Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Filibustero, el fenómeno blanco

Editado por Juan Macedo

 

Cuando estaba próximo a cumplir 27 años, murió de un cólico en el Haras San José de Bío Bío, en Los Angeles, el moro Filibustero, hijo de Isabelino y Filibus por Eclair II. Ha sido sin duda el mejor caballo del presente siglo en las pistas chilenas. Ganó 17 carreras, de ellas 16 son clásicos, de 20 que disputó. Durante los años 1940, 41 y 42 superó a todos sus coetáneos por gran ventaja, razón por lo cual la afición hípica lo bautizó con el nombre del "Fenómeno Blanco". En aquella época, cuando recién comenzaba a convulsionarse el mundo con el advenimiento del nacismo de Hitler y su socio Mussolini, en Chile había una frase muy socorrida para todas las cosas: "Es más fijo que Filibustero", porque era así. El hermoso tordillo era más seguro que el sol en primavera.

 

 

El nombre de Filibustero está grabado con letras de molde como vencedor de los grandes clásicos: El Ensayo (en 1941), perdió por mal estado de training el premio El Derby, en enero de 1942, pero antes de un mes se rehabilitó como ninguno otro pingo: se impuso en los 3.000 metros del Saint Leger, haciendo walk over. Ningún preparador se atrevió a presentarle rival. Figura también como vencedor en la Polla de Potrillos, Nacional, Copa El Mercurio (dos años seguidos), Gran Premio Hipódromo Chile, Premio Internacional (donde venció a una generación de cracks argentinos, que después fueron grandes reproductores en Chile); los 3.200 metros del premio La Prueba; Premio Cuarto Centenario de Santiago, La Copa (dos veces), Príncipe de Gales y Club Hípico de Santiago.

 

Emilio Cáceres, que fuera jinete del invicto Freire, fue su entrenador. Este caballeroso trainer palmeño llegó a contar “No creo que haya habido otro caballo de carrera igual al Fenómeno Blanco. Me recuerdo cuando corrió el Clásico Internacional en 1942. Estaba gran favorito. Venia galopando. Miles de personas aplaudían entusiastamente al ver cómo el caballo galopaba, pero faltando pocos metros para la meta comenzó a decaer siendo alcanzado por Pilcaniyen, que ganó, y por los demás rivales. Llegó último, lejos. Todos creímos que el animal había sufrido un ataque cardiaco o se habría mancado. En el paddock y en su pesebrera fue examinado, no encontrándosele ninguna afección. Fue un misterio que nunca se pudo descifrar. Posteriormente vengó esa derrota”.

 

¿Cuál fue su máxima hazaña?, le preguntaron al caballeroso profesional hípico. Este respondió: “En una ocasión presenté a Filibustero, pero en muy mal estado físico, en el Clásico 4° Centenario de Santiago. No había ninguna esperanza que triunfase, porque estuvo once días antes de la carrera muy enfermo. Corrió y ganó ante la expectación general, especialmente de la prensa y cronistas hípicos que censuraron la inscripción del tordillo. Se impuso por 6 cuerpos en los 2.400 metros, marcando 2 minutos, 24 segundos y 3 quintos, record nacional que aún no ha podido ser superado en Chile y en la mayor parte de los hipódromos del mundo”.

 

Filibustero tuvo por jinete a Manuel Quezada hasta El Ensayo. Hoy está jubilado. También lo condujo en muchas oportunidades Osvaldo Ulloa, astro que reside actualmente en Brasil. Puso fin a su campaña en el verano de 1943, cuando se mancó de gravedad.

 

Filibustero nació en el Haras Los Cipreses, de Héctor Anguita, en Los Angeles. Fue un día 29 de julio, y su signo zodiacal fue Leo, época en que nacen los reyes, hombres con aptitudes para ser soberanos y campeones. El tordillo no se escapó de esta influencia astral, y fue un auténtico monarca, y dominó hasta el fin de sus días. Fue rematado en 60.000 pesos para Emilio Yazigi y Eric Westermeyer, y produjo ganancias superiores a un millón de pesos, suma fabulosa en su época. Fue prolífico en el haras de su dueño. Produjo hijos que fueron grandes campeones, como Tatai, Taimado, Cafetal, Cut Out. Como abuelo materno sigue siendo una notabilidad. Ahí están Zenón, La Sexta, Galardón, Miss Therese (que se retiró invicta de las pistas), Lazulita y Yumbel, y un ciento de campeones en las pistas chilenas y extranjeras. Con la muerte de Filibustero el elevage chileno pierde una de sus figuras más queridas y famosas.

 

Fuentes: Extraído de la Revista Turf de octubre de 1964

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, sábado 23 de diciembre de 2017

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