Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Temporada Clásica 1988

Volantín, Como El Ave Fénix

Por Ricardo Maldonado

 

Venía 1988, un año que a mi persona trae hermosos recuerdos en todos los ámbitos, bien sea en lo personal, académico y afectivo, pero que también pude vivir en lo deportivo momentos de gloria y el hipismo no podía escapar de ello. Ya 1987 formaba parte del pasado, pero fresco estaba en mi mente y en la de muchos aficionados aquellas tardes de fin de semana vividas en ese recién finalizado año; no faltó nada porque hubo momentos de gloria, tensión, polémica, en fin todos los ingredientes los tuvo esa temporada hípica que difícilmente se olvidará porque por una u otra razón a la mente de los que vivieron ese 1987 vendrá cualquier momento de esa campaña muy intensa por demás.

 

Juan Vicente Tovar ganaba lo que, a modo particular, fue la estadística de su vida, porque tuvo que sortear suspensiones y malas rachas y hasta agresiones por parte de una propietaria desquiciada en pleno paddock (la nefasta tarde del Domingo 25-10-1987 con motivo del Simón Bolívar) y la ganó a otro monstruo de la fusta como lo fue Ángel Francisco Parra todo a brazo partido.

 

Ya no estaba Winton, las lesiones lo mermarían pero habían caballos como Aragonero que prometían animar la escena y la generación tresañera que haría vivir momentos de gloria y un “Negrito de San José” que iba por su duodécima estadística seguida, pero que tendría en hombres como Parra y Huerta huesos duros de roer, así nos adentramos a un 1988 que se antojaba como bueno y que nos daría instantes de emociones intensas y gratificantes.

 

Recién terminaban las festividades de año nuevo cuando en la tarde del Sábado 2 de Enero el potro Sellador abría fuegos en la programación clásica de ese año al adjudicarse el Inauguración Francisco de Miranda para las sedas del Stud “Jingle Bell” con la monta de Argimiro Guerrero y el cuido de Carlos Morales Salas, quien venía de cumplir su primera temporada completa en La Rinconada. El ganador agenció buen tiempo de 85”1 para 1400 metros.

 

Aragonero estrenó su título de Caballo del Año 1987 al imponerse en el Clásico Andrés Bello al derrotar nuevamente a Pundonor, quien no pudo tomarse revancha del Jockey Club de 1987 y siempre con la yunta Torrealba-Bezara el noble del StudSacedón” dejaba un llamativo 98” para la clásica milla. Entretanto, la rendidora Sinakbar se llevaba los honores en el Clásico Andrés Eloy Blanco con la monta del “Supercampeón” Juan Vicente Tovar quien hacía llave con Julio Ayala Coronil, la ganadora paraba el teletimer en un buen 86” para 1400 metros.

 

En el segundo mes del año las maduras volvían a la cancha con el Clásico Arturo Michelena, quien sufría una variante, ya que del tercer trimestre fue movida al inicio de la campaña y en donde la campeona tresañera de 1987, Sátira, ratificaba su título de número uno entre las del “sexo débil” al imponerse categóricamente en un llamativo 98”2 para la milla con la dupla Tovar-Zerpa y siempre para los colores del StudFoolish Dancer”.

 

Los tresañeros regresaban a la acción y, como era costumbre, las potrancas partían primero y el Clásico Congreso de la República una atrevida pero rendidora yegua como Llamarada se las ganaba de punta a punta en cómodos parciales y dejando un pésimo tiempo de 119”2 para 1800 metros con la conducción de Frederick Römer para la casaquilla del Dr. Raúl López Quevedo quien a su vez era el entrenador de la muy bien recordada sprinter. Bien lo decía un titular de la revista Estudio Hípico a la siguiente semana: “Llamarada… nunca se apagó” en alusión a que sus rivales poco o nada pudieron hacer ante la incombustible velocista.

 

En el lado de los potros, el célebre Epic Barre hacía suyo el Clásico Gobernador del Distrito Federal al ganar de manera solvente con la monta del “Negrito de San José” y la preparación de Giovanni Contini para las sedas del StudParchín” dejando un muy discreto 118”3 para 1800 metros, refrendando su liderato entre los de su generación.

 

Aragonero fue nominado a participar en la 8ª Edición del Clásico Latinoamericano de Jockey Clubs a correrse en el Club Hípico de Santiago, Chile, en donde se corre a la inversa (en sentido de las agujas del reloj) e incluso participaría en una eliminatoria para dicha carrera, pero no pasa del cuarto lugar en carrera ganador Volantín. Pero una lesión lo sacaría de las pistas por tiempo indefinido, lo que representaba una sensible baja para el espectáculo hípico. Venezuela se quedaba sin representación en la magna carrera suramericana.

 

Ya en el mes de Marzo, la rendidora Capaz ponía en su haber el Clásico Mathieu Valery reviviendo viejas glorias esta vez con la monta de Rafael Bravo Gómez y el entrenamiento de Jesús Eduardo Benedetti para los colores de Antonio Paz con discreto 134”2 para los 2000 metros del recorrido. Entretanto, se daba una sorpresa mayúscula (la primera de muchas que se verían en 1988) en el Clásico José María Vargas cuando un atrevido Guillermazo dejó boquiabiertos a propios y extraños al imponerse en los 2200 metros que cubría la prueba para los colores del Stud “Argentino” con un discreto 143” para el recorrido con monta de Ramón Eduardo Ibarra y el entrenamiento de Guillermo Parra.

