Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Jeannette Amorocho:

Cambió el látigo por un micrófono

Por David García

 

El protagonismo de las damas en la hípica nacional siempre ha sido centro de atención para la afición. Desde propietarias, criadoras, jinetas y entrenadoras, las mujeres han tomado las riendas de los caballos en diferentes facetas.

 

 

Sin embargo, hay que incluir dentro de ese grupo de notables damas a todas aquellas amazonas extranjeras que compitieron en los hipódromos nacionales. En 1985, el directorio del Instituto Nacional de Hipódromos que era presidido por Gilberto Carrasquero, invitó a Marjorie Clayton, con campaña en los hipódromos de Nueva York y casada con la estrella del sillín puertorriqueño, Ángel Tomás Cordero (El Junior), para que ella montara en La Rinconada a principios de marzo. Clayton derrochó clase obteniendo sendas victorias con Sin Límite y My Body Guard. A las 2 semanas, llegaron a nuestro país Shelly Ignacio de Curazao y la colombiana Jeannette Amorocho Galindo, con la cual conversamos en exclusiva para Meridiano.

 

La “jocketta colombiana” como era conocida en el Continente, es recordada por la afición venezolana por dos episodios: uno alegre y otro triste. El alegre fue la victoria lograda con La Tache el 14 de marzo de 1985 en el Hipódromo Nacional de Valencia y el momento triste fue, 3 días después en La Rinconada, cuando rodó fuertemente del caballo Añumbi.

 

Esta bogotana nacida el 16 de marzo, es la menor de 3 hermanos. Comenzó a lidiar con caballos cuando tenía 11 años de edad. En esa época, tenía cerca de su colegio la Academia de Equitación Lindaraja y su maestro era el Capitán Álvaro Quijano, que le enseñó con mano dura, todos los oficios y secretos de la profesión. Amorocho participó en concursos regionales y nacionales hasta que un día, en una competencia a campo traviesa, con un caballo tomó un atajo a través de una montaña que tenía una pendiente muy pronunciada y bajó arriesgadamente. Esto lo vio Fernando Cárdenas que trabajaba en el Hipódromo de Los Andes y después le dijo: “Usted con el tamaño, el peso y el coraje que tiene, ¿No quiere ser jockey?” a lo que Amorocho respondió de forma positiva.

 

Con 1.55 metros de estatura y 48,5 kilos de peso, Amorocho debutó el 13 de marzo de 1979 en el Hipódromo de Los Andes, figurando tercera con el caballo Sun Dress. A los 15 días ganó con Zaphira y comenzó a destacar con varias montas, logrando obtener 11 triunfos en su primer año. “Se corría poco en Los Andes, las jornadas eran de 6 carreras y a veces eran 2 días a la semana. Con todo y eso, gane algunas pruebas durante mi primera temporada” nos comentó.

 

Siendo la única mujer que cumplía campaña en hipódromos colombianos, se mantuvo por unos 3 años con total de 47 victorias hasta que en 1982 fue invitada a Chile a correr, donde intervino junto al conocido José Santos. “Primero monté en el Hipódromo Chile y después en el Club Hípico de Santiago. Pero también participé en una exhibición que hicimos en la localidad de Concepción”, recordó con agrado.

 

Además, compitió al año siguiente en el Hipódromo de Monterrico en Lima, con varias victorias y también incursionó en el Presidente Remón de Panamá, el 2 de diciembre de 1984, fecha en la que se realizó el Clásico del Caribe. Aunque no tuvo montas en la máxima justa caribeña, fue testigo de la victoria de Galilea, la yegua de Colombia que sometió al anfitrión French Dancer por una cabeza de ventaja.

 

Su viaje a Venezuela

 

En marzo de 1985, Jeannette Amorocho llega a nuestro país por invitación del INH. Con 3 montas en Valencia, la colombiana participa en el óvalo carabobeño. Su única victoria en Venezuela se produce con La Tache, una zaina hija de King Of Macedon en Cierta del Stud “El Chorro”, que salió rauda desde la partida sacando ventaja de 9 cuerpos, pero al final perdió energías y por poco la alcanza Velvet Bee con Alfredo León, que culminó a nariz en el segundo, en una competencia de 1.200 metros. De esta forma, Amorocho se convirtió en la primera mujer en ganar en el Hipódromo de Valencia.

