y cerraron la pizarra Alameda, Rymer Reef y Sir Roled. Esta decimoctava edición resultó ser la quinta desilusión que sufría la afición hípica venezolana, que llenó el hipódromo, con la esperanza de ver a un local coronarse. Para el entrenador de Patilargo, el Sr. Félix Rodríguez Jr, ésta marcaba su primera victoria en este Clásico. En 1973 se impuso Montecarlo de  Panamá, entrenado por su padre del mismo nombre.

 

1986 representó el año de la venganza de Venezuela, ya que reeditara títulos, en el histórico Hipódromo Aguas Caliente en Tijuana, México, fue el escenario del XIX Clásico Internacional del Caribe, cuando el caballo Benemérito, descendiente de Regal Sir en Marahuaca, bajo la monta de Douglas Valiente y el cuido de Daniel Pérez galopara la prueba por ocho cuerpos de ventaja en tiempo récord de 109"3, cabe destacar que este récord se logró aún en las condiciones menos propicias para ello, ya que la pista estuvo totalmente encharcada al momento de la carrera. Al igual que en las ocasiones anteriores, cuando nuestro país hizo suyo el codiciado premio, no lo alcanzó con su candidato principal.

 

 

La delegación mexicana tendría que conformarse con escoltar al ganador en las siguientes tres posiciones por intermedio de Motivos, Passer (fue la última monta de Angel Cordero Jr en este evento, de un total de ocho oportunidades, para ser el jockey con más presentaciones, increíblemente sin obtener victoria) y Danila, para que en pasada final Epic War ocupara el quinto.

 

 

En la edición XX del Clásico Internacional del Caribe, celebrado nuevamente en el Nuevo Comandante de Puerto Rico, Venezuela logra obtener las dos primeras posiciones. De esta manera se convertía en el segundo país que logra el uno-dos.

 

 

Rayo Láser, un vástago de Lassington en Dolly’s Dee Dee que corrió para las sedas del Stud Trabucazo, fue montado por Rafael Torrealba y entrenado por Agustín Bezara, dándole a Venezuela su cuarto triunfo en el Clásico Internacional del Caribe. Los ejemplares venezolanos han logrado todos sus triunfos en el extranjero. Rayo Laser, en una asombrosa reacción, ganó por cabeza a su compatriota Gallardete; ambos le sacaron cuerpo y medio a Impecable. El cuarto fue para Lucky Baby y quinto In Bold. El tiempo final fue de 112”4 para la distancia de 1800 m.

 

 

El Clásico Internacional del Caribe llegó a la mayoría de edad al celebrarse la edición vigesimoprimera en el año 1988, en el Hipódromo Aguas Caliente, en Tijuana, México. La hípica mexicana regresó a la senda triunfal al conquistar Don Gabriel, descendiente de Erimo Ciboulette en Spin At Will, conducido por Humberto Henríquez y entrenado por Alfredo Márquez. Este había roto el periodo de ocho años sin que ganara un ejemplar mexicano. Nuevamente, México logró el uno-dos, ya que el ejemplar Joseph ocupó el segundo lugar, el resto de la pizarra fue para Epic Barré, Cancún Native y Manhir. El recorrido de los 1800 metros fue ejecutado en el buen tiempo de 111"4.

 

 

 

El XXII Clásico Internacional del Caribe se celebró en el Hipódromo El Nuevo Comandante, de Canóvanas, Puerto Rico, el año 1989. Esta edición se logró presentar gracias al tesón demostrado por el Comité Organizador, ya que dos meses antes, Puerto Rico fue abatido por el huracán Hugo, dejando destrozos y desolación en la parte este del país, precisamente en donde se encuentra localizado el hipódromo puertorriqueño.

 

 

Para esta edición, la participación de Pan de los Pobres se vio en duda, debido a que el potro estaba enfermo y no había seguridad de tenerlo listo a tiempo. El gran trabajo hecho por el equipo de veterinarios y por su entrenador dio resultados inesperados, ya que no sólo logró estar en condiciones de participar, sino que se recuperó completamente para lograr el triunfo de forma fácil, al ganar el evento por cinco cuerpos. Segundo arribó Randy, desplegando sólo la nariz de ventaja sobre Super Bee. En cuarta posición entró Lady Geeta y quinto Tatra Voltage. El tiempo marcado por Pan de los Pobres para la distancia de 1800 m fue de 113"1. El pupilo del Lucky Four Stable fue montado por el jockey Alfredo Smith Jr. y entrenado por Félix Rodríguez Jr, siendo éste su segundo triunfo.