 

Una nueva variante sufriría la programación al programarse el Clásico John Boulton para tresañeras, pasar de Enero a Abril y su recorrido ser bajado de 1800 a 1400 metros. Allí, otra sprinter llamada Miss Cristal ponía tierra de por medio al doblegar a sus rivales de turno e imponiéndose en tiempo de 86”2 para el recorrido antes descrito y, como no, con la yunta de Torrealba y Bezara para los colores del Stud “Premium”. Por el lado de los potros, de nuevo los velocistas tomaban el protagonismo, ya que Jagüey “dormiría” a sus contrarios al ganar el Clásico Burlesco con la monta del guayanés Argenis Rosillo y el cuido de Antonio Bellardi para las sedas del Stud “Palmeral” con un buen tiempo de 85”3 para 1400 metros.

 

Se venía una prueba de tradición y abolengo como lo es el Clásico Presidente de la República, la soleada tarde del Martes 19 de Abril de 1988 reuniría a 9 de los mejores ejemplares que hacían campaña en el óvalo de Coche y dada las deserciones de Aragonero y Rayo Láser no había un favoritismo absoluto entre los participantes que eran: Guillermazo, Capriccio, Port de Soller, Sátira, Vino Veritas, Gabrielle, Sindecir, Winton y Volantín. Tal vez habría un leve inclinamiento por Sindecir quien era el que cumplía campaña y una segunda preferencia por Volantín, dada su trayectoria pistera.

 

Se daba la partida, muy pareja, allí salía Guillermazo en la punta y Volantín andaba al costado con Sindecir andaba tercero y el campeón Winton en el cuarto a la expectativa, Capriccio quinto y el resto formaba una fila india con Sátira, Gabrielle, Port de Soller y Vino Veritas. Así giraban el primer codo, luego de pasar en 24”3 los primeros 400 metros y Volantín, con velocidad inusitada ya que no era un sprinter, se iba en la punta, Guillermazo lo perseguía y Sindecir los cazaba muy cerca junto a Winton, Sátira se colocaba quinta algo lejos y los demás se quedaban rezagados.

 

En la recta de enfrente Volantín seguía adelante con un muy lento 76”1 para los ¾ de milla y repentinamente se le venían encima Sindecir, Winton y Guillermazo y ellos tres pasarían temporalmente a la delantera sacando poco mas de pescuezo a Volantín quien quedaba cuarto, pero eso no amilanó al animal ni a su jinete quien volvía a la vanguardia y sacaba 3 cuerpos de ventaja sobre Sindecir que empezaba a perseguirlo a la par de Winton, mientras que Guillermazo empezaba a perder posiciones y la yegua Sátira empezaba un rush desde posiciones secundarias junto a Vino Véritas cuando daban inicio al giro de la última curva.

 

Volantín comenzaba a abrirse paso y a sacar diferencias entrando de manera solitaria, dejando un cómodo 128”4 en los 2000 metros, Sindecir hacía los últimos esfuerzos pero ya no había nada que hacer, el maduro Volantín aseguraba el Presidencial de 1988 y con unos 8 cuerpos de diferencia galopaba el gran evento dejando a Sindecir en el segundo, Vino Veritas en una tardía atropellada le quitaba el tercero a Sátira dejando a Winton en el quinto lugar visiblemente cansado, dejando atrás a Gabrielle, Capriccio, Guillermazo y Port de Soller.

 

El pupilo del Stud “Chivacoa” reverdecía laureles, resurgía de las cenizas como el Ave Fénix y decía a todo el mundo que había que contar con él para pruebas futuras ya que en esta ocasión fue muy superior a sus rivales de turno y estaba de vuelta un campeón en ciernes. El noble de Doña Peggy Azqueta dejaba un modesto 154”1 para 2400 metros, pero con un muy buen remate de 25”2 en los últimos 400 metros fue llevado a la victoria por el novel José Leonardo Verenzuela y la preparación de Daniel Pérez García.

 

Una noticia nefasta enlutaría el hipismo nacional cuando en la tarde del viernes 29 de abril en la jornada diurna de carreras, Rubén Huerta sufre una aparatosa rodada cayendo contra la baranda, lo que a la final le costaría la vida ya que fallecería instantes después producto de los golpes recibidos en dicha rodada. Una baja lamentable porque se trataba de un buen jinete, muy aguerrido y el cual le había dado colorido a la estadística de 1986 y quería volver por sus fueros.

 

Ya en el mes de Mayo las pruebas de la Triple Corona se avizoraban en el panorama. Primero fue el Domingo 8 (Día de las Madres) con el Clásico Hipódromo La Rinconada en donde no había un claro favoritismo, quizá en las sprinters Llamarada, Red Love y Miss Cristal o atropelladoras como Luna Pier y Admiración, pero se daba otra sorpresa, ya que una irreverente Beauty Mary acabaría con todos los pronósticos y se llevaría la primera de la trilogía de yeguas con el aprendiz José Leonardo Verenzuela para el StudOver Lady” y el entrenamiento de Don Vittorio Catanese. La potranca dejaba un discreto 100”1 para la milla.

