Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Temporada Clásica 1989

El Año de Gran Edward

Por Ricardo Maldonado

 

Año nuevo, vida nueva, nuevo gobierno, nuevas expectativas, el hipismo abría sus puertas para dar inicio a otra temporada clásica en donde se venían tardes emocionantes y llenas de grandes cosas, buena caballada, jinetes y entrenadores que iban en pos de la gloria de ganar una estadística que en el lado de los jockeys no se avizoraba alguien que pusiera en peligro la hegemonía que llevaba el gran Juan Vicente Tovar León quien iba por su 13º casquillo de oro en fila. De esta manera empezaba un