 

En 1990 ocurre lo esperado por toda la fanaticada hípica venezolana, el primer triunfo de un ejemplar del patio en suelo nacional. El XXII Clásico Internacional del Caribe marcó la primera ocasión en que este evento es celebrado fuera de la capital venezolana, pues se celebró el mismo en el Hipódromo de Santa Rita, en el Estado Zulia.

 

 

Fue Don Fabián, un descendiente de Countertrade en Royal Lady entrenado por Don César Cachazo, el responsable de hacer cumplir el deseo de los venezolanos al ganar por escaso margen sobre Espaviento, más atrás llegaron en orden: Backyard, Parralax y Principito. Don Fabián fue conducido por Juan Vicente Tovar, que esa misma tarde redondeó faena de gloria al ganar los tres clásicos internacionales a disputarse en dicha jornada. Los otros fueron el Confraternidad del Caribe de hembras y de machos, con Mon Coquette y Randy respectivamente.

 

 

Una nueva edición del Clásico Internacional del Caribe, la XXIV, se celebró en el Hipódromo El Nuevo Comandante, de Canóvanas, Puerto Rico. Esta resultó ser la edición número 11 que se celebra en el mismo suelo que vió nacer este gran evento. El Comité Organizador cuidó todos los aspectos para montar un Clásico de primera, y se logró a cabalidad. El venezolano Río Chamita, descendiente de Sawbones II (White Face) en Nautimoza entrenado por Carlos Morales y que en sus lomos contó con la brillante conducción de Rafael Bravo Gómez, se adjudicó el triunfo relativamente fácil, que desde el mismo comienzo toma el mando de las acciones, manteniéndose en esa posición a través de todo el recorrido, para que cuando entraran en la recta final lo sorprendieran en el lugar de vanguardia. Parecía entonces imposible su derrota, tan sólo el otro representante venezolano, la yegua Landrea podía poner en peligro su triunfo, cosa que al momento de la llegada no fue así, pues el campeón sprinter Río Chamita cruzaba la meta en ganancia, para que Landrea se conformara con el segundo puesto en actuación por demás meritoria, para darle el uno-dos a Venezuela. En la tercera posición arribó el gran favorito de la afición hípica puertorriqueña, el Triplecoronado Vuelve Candy B., bajo la conducción del jockey Julio Antonio García. Más atrás llegaron Satin Charger y Charlie.

 

 

Río Chamita logró marcar 112”3 para la distancia de 1800 m, pero lamentablemente se convierte en el primer ejemplar cuyo triunfo se empaña tras el examen de orina post-carrera, el cual arroja residuos de Lásix y Butazolidina en los dos representantes venezolanos, prohibido en Puerto Rico; no había estimulantes que es lo que se considera dopping. Entonces se procede a la no confirmación del triunfo venezolano, iniciándose un proceso legal en el cual quedaría confirmada o no la victoria venezolana. Después de casi tres años de juicios, por fin se tomó un veredicto, que le quitaba el triunfo a Venezuela, y decretando ganador al campeón de Puerto Rico Vuelve Candy B, que originalmente había llegado tercero.

 

 

La edición XXV se realizó otra vez en el Hipódromo Nuevo Comandante de Puerto Rico, donde se enfrentan dos triplecoronados: Leonardo de Panamá y Catire Bello de Venezuela. Al darse la partida, el veloz panameño Leonardo, descendiente de Donzel en Guadalupe, sale en punta mientras Catire Bello parte mal y queda rezagado, pero paulatinamente logra recuperarse y se coloca segundo del puntero. A partir de los 1000 metros finales la carrera se reduciría a estos dos formidables corredores, guiados por dos astros de la fusta, Cornelio Velásquez y Douglas Valiente, trenzándose en un gran duelo que al final lograría supera por cuerpo y medio al campeón venezolano Catire Bello, parando el teletimer en 111"3 para los 1800 metros. El ganador fue conducido por Cornelio Velásquez y entrenado por Alberto Paz Rodríguez (por segunda vez, la primera fue con Barremina), el mismo dúo que logró triunfar en la Copa Confraternidad de ese año 1992 con By Pass.