 

A la semana siguiente se daba el Primero de la Triple Corona Nacional y allí Epic Barre no dio pié para la sorpresa al responder al favoritismo que se le acreditaba y se convertía en el único con opción a ser el cuarto triplecoronado al imponerse de manera fácil en el Clásico José Antonio Páez con la monta del “Supercampeón” Tovar y el preparo de Giovanni Contini con un también discreto 100”1 para los 1600 metros que comprendió el evento, siendo el mismo tiempo empleado por Beauty Mary una semana atrás.

 

Sin duda que una de las pruebas más emocionantes del año fue la segunda edición del Clásico Iraquí y en donde Volantín doblegó en un gran final a Winton, su compañero de cuadra, siempre con la monta de José Leonardo Verenzuela y el entrenamiento de Daniel Pérez García con un regular 115”4 para 1800 metros. De esta manera, el trofeo en honor al tercer triplecoronado venezolano se quedaba en casa, ya que fue a parar a las vitrinas del Stud “Chivacoa” de Doña Peggy Azqueta.

 

En la tarde del Domingo 22 de Mayo se venía el Clásico Prensa Nacional con Beauty Mary en plan de gran favorita al ser la única con posibilidad de emular a Lavandera, Segula C., Blondy y Gelinotte, pero por octavo año corrido se esfumaban las esperanzas de ver una nueva triplecoronada entre las yeguas al ver cómo la conducida por Verenzuela caía tercera ante la bella y linajuda Luna Pier quien a su vez fue escoltada por Lady Marcia. La consentida del Agropecuaria Maipure dejaba un magro tiempo de 129”1 para 2000 metros y fue llevada por la yunta Juan Vicente Tovar-Daniel Pérez, llave que regresaba a la senda triunfal.

 

Una semana después se corría el segundo paso de la Triple Corona Venezolana con el Clásico Ministerio de Agricultura y Cría. Muy pocos dudarían del triunfo de Epic Barre, por distancia, monta y condición que atravesaba, amén de que ya había derrotado al lote que le había salido al paso. Pero las carreras primero hay que correrlas y hay que darle paso a todo tipo de posibilidad y es así como un Escalafón -irreverente y voraz- acabaría con cualquier pronóstico al matar en plena sentencia a un Epic Barre que pese a los esfuerzos del “Negrito de San José” no pudo ante el empuje del consentido del Stud “Madrugada” quien fue llevado por Frederick Römer y el cuidado de Julio Ayala Coronil con un pésimo tiempo de 129”2 para los 2000 metros del recorrido, suficiente para dar al traste con la posibilidad de un tercer triplecoronado, cosa que se tornaba esquiva desde 1985, habría que esperar un año mas.

 

Y si en el Clásico Iraquí se vieron emociones a granel, lo que se vendría en el Clásico Día del Ejército era para agarrar palco. La nómina la conformaban Sindecir, Damocles, Vino Veritas, Pundonor, Stage Door Ed, Winton y Volantín quienes iban en pos de un triunfo en esta prueba. Al darse la partida Stage Door Ed, con su habitual sprintada, se venía a la delantera, lo perseguían Sindecir y Winton, Volantín se colocaba cuarto a la par de Pundonor dejando atrás a Damocles y Vino Veritas. En el giro del primer codo, Stage Door Ed iba al frente, Sindecir se quedaba a la expectativa en el segundo junto a Winton, Pundonor y Volantín se disputaban el cuarto y más atrás se quedaban Damocles y Vino Veritas.

 

Ya en la recta de enfrente Stage Door Ed había dejado parcial de 24”2 en los primeros 400 y la media mulla la cubría en 49”2 en un tren relativamente cómodo, Sindecir seguía segundo y ya Winton se disponía a recortar la diferencia con un Volantín que no pasaba del cuarto y el resto se quedaba en las posiciones postreras. Empezaban el giro de la última curva y Stage Door Ed mantenía la vanguardia con crono de 74” para 1200 metros, Winton se le acercaba de manera peligrosa y Sindecir quedaba tercero junto a Volantín, quien trataba por todos los medios de disminuir la diferencia que le separaban de los punteros.

 

Entraron en la recta final y Winton quebrantaba la resistencia de Stage Door Ed y se venía a la delantera, pero tendría que resistir el acoso de Volantín que en un rush impresionante trataba de pasarlo y daba la impresión de que sería así, pero el Crack del San Francisco traía la stamina suficiente para aguantar la carga de su compañero de cuadra y así los sorprendería la meta: Winton sacaba ¾ de cuerpo sobre Volantín para así ganar por segundo año corrido el Día del Ejército, Stage Door Ed muy cerca llegaba tercero luego de hacer el gasto de la prueba, lejos Vino Veritas quedaba cuarto y Pundonor arribaría quinto dejando a Sindecir y Damocles en las posiciones de cola.

 

Volvía el campeón, ¡Vaya forma de regresar a la gloria!, venciendo nada mas y nada menos que su sempiterno enemigo de generación, se tomó la revancha del mes anterior cuando el hijo de Vrissis lo derrotó. A modo personal era una satisfacción que tenía porque ganó como sólo los grandes lo hacen, para Winton era su primer triunfo en casi un año, ya que no ganaba desde aquél lejano Fuerzas Armadas de la nubosa tarde del 5 de Julio. Rafael Torrealba lo llevó a la victoria, presentado, como no, por Daniel Pérez para un buen crono de 126”2 para los 2000 metros.