 

Algunos jinetes cedieron sus montas tanto a la curazoleña Shelly Ignacio como a Amorocho para el fin de semana. El sábado 16 de marzo, día de su cumpleaños, la colombiana montó a Gran Augusta (octava), Summer Place (undécima) y el domingo 17 lo hizo sobre Shantallo (sexto), Gambusino (undécimo) y Añumbi en la quinta válida. El destino, junto al caballo Atestao que montaba Clayton, hizo que Amorocho rodara de su conducido en los 200 finales. “Era una carrera larga y cuando comencé a exigirle a mi caballo sentí que agarró fuerza y empezó a rematar, pero Atestao me llegó y desde ese momento no recordé nada. Estuve 3 días inconsciente y los médicos me dieron por muerta por todas las fracturas que tuve” declaró la jocketa.

 

Añumbi dejó a Amorocho en nuestro país por unos 4 meses y medio en una Clínica de Caracas. Por la rodada, sufrió aplastamiento de la Vértebra 1, conmoción cerebral, tórax flácido, 5 costillas rotas en 7 partes, pulmón derecho perforado, fractura de tabique, pérdida de algunos dientes y cero movimientos en sus manos y pies. Además, sufrió una atrofia en toda la parte posterior de su pierna derecha, desde el glúteo hasta el pie.

 

Las oraciones y la ayuda médica, hicieron que Jeannette se fuera recuperando poco a poco, permaneciendo unos meses más en Caracas. Viajó a su natal Bogotá para seguir con el proceso de recuperación pero esporádicamente tenía que regresar a Venezuela para los exámenes y demás indicaciones médicas que debía cumplir.

 

La voluntad pudo más y el 17 de marzo de 1989, exactamente 4 años después de su caída en La Rinconada, Amorocho retornó a las carreras en el Hipódromo de Hialeah en Miami. Compitió además en Calder y Gulfstream Park con pocas montas, hasta que se retira en 1990 para dedicarse de lleno a ser locutora, profesión que ya tenía desde 1982 cuando montaba y casi que al unísono, comentaba las carreras.

 

Del sillín a la cabina

 

Durante una transmisión del Derby Colombiano en el Hipódromo de Los Andes, Jeannette Amorocho estaba en la caseta de transmisión del Circuito Radio Todelar en la transmisión que encabezaba Gonzalo Amor, el Aly Khan de Colombia” como ella misma lo describió. Dicho narrador se encontraba en la pista y al dar el pase a la “Cabina de Cristal”, la única persona que estaba allí, además del operador era Jeannette. Ella tuvo que tomar el micrófono y comentar los momentos previos al Derby.

 

En esa estación radial estuvo durante un año y después pasó a Radio Súper, donde realizó la primera transmisión a caballo en Colombia, entrevistando al ganador después de la carrera, tal cual como se realiza hoy en día en los grandes eventos del hipismo norteamericano. La envidia y malas jugadas de muchos locutores de esa emisora, hicieron que Amorocho sacara su Certificado de Locución y así, poco a poco dejó el casco y el látigo para colocarse unos audífonos y tomar un micrófono. “De jockey pasé a disc-jockey” dice ella entre risas.

 

Después de su retiro en 1990, laboró para Radio Caracol como corresponsal en Miami durante 10 años, convirtiéndose en referencia de la hermana república en el estado de Florida. La perfecta dicción que posee, además de una voz encantadora, la hicieron posicionarse como locutora oficial de varias marcas comerciales en Estados Unidos. Actualmente tiene su propio estudio de grabación y doblaje, pero sin dejar de estar al día con la actividad hípica mundial. Además, Amorocho está integrando un grupo para el rescate de los hipódromos en Colombia y que la actividad vuelva a tener el brillo que una vez ostentó.

 

Tiene una hija de 19 años de nombre Danielle Rodas-Amorocho, que al igual que su madre, posee empatía hacia los caballos. Ella hizo equitación pero a Jeannette le da terror ver a su consentida sobre un pura sangre de carreras. “Se me van las piernas nada más de pensarlo. Yo se lo que implica todo eso pero nunca me gustaría verla correr” apuntó con algo de nervios.

 

Fuentes: Reportaje publicado en Diario Meridiano, Archivo Revista La Fusta, Archivo Personal Jeannette Amorocho, Archivo Diario Meridiano.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 29 de marzo de 2012

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