 

 

Puerto Rico esperó diez años para triunfar nuevamente en su patio, el hipódromo Nuevo Comandante (a excepción de Vuelve Candy B, que ganó por la vía legal, aunque para esta fecha aún no estaba confirmado su triunfo por el proceso legal que se llevaba a cabo) y casualidad, con el hijo de la yegua ganadora en 1983. Verset’s Jet, un vástago de Tri Jet en Verset’s Dancer, un fenomenal sprinter con mucha stamina, galopó a su antojo este Clásico por 7 cuerpos de ventaja sobre sus mas cercanos perseguidores, entre los que se contaban los venezolanos World y Golden Classic que ocuparon el 4° y 5° puesto.

 

 

 

Este veloz ejemplar fue conducido por Juan Citrón y entrenado por Jorge Maymo para los colores del stud Mandarria, y paró el teletimer en 111"2 para los 1800 mts. Este fue un verdadero triunfo generacional ya que Verset’s Jet es hijo de la ganadora del Clásico del Caribe de 1983 Verset’s Dancer y su entrenador Jorge Maymo es hijo de Javier Maymo, entrenador de Verset’s Dancer.

 

Por cuarta vez consecutiva, este magno evento se realiza en el Hipódromo el Nuevo Comandante de Puerto Rico y resulta un fácil triunfo para el nativo Golden End, descendiente de Golden Act en Social Life sobre sus compatriotas Waky Boy y El Gran Nano, agenciando 111" flash para los 1800 m, con la magistral conducción de Angel Hernández y el entrenamiento del venezolano Pablo Schneider para los colores del stud Mandarria.

 

 

Días después les fue conseguida a Golden End y Waky Boy en los exámenes toxicológicos una sustancia de uso prohibido, por lo cual fue retenido el premio e iniciándose un proceso legal que le rectificó el triunfo a Golden End (ya con antelación los dueños de Waky Boy habían renunciado al premio, admitiendo el uso de la sustancia prohibida), pero una apelación hecha por las autoridades hípicas detuvo el proceso, renunciando entonces los dueños del caballo ganador a seguir con esto; el nuevo ganador es El Gran Nano, descendiente de Bugle Boy en La Ponceña, que inicialmente había llegado tercero. Aquí se dá la curiosidad de que del jockey Julio Antonio García, que logró su segundo triunfo en este evento, ambas por la vía reglamentaria. También su entrenador Juan M. Rodríguez obtenía el triunfo por segunda vez.

 

Por primera vez se realiza el Clásico Internacional Del Caribe en República Dominicana, específicamente en el Hipódromo V Centenario de Santo Domingo en el marco de la edición de 1995 y representó un triunfo para la delegación mexicana a través de Locochón, descendiente de Comtemp en Llorente, por tres cuerpos sobre los venezolanos Lucky Metal y Clever Dancer, dejando tiempo récord de 109"2 para los 1800 m, que es, hasta el presente, el récord para el Clásico. Locochón fue conducido por Javier Matías y entrenado magistralmente por Juan Ruiz García para las sedas del stud Santa Rita.

 

 

La XXIX edición del Clásico Internacional del Caribe, celebrado en el Hipódromo El Nuevo Comandante de Puerto Rico, fue un fácil triunfo para la potra panameña Angelical, hija del norteamericano Screen King en Halina, por lo tanto nieta de Barremina (caballo panameño que ganó el Internacional del Caribe en 1974) que desafió la posición de partida y corrió en el segundo pelotón para avanzar en los últimos 600 m. y cruzar la línea de la definición con algo más de 5 largos sobre La Supernova, El Ordenador, Diego Diablo y Homesteader, agenciando 114"3 para los 1800 m.

 

 

 

Tanto su entrenador Roberto Arango como el jinete Roberto Pérez, emularon a Alberto Paz Rodríguez y Cornelio Velásquez, quienes también ganaron en 1992 los clásicos Confraternidad e Internacional del Caribe, ya que disfrutaron de las mieles del triunfo dos días antes en la Copa Confraternidad Hípica del Caribe con el mulato Man On The Moon. Angelical nació y fue criada en el Haras Cerro Punta y continuó su campaña como pistera bajo los cuidados del entrenador boricua Joaquín Maymó. Corrió para los colores del Stud Nacakat, de Francisco Salerno, Ricardo Cardoze y Jorge Serrano Elías.