 

Esa misma tarde del 19 de Junio de 1988, se disputaba el Clásico General Joaquín Crespo, allí había chance de ver una doblecoronada si Luna Pier o Beauty Mary salían vencedoras. Para ello tendrían que enfrentar a Auretana, Miss Nancy, Lady Marcia y Walk Over, todo se decantaría a favor de la pupila de Daniel Pérez, que conducida por Tovar lograría la doble gema al imponerse en un ajustado final a una Lady Marcia que le plantó cara durante la última mitad de la prueba y sólo a lo último es que caería con todos los honores ante la superioridad de Luna Pier quien se erigía como la mejor tresañera de 1988. La ganadora dejaba un discreto 155” para la milla y media, con parciales de 23”4 en los 400, 74”3 en los 1200; 100”2 para la milla, 127”4 en 2000 metros y un remate final en el último cuarto de milla de 27”1.

 

El 26 de Junio fue marco para el Derby Nacional como lo es el Clásico República de Venezuela. La reducida nómina la conformaban Bengalur, McGwire, Don Rey, Escalafón y Epic Barre y cuando todo hacía presagiar que Epic Barre ganaría de todas a todas, pero esta vez caería ante Don Rey quien en un avance arrollador le quitaría el manjar de la boca al hijo de Epic Junior quien tenía el santo de espaldas al ver cómo le salía otro “fantasma”. Don Rey dejó muy buena marca de 151” para 2400 metros, conducido por José Leonardo Verenzuela y la preparación de Daniel Pérez para los colores del Stud “Brisa Marina”. Por tercer año corrido, la triple corona nacional arrojaba a tres ganadores diferentes. ¿Sería igual para el venidero 1989? Eso habría que verlo.

 

El tercer trimestre de 1988 abría fuegos con el longevo Clásico Fuerzas Armadas en donde Volantín iba con el cartel de favorito absoluto y en donde la incógnita era la diferencia que sacaría el consentido del Stud “Chivacoa” ante el reducido lote que iba a enfrentar y el cual estaba conformado por Sátira, Rey de Luz (el tresañero de la prueba), Vino Veritas (el candidato a escoltar al favorito), el sprinter Stage Door Ed y la siempre rendidora Gabrielle.

 

Al darse la largada el martes 5 de julio, Stage Door Ed, como era de esperarse, tomaba la punta y sacaba una buena ventaja, Sátira lo perseguía junto a Volantín, mientras que Gabrielle quedaba cuarta junto a Rey de Luz y Vino Veritas quedaba en el último lugar. En un parcial algo violento de 24”3 pasaba Stage Door Ed los primeros 400 metros, Sátira peleaba con Volantín el segundo lugar con Gabrielle a la par del potro Rey de Luz y Vino Veritas seguía cerrando fila.

 

Giraban la última curva y entraban por primera vez en la recta final y Stage Door Ed mantenía la vanguardia, Volantín se le acercaba gradualmente y Sátira andaba tercera a la expectativa mientras que los demás quedaban rezagados en las posiciones secundarias. Pasaban por vez primera frente a las tribunas y se disponían a doblar la primera curva, dejaban 74”4 en los 1200 metros y la tónica seguía siendo la misma: Stage Door Ed en la punta y Volantín ya buscaba la carrera de una vez a la par de Sátira, Gabrielle cuarta lejos y mas lejos aún se quedaban Vino Veritas y el potro Rey de Luz.

 

De nuevo en la recta de enfrente, seguía Stage Door Ed en la delantera pero Volantín lo controlaba de una buena vez y lo iba a pelear en la punta, Sátira empezaba a retroceder y Vino Veritas empezaba a adelantar posiciones con Rey de Luz pasando al quinto dejando última a Gabrielle. Los 2000 metros los pasaban en 128”4 y Volantín quebraba el aguante de Stage Door Ed y empezaba a sacar ventaja, desde atrás venía Vino Veritas pero muy lejos de los punteros cuando giraban la última curva.

 

Entraban otra vez en la recta final y ya todo estaba decidido porque Volantín hacía suyo la 61ª Edición del Fuerzas Armadas, sacaba una descomunal ventaja y así cruzó la meta al reverendo galope y sumando puntos para ser el Caballo del Año. Vino Veritas quedaría segundo bastante retirado, mas atrás Gabrielle completaba la trifecta dejando al tresañero Rey de Luz cuarto (aun cuando llegaba casi fuera de carrera considero su actuación muy buena, tomando en cuenta que enfrentaba a ejemplares mucho mas fogueados que él) dejando quinto a un agotado Stage Door Ed y a una exhausta Sátira en el último lugar.

 

El pupilo del Stud “Chivacoa” paraba el teletimer en un regular 210” para las 2 millas dándole a Daniel Pérez su segundo Fuerzas Armadas consecutivo y con la conducción de José Leonardo Verenzuela le daba a Doña Peggy Azqueta su primera “matacaballos” en 14 años, ya que había triunfado con Guapo en 1974 (Avila-Ziadie).