 

En el año 1997, el venezolano Alighieri, un vástago de Sag Harbor en Virginia Diamond entrenado por Antonino Catanese, rompió con el maleficio de nunca haber ganado en La Rinconada el Clásico Internacional del Caribe. Tal cual lo había planificado el entrenador de Lomaxti, Armando López García, su pupilo salió desde el inició a enseñar la ruta.

 

 

 

Rápidamente y ciñéndose estrictamente a la estrategia, Aligheri salió a buscarlo aunque no lo presionó en ningún momento en esas primeras de cambio. Douglas Valiente, con la seguridad que da la experiencia, armó su cabalgadura y se le colocó a dos cuerpos del puntero para no dejarlo escapar. Mientras tanto, el colombiano Dark Dinner, muy alejado, comandaba el resto de la agrupación que permanecía expectante a los deplazamientos de los caballos venezolanos. Ya en terrenos de los 800 metros finales, el público comenzó a aupar a los del patio con atronadores aplausos. Al entrar en la recta final, el triunfo se perfilaba seguro para Venezuela porque el que traía más fuelle en el remate era el otro venezolano Jib Dancer. Al fín Alighieri, con Douglas Valiente que logra su segundo Clásico del Caribe, logra superar fácilmente a Lomaxti arribó segundo luego de una larga sprintada, el tercero fue para Jib Dancer. Cuarto llegó Dark Dinner y completó la pizarra Makao. Después de la carrera le fue conseguida al caballo Lomaxti, en los exámenes toxicológicos, sustancias de uso prohibido en Venezuela. Por lo tanto, el caballo quedaba descalificado. El tiempo agenciado fue de 110"2 para los 1800 metros.

 

El XXXI Clásico Internacional del Caribe se escenificó en el Hipódromo de Santa Rosa, en Trinidad y Tobago. Es, hasta ahora, la carrera más polémica de las historia de estos clásicos. Al darse la partida, High Security, un hijo de Big Bass en Queen Avalon que venía precedido de un récord de 18 victorias en igual número de participaciones, picó adelante sobre Baton Rouge y punteó hasta los últimos 500 m cuando Evaristo, lo emparejó y dominó. En la tierra derecha, Evaristo controló la situación con aires de ganador, pero repentinamente High Security volvió a la carga para dominar y llevárselo hasta la línea final por media cabeza y agenciando 112”2 para los 1800 metros.

 

 

 

El látigo panameño Jesús Barría interpuso un reclamo en contra del vencedor alegando haber sido estorbado en el transcurso de la recta final y el mismo fue acogido por el jurado hípico. Evaristo es un tordillo hijo de Tupido en De Repente que pertenece al Stud El Naranjo, del hípico guatemalteco Gonzalo Villavicencio y fue presentado a la competencia por Roberto Arango, que lo obtenía por segunda vez. El ganador fue criado en el Haras San Miguel. Así Panamá logró su cuarta barrida en la "Olimpiada Hípica del Caribe", ya que la yegua Steffany's sacó su casta para ganar, en la pista, la Copa Confraternidad de 1998.

 

Ya en el año 1999, Panamá hace de las suyas nuevamente en la XXXII versión del Clásico Internacional del Caribe corrido en el hipódromo Presidente Remón. Comandados por Cortisol, un hijo de Pi Phi Prince en Boil and Squeak criado en el Haras Cerro Punta con la monta del jinete Camilo Pitty, cruzó la meta en primer lugar, vitoreado por miles de fanáticos presentes en el coso hípico, y escoltado por los también panameños Gotti, By The Book  y Amuleto. En quinta posición arribó el potro venezolano It Comes Well. Fue la primera vez en la historia de este clásico que los ejemplares de un mismo país ocupan las cuatro primeras posiciones. Cortisol negoció la distancia de 1800 m en 112"2 en pista ligera y su triunfo se dio por tres cuerpos y medio de ventaja.

 

 

En el 2000, Venezuela logra (no de forma definitiva) el triunfo en el XXXIII Clásico Internacional del Caribe que se efectuó en el Nuevo Comandante. Fue por intermedio del valioso potro My Own Business, un descendiente de Voyageur en Word Medley entrenado por Antonio Bellardi y conducido magistralmente por Emisael Jaramillo para los colores de los señores Rocco Sebastiani y Hugo Albarrán. La victoria completó el doblete de los purasangres criollos en los eventos del Caribe, luego que el pasado viernes High Security ganara la Copa Confraternidad.

 

 

 

Al darse la largada, My Own Business salió algo retrasado y corrió séptimo hasta los mil metros finales, cuando su jinete Emisael Jaramillo comenzó a moverlo y a ganar posiciones. Faltando unos 600 metros de carrera el potro venezolano superó a Quimera para asumir la delantera e irse a ganar la carrera. Brícola, que corría décima faltando 800 metros de carrera, avanzó con paso firme para concluir segunda a unos cuatro cuerpos y medio del ganador y dejando tercera a Quimera, Vuelve Jorge arribó en la cuarta posición, seguido Kanaí. My Own Business marcó 111”4 para los 1800 m. La angustia fue días después, ya que le fue conseguida a My Own Business en los exámenes toxicológicos una sustancia de uso prohibido (cafeína), por lo cual fue retenido el premio. Ya en el 2001 se le realizó una contra experticia donde no se detecta dicha sustancia, pero si trazas de Teofílina. Estas contradicciones le dan el triunfo momentáneo al campeón venezolano ya que no fue hasta siete años de juicio ante las autoridades judiciales de Puerto Rico, cuando el 2 de julio de 2008 el Tribunal de Apelaciones de ese país falló el miércoles a favor de los propietarios del caballo My Own Business dando por cerrado el caso.

 

Sin la participación de Venezuela, en el año 2001, La jineta norteamericana Rosemary Homeister Jr. hizo historia en la hípica caribeña al convertirse en la primera mujer que monta y gana, sobre la potranca panameña Alexia, hija de El Rey David en Dálmata, en el Clásico Internacional del Caribe, efectuado en la séptima carrera de la jornada hípica de ayer en el Hipódromo El Comandante, al superar por apenas pescuezo a Yagrumo de Puerto Rico. Otro detalle interesante de esta carrera fue que los tres primeros lugares los ocuparon ejemplares tordillos: Alexia, Yagrumo y Mi Pradera. La potra agenció 114"2 para los 1800 metros.

 

 

Fue en el 2002 cuando Venezuela regresa al Magno Evento del Caribe con la representación de Gran Abuelo y Soul Provider, logrando el primero de los mencionados un facil triunfo superando por 3 cuerpos al panameño Figo mientras nuestro otro representante logró un honroso tercer lugar. Gran Abuelo fue entrenado por Gustavo Delgado Socorro y conducido por Ángel Alciro Castillo, agenciando 112"1 para la distancias de nueve furlones. Gran Abuelo, descendiente de Le Voyageur en Cloak, continuaría campaña en Puerto Rico contra los mejores importados de la isla, pero sin éxito.

 

 

En el año 2003 el panameño Cafajeste, hijo de Alphard en Como Quiera, entrenado por Rafael Fernández resultó netamente superior a los 12 rivales que le salieron al paso en el recorrido de 1.800 metros del Nuevo Comandante y con la monta del panameño Cornelio Velásquez, superando a los locales Monoestrellado y Despreciado. Los venezolanos Gran Esmeralda, Boby Seraf y Aura Ros tuvieron una actuación incolora, siendo la primera la de mejor figuración al quedar cuarta a 9 cuerpos del ganador. El panameño dejó crono de 113"3 para los 1800 metros.

 

 

Nuevamente Cornelio Velásquez con un representante de Panamá hizo de las suyas en el año 2004, fue el triplecoronado Spago, retoño de Proud Truth en Sabiduría, presentado por Moisés Henríquez que logró superar a la mexicana Casty y lograr un extraordinario triunfo, agenciando 113" flat para los 1800 metros. Uno de los representantes venezolanos, Sibarita, apenas logro la cuarta casilla mientras Latinovenezolano y Paso Real nunca fueron enemigos.

 

 

En el 2005 Puerto Rico logra reverdecer laureles gracias a Borrascoso, descendiente de Fappiano's Star en Maquinita, que avanzó con fuerzas pegado a la baranda y al entrar en la recta final nunca perdió su rush y en los últimos 200 metros emparejó al dominicano Excelencia y pasando a dominar para encontrarse con la meta con un cuerpo de ventaja, conducido por el boricua Alexis Feliciano y contó con el entrenamiento de Sammy García, parando el teletimer del Hipódromo Camarero en 114"3 para los 1800 metros. Los venezolanos Blue Secret y Water Music animaron en los metros iniciales e intermedios pero al final decayeron para quedar fuera del marcador.