 

Pasada la fiesta de la carrera mas larga del hipismo se vendrían los enfrentamientos de los potros contra los maduros con el Clásico Día de la Armada en donde la linajuda Luna Pier le daba el primer round a los tresañeros al imponerse de manera terminante en la prueba derrotando a la yegua A Chorus Line y En Breve dejando una buena marca de 98”1 para la milla siempre con la dupla Juan Vicente Tovar-Daniel Pérez.

 

La tarde del 31 de Julio de 1988 sirvió para un Fuerzas Armadas de Cooperación que reunía una buena caballada y en donde se daba el primero de 2 enfrentamientos entre Epic Barre y Winton lo que abría expectativas de un duelo generacional en la pista, para ello debían enfrentar a caballos como Don Manolo, Bengalur, Sellador, McKenna’s Dawn, Epic Prospect (sería retirado posteriormente), Rojo y un Gran Edward que venía a su prueba de fuego.

 

Al darse la partida se venía McKenna’s Dawn a la delantera perseguido por Don Manolo y Rojo, cuarto y a la expectativa se colocaba Gran Edward muy bien colocado, dejando a Winton con Epic Barre mientras que atrás se quedaban Sellador y Bengalur. Pasaban los primeros 400 metros en 23”2 y de una vez Rojo buscaba la carrera, pasaba Don Manolo al segundo dejando a Gran Edward en el tercero con un McKenna’s Dawn que perdía posiciones violentamente y venía Winton junto a Epic Barre con lo que se presagiaba un final repleto de emociones. Pasaban en 47” los 800 metros y Rojo continuaba en la delantera pero Gran Edward venía a buscar la carrera de una vez en señal de que era su gran oportunidad, un ahora o nunca.

 

Así entraban en la recta final y el hijo de Sir Picture se iba a la delantera, venía el acoso de Epic Barre y Winton quienes venían como una bala, pero el pupilo de Tortoza estaba duro en la punta, cuando dejaban 72”1 para los 1200 metros y Gran Edward no cedía por nada del mundo haciendo estéril los esfuerzos de Epic Barre y Winton por alcanzarlo y así los sorprendía la llegada con un atrevido Gran Edward respondiendo a su pedigree, Winton le arrebataba el segundo a Epic Barre en buena lid, Don Manolo cuarto y Bengalur (en buena demostración) quedaba quinto dejando a Sellador, Rojo y a un agotado McKenna’s Dawn en los últimos puestos.

 

Gran Edward en una demostración de clase, coraje y valentía, completaba la milla en un llamativo 98”1 con remate de 26” en los últimos 400 dándole a Jesús Tortoza su primer triunfo Clásico y al “Diablo” Ángel Francisco Parra su cuarto triunfo en esta prueba, pero el primero desde 1978 cuando lo consiguió con el recordado Auroreño.

 

La tarde del Sábado 6 de Agosto era el marco del Clásico Coproca en donde Luna Pier seguía con su racha triunfal al derrotar esta vez a Pen And Pencil con la llave Tovar-Pérez al dejar un regular 127” para los 2000 metros siempre para la casaquilla del Agropecuaria Maipure.

 

Una semana después se daba el Clásico Cría Nacional en donde un reducido, pero selecto lote de 6 participantes en una auténtica carrera de campeones, comparable (aún guardando las distancias) con la Copa de Oro de 1980. Participaban Epic Barre (campeón dosañero 1987 y a la postre el mejor tresañero de 1988), Gran Edward (quien ganaría a posteriori el Simón Bolívar y el Caballo del Año 1989 así como el título de mejor maduro), Aragonero (ganador de la edición anterior quien venía en reaparecida, mejor maduro y Caballo del Año 1987), Don Rey (ganador del República de Venezuela, Grado I), Winton (Caballo del Año, mejor tresañero de 1986 y triunfador del Simón Bolívar de ese año) y Volantín (quien a la postre sería el mejor maduro y el Caballo del Año 1988). En fin, una competencia que se las traía.

 

Se daba la partida y Gran Edward saltaba a la punta perseguido por Winton, Epic Barre se venía al tercero con Volantín en el cuarto, Don Rey en el quinto y Aragonero, como era habitual, quedaba último aunque muy cerca de los punteros. Pasaban en un tren lento de 25”2 en los primeros 400 metros y doblan la primera curva siempre con Gran Edward al frente, pero Winton, Epic Barre y Volantín lo peleaban al entrar a la recta de enfrente, Don Rey quedaba quinto y Aragonero permanecía en el último lugar.

 

Seguían con parcial muy lento de 51”1 para la media milla y Gran Edward seguía con pequeña ventaja sobre Winton, Epic Barre y Volantín, Don Rey permanecía quinto y Aragoneo comenzaba a abrirse paso desde el último puesto. La pizarra marcaba un 75”4 para los 1200 metros y Epic Barre se venía a la delantera de un solo viaje, Winton lo perseguía junto a Volantín y Aragonero se devoraba la pista prácticamente al dar inicio al giro de la última curva.

 

Epic Barre estaba crecido en la primera colocación dejando un lento 102”1 para la milla, Aragonero y Volantín trataban de acercársele lo más posible, pero ya no había nada que hacer, el pupilo de Giovanni Contini con la conducción del “Negrito de San José” hacía suyo el Clásico Cría Nacional. Epic Barre primero en una demostración categórica, Volantín se quedó corto en el remate (como en el Día del Ejército) y se conformaría con el placé, Aragonero no pudo pasar del tercero, Don Rey (en buena carrera) quedaba cuarto y Winton sólo pudo completar la pizarra con un Gran Edward último, lejos y visiblemente sentido.

 

El pupilo del StudParchín” dejaba un discreto 128”1 para 2000 metros, pero lo suficiente para entender que era él quien llevaba la batuta entre los tresañeros y que lucharía por el ansiado título de Caballo del Año. Gran carrera que sin duda colmó las expectativas de los aficionados.

 

En el marco del Clásico Gradisco, la rendidora Admiración se llevaba la victoria para la casaca del StudVígamo” con la conducción de Rafael Bravo Gómez y el preparo de Marcelo Oirdobro, con tiempo de 86”4 para 1400 metros. Entre tanto, y en el lado de los machos, Sindecir rompía con la hegemonía de los tresañeros al ganar el Clásico Gradisco en su 9ª Edición al derrotar al lote que le salió al paso con la yunta Juan Vicente Tovar-Julio Ayala con los colores del Stud “Sin” y tiempo de 86” para 1400 metros.

 

Los dosañeros saltaban a la pista con la disputa del Clásico Lanzarina por el lado de las hembras y en donde Carbolita escribía su nombre en el historial de la prueba como la triunfadora de la 9ª Edición con la monta del “Negrito de San José” (la tuvo fácil en este 1988, contrario al año anterior) y la preparación de Fernando Parilli para las sedas del StusAnlui” con un muy discreto 75”4 para 1200 metros. En el lado de los potros el sprinter Randy hacía suyo el Clásico Victoreado al derrotar al lote de turno y con la monta de José Luis Lugo y el entrenamiento Manuel Azpúrua Aranda, el pupilo del StudLa Fontonera” ganaba cómodamente la prueba con un modesto 75”1 para 1200 metros.

 

Como paréntesis, el campeón Winton se despedía de las pistas, pero en el Hipódromo de Valencia con motivo del Clásico Socopó y con la llave que lo llevó a la gloria: Juan Vicente Tovar y Daniel Pérez, éste último quería emular lo hecho con Ristre 3 años atrás cuando ganó el Clásico Ciudad de Valencia, pero las cosas no salieron lo esperado, ya que sólo tuvo para un cuarto lugar en carrera ganada por Pundonor. De esa manera se iba un campeón que sería gratamente recordado por la idolatría que generó y por las grandes tardes que regaló a los aficionados que plenaron semana a semana las tribunas, honor a quien honor se merece. Incluso, cabe destacar que, a pesar de la derrota, el público valenciano le dio un caluroso aplauso al “Crack del San Francisco” luego de regresar de la carrera.

 

Se venía la tarde del Domingo 4 de Septiembre de 1988 y con ella la 9ª Edición de la Copa de Oro de Venezuela en donde Volantín se impuso de manera categórica al lograr una fácil victoria esta vez con la monta del “Supercampeón” Juan Vicente Tovar en reemplazo de José Leonardo Verenzuela quien se había ido a los Estados Unidos a probar suerte. Ello no fue impedimento para un cómodo triunfo y darle a Daniel Pérez y al Stud “Chivacoa” su tercera Copa de Oro, ya que el mismo Volantín la había ganado en 1986 y Jaimiquí lo hizo en 1981. Un pésimo 157”4 fue el tiempo que dejó el hijo de Gallardo II para cubrir los 2400 metros del evento.

 

Don Manolo se convertía en el ejemplar más rápido del Hipódromo La Rinconada al imponerse con sobrada autoridad en el Clásico de los Sprinters al doblegar a sus rivales de turno al dejar un aceptable 73”2 para 1200 metros con los colores del Stud “Doña Elena”, la monta de Rafael Torrealba y el entrenamiento de Don Vittorio Catanese. Por el lado de las hembras, la sprinter Llamarada se llevó en su haber el Clásico Cavepro al ganar, como cosa rara, de punta a punta la prueba y doblegar a Imagine, Laser Light, Capaz y Modena, carrera en donde la favorita Sátira quedó entre las últimas y yeguas como La Borracha y Miss Cristal no fueron enemigas en ningún momento. La triunfadora de los colores de su entrenador Raúl López Quevedo fue conducida por Germán González y agenció tiempo total de 113”4 para 1800 metros.

 

Para la tarde del sábado 24 de septiembre el directorio del INH creó una mega-programación que comprendía 4 clásicos, 2 para los dosañeros y 2 para los tresañeros. Primero fue el Clásico Edgar Ganteaume en donde se daba otra sorpresa cuando Princesa dejaba boquiabiertos a los asistentes al coso hípico doblegaba a sus rivales de turno y se llevaba el evento con la monta de Claudio Wilfredo Pérez y la preparación del recordado “Cochino” Contreras para los colores del StudVanona” y tiempo discreto de 87”3 para 1400 metros.

 

Tocó el turno del Clásico Albert H. Cipriani, allí el linajudo Randy se perfilaba como el mejor dosañero de la campaña 1988 al volver a triunfar sobre los de su generación con la yunta Torrealba-Azpúrua para la casaca del StudLa Fontonera”. El ganador dejaba una aceptable marca de 86”3 para 1400 metros.

 

En tercera instancia venía el Gran Premio Nacional en su versión Machos en donde Epic Barre volvía a ser el gran favorito de la prueba, pero tampoco podría en esta ocasión, ya que un nuevo enemigo sería el que le arrebataría el triunfo ya que McGwire, con la monta de Ramón Eduardo Ibarra y el cuido de Carlos Morales Salas le quitaría impunemente el manjar de la boca al conducido por el Campeón Tovar. El ganador corrió para las sedas del Stud “Jingle Bell” y dejaba un discreto 128”1 para los 2000 metros de la carrera.

 

El colofón de aquella mega-tarde correspondió al Gran Premio Nacional para el lado de las hembras y allí una Luna Pier lesionada, pero guapa como pocas, se llevaría los máximos honores al doblegar a Llamarada quien volvía a amenazar con ganar de tiro a tiro y contener la atropellada de La Borracha y Lady Marcia para así alzarse con el triunfo, siempre con la monta del “Negrito de San José” y el cuido de Daniel Pérez con un muy pésimo 131”3 para 2000 metros. Para la consentida del Agropecuaria Maipure sería su última carrera, ya que llega resentida de una lesión en el tendón de la cual nunca se recuperaría llevándola directamente a la cría.

 

El Clásico Gustavo J. Sanabria abría la última parte de la temporada 1988 y la rendidora Gabrielle dio al traste con todos los pronósticos habidos y por haber al llevarse la prueba con la monta de José Martín Toro y el entrenamiento del “MusiúZiade con los colores del StudSaltrón” de Alfredo Toledo Guerrero. La oriunda del Haras El Bosque dejaba un pésimo 156”4 para los 2400 metros.

 

El Asociación Hípica de Propietarios representó otra de las tantas sorpresas que se dieron en aquél lejano año al imponerse el tresañero Cardelino, quien con la monta de José Martín Toro doblegaba a un Epic Barre que tenía la suerte a un costado, ya que no conseguía la fórmula para poder ganar y caía ante un rival diferente. Bezara lograba ganar esta prueba por segundo año corrido y el consentido de Stud “Romanesco” hacía un mal tiempo de 131”4 para 2000 metros. Próxima parada: El Gran Premio Simón Bolívar.

 

Admiración hacía suyo el Clásico Simón Rodríguez con la monta de Rafael Bravo Gómez y el entrenamiento de Marcelo Oirdobro para el StudVígamo” con un llamativo 72”2 para 1200 metros.

 

La tarde del domingo 30 de octubre de 1988 era el marco para la 43ª Edición del Gran Premio Simón Bolívar en donde un total de 15 competidores completarían la nómina para este magno evento. Ante la deserción de Volantín por tener cinco años en una carrera para ejemplares de 3 y 4 años, el favoritismo recaía en Epic Barre por su trayectoria pistera con los ejemplares Llamarada (la única yegua inscrita), McGwire y Escalafón como sus principales enemigos. Quedando ejemplares como The Other, Pundonor y Cardelino para una posible sorpresa.

 

Daniel Pérez presentaba a Muley y Bolinge, ambos sin chance, pero con la  esperanza de una actuación decorosa y así resarcirse de la amarga derrota sufrida en 1987 con Gallardete a manos de Aragonero. En el año 2000 contó que le ofreció a su “llave” Juan Vicente Tovar la monta de Bolinge, que aquí tenía al ganador del Simón Bolívar de 1988, que era la oportunidad de tomarse revancha del año anterior. Pero el “Negrito de San José” declinaría esa opción ya que tenía el compromiso con Epic Barre y además era el ejemplar con mayor chance para ganar. La monta sería entonces para el “Negro” Jesús Márquez.

 

La carrera sería un monólogo, ya que la única yegua y verdadera velocista Llamarada tomó la punta desde el principio para mantenerla por largo tiempo, resistiendo siempre el acoso de McGwire y Pundonor con un Epic Barre colocado a la expectativa en el cuarto lugar mientras que el resto se vio muy poco en carrera.

 

Ya al entrar a la recta final, Llamarada no cedía en la delantera, pero Epic Barre se le venía encima, aunque muy exigido, mientras tanto atropellaba fuerte Escalafón a la par de McGwire, la yegua estaba dura en la punta, Tovar hacía esfuerzos por doblegar a la yegua cuando por dentro surgía una bala llamada Bolinge y de manera irreverente le arrebataría el triunfo en plena sentencia y se adjudicaría el Gran Premio Simón Bolívar, Llamarada en una gallarda demostración caía a tan sólo ¾ de cuerpo, Epic Barre volvía a fracasar al llegar tercero mientras que McGwire y Cardelino completaban la pizarra.

 

Bolinge le daba el segundo triunfo a Jesús Márquez en el Bolívar, ya que lo había hecho con Sweet Candy en 1980, igual número de triunfos para Daniel Pérez quien emuló su hazaña con Winton 2 años antes. El pupilo del Stud “San Remo” dejó un regular 153” para la milla y media del evento. Cosas de la vida, ¿Qué pensaría el gran Juan Vicente Tovar luego de ver cómo le ganó una monta que él mismo rechazó?, una pregunta sin respuesta.

 

Comenzaba el mes de Noviembre y con él, la vuelta de los dosañeros a la pista. Primero con el Clásico Ciudad de Caracas en donde una linajuda de Heron Bay en Ferdeleh de nombre Ferd D’Ferh arrasaba con sus rivales de turno con la monta del “Negrito de San José” y la preparación de Carlos Morales Salas y tiempo aceptable de 86”1 para 1400 metros. El triunfo de la pupila de Ramón Strubinger y su Stud “Selva Negra” complicaba el panorama entre las potrancas dosañeras, ya que los tres clásicos programados para las juveniles arrojaron 3 ganadoras diferentes, había que esperar un veredicto.

 

En el lado de los potros se dio una sorpresa, si se le puede llamar tal, porque el “invasor valenciano” El De Charly, liquidaba las aspiraciones de Randy por titularse como el mejor dosañero de la campaña al adjudicarse el Clásico Antonio José de Sucre. La yunta de los hermanos Vargas (José Luis, jinete y Nerio, entrenador) le daba a la gente del Stud “Santa Bárbara” su primera satisfacción clásica y estrechaba la lucha por ver quién era el mejor potro. De plano había que decir que ese título era cosa de dos: o era Randy o era El De Charly, a esperar el Comparación de Diciembre. En 86”2 paró el teletimer el de Valencia, 1/5 por debajo de Ferd D’Ferh.

 

Se venía la 21ª Edición del Clásico Internacional del Caribe a celebrarse en esta ocasión en el Hipódromo de Agua Caliente, Tijuana, México el domingo 27 de noviembre. Nuestras  esperanzas estaban depositadas en los ejemplares Epic Barre (con el “Supercampeón” Tovar) y Llamarada (con el “Jet” Douglas Valiente) quienes iban el pos de un tercer triunfo consecutivo y quinto en general para además revivir la hazaña de Benemérito 2 años atrás cuando triunfó en esa misma pista convertida en un lodazal por la lluvia. Pero las cosas no salieron lo deseado, ya que el “manito” Don Gabriel los durmió literalmente al ganar la prueba de punta a punta. Epic Barre apenas se vio en carrera y llegaría tercero, mientras que Llamarada no hizo gala de su velocidad y no fue enemiga en ningún momento, apenas pudo para un sexto lugar.

 

Así, se cortaba la racha de triunfos venezolanos y los mexicanos mantenían la supremacía como el país más ganador de la cuenca del Caribe. Habría que esperar para una nueva ocasión.

 

El mes de la Navidad y el Niño Jesús abría fuegos con el Clásico Fuerza Aérea Venezolana con triunfo para Módena quien regresaba a la senda triunfal al imponerse en el evento homenaje a la Aviación Nacional con la yunta que la llevó a sus días gloriosos de 1987, mismos que revivió en esa ocasión: El “Diablo” Parra como jinete y Vittorio Catanese en el entrenamiento, la madura del Stud “AMZ” dejó un muy discreto tiempo de 117”1 para 1800 metros.

 

Como para mantener la tónica de las sorpresas clásicas en 1988, el Comparación arrojó otra de ellas al dar como ganador a un potro que con el tiempo se convertiría en un ejemplar rendidor como lo es Azócar, quien doblegó a sus rivales de turno y le dio el Derby de los Potros a las vitrinas del Stud “Guillén” con la monta de Ramón Eduardo Ibarra y el preparo de Carlos Morales Salas, el hijo de York Minster dejaba un regular 99” para la milla.

 

Las yeguas bajaban el telón de esa buena temporada con la disputa de la 9ª Edición del Clásico Instituto Nacional de Hipódromos en donde la potranca Admiración le daba al StudVigamo" su tercer triunfo clásico. La rendidora hija de Galeno en Despoina (criolla de pura cepa) ganaba con la yunta Bravo Gómez-Oirdobro con un pésimo 130”2 para 2000 metros, pero suficientes para cerrar con broche de oro una buena campaña pistera.

 

El Jockey Club de Venezuela bajaba el telón de la enredada campaña de 1988 como fue su tónica: con otra sorpresa, ya que The Other si bien había rendido en actuaciones anteriores, no era considerado como un enemigo a vencer. Sin embargo dijo a todos los presentes que había que tomarlo en cuenta para presentaciones futuras al vencer en el último clásico del año. El consentido del recordado StudThe Queen” y procedente del Haras Los Aguacates ganaba con la monta de Richard Bracho y el preparo del zuliano Iván Calixto con tiempo, discreto, de 116” para 1800 metros.

 

Así se cerraba una buena campaña Clásica en donde se vivieron momentos amargos, como cuando la trágica rodada de Rubén Huerta y su posterior deceso, el regreso y la despedida de nobles como Volantín (quien fue nombrado mejor maduro y caballo del año 1988) y Winton, Aragonero y Rayo Láser. Juan Vicente Tovar lograba su duodécima estadística seguida, esta vez sin las dificultades del año anterior y con mucha holgura y en donde las sorpresas fueron el pan de cada día, ya que ganaban ejemplares que, para la mayoría de los entendidos, no figuraban entre los favoritos y la confirmación de un entrenador como Carlos Morales Salas que se consolidaba entre los mejores preparadores.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 21 de junio de 2007

Copyright 2000, Anécdotas Hípicas Venezolanas C.A. Todos los derechos reservados