 

 

El descendiente de Proud Truth en Alfrodita ¡Ay Papá! pasó a dominar en los 300 finales y tuvo las suficientes energías para soportar la arremetida del mexicano Dobil Jack para anotarse una bonita victoria en la edición 2006 del Clásico del Caribe con la monta del internacional Fernando Jara y el entrenamiento de José Carrillo, recorriendo los 1800 metros en 113" exactos. Los venezolanos Gran Estefanía y Papá Lucas tuvieron que conformarse con el cuarto y quinto lugar respectivamente.   

 

 

2007 fue el año de Soy Conquistador, valioso purasangre nativo de Puerto Rico descendiente de Sweetsouthernsaint en Beth's Appeal, que con la monta de Hector Berríos se mantuvo a la expectativa y en la última curva accionó con fuerzas para lograr la vanguardia y desprenderse comodamente para lograr un holgado triunfo superando con 5 cuerpos a su compañero de establo Primero Nieto, ambos entrenados por Máximo Gómez, recorriendo los 1800 metros en tiempo de 110" exactos . Los venezolanos Sambuca y Taconeo ocuparon el tercer y cuarto lugar.

 

 

Despues de 41 años de sequía, un ejemplar nacido en República Dominicana logró la victoria en el Magno Evento Caribeño. Fue en el año 2008 y se trató del campeón Sicótico, descendiente de Blueformer en Lump Of Joy, con Joel Rosario en sus lomos y entrenado por Eugenio Deschamps, que en un poderoso avance logró superar al boricua Cristal de Oro, mientras dejaba crono de 112"2 para los 1800 metros. El venezolano Rey Angelo tuvo que conformarse con el quinto lugar.

 

 

El año 2009 fue de las féminas a nivel mundial y el Clásico del Caribe no fue exento de ello. La campeona venezolana Bambera, hija de Water Poet en Bella Fabiana, se anotó la victoria con ventaja de cuatro cuerpos sobre la mexicana Vivian Récord dejando tiempo de 111"3 en los 1800 metros, presentada por Gustavo Delgado y conducida por Edgar Pérez. La "Reina del Caribe" dejó registro de 111"3 para los 1800 metros

 

 

El año 2010 también fue para Venezuela. El ejemplar venezolano Water Jet, descendiente de Water Poet en Fleet Jet, ganó de punta a punta la edición 43 del Clásico Internacional del Caribe disputado en su patio, el Hipódromo La Rinconada de Caracas. Conducido por Emisael Jaramillo y entrenado por Gustavo Delgado, redujo a sus rivales Gran Charlie, también de Venezuela, y al mexicano Jethro para alzarse con la competencia con una ventaja de 5 cuerpos. Water Jet dejó registro de 108"4 para los 1800 metros, récord para el Derby Caribeño.

 

 

Y en el año 2011, por tercera vez consecutiva un representante de Venezuela ganó el Clásico del Caribe. En esta ocasión le tocó a Heisenberg (hijo de Seek Smartly en Ainara, caballo castrado que en nuestro país no pudo ganar carreras Grado I por una reglamentación obsoleta), que no dejó dudas de su calidad al ganar de punta a punta con la monta de Emisael Jaramillo y el entrenamiento de Santos Mario Domínguez, dejando crono de 114" exactos para los 1800 metros.

 

 

 

Y en el 2012, haciendo historia, por cuarta vez consecutiva un representante del hipismo venezolano ganó el magno evento caribeño. El De Chiné, un descendiente de Biloxi Palace en Frances in Command, asedió al tordillo Chao y en los 500 finales pasó a dominar y logró contener la atropellada del boricua Arquitecto, cruzando la meta con tiempo de 112"3 para los 1800 metros, amparado en la conducción de Emisael Jaramillo y presentado por Juan Carlos Avila para el Stud JL-Monte Piedad.

 

 

Fuentes: Página web de la Confederación del Caribe, Diario Ultimas Noticias, Diario América, Diario Epasa, Diario El Universal, Diario El Nacional, Sr. Jorge Colón Delgado, Sr. Alfredo Julián Paredes, Sr. Antonio Jiménez, Sr. Antonio Idarraga Sierra, Srta. Rosana Rivera, Sr. Francisco Salas, Sr. Carlos F. Ramírez, Sr. David García.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 15 de octubre de 2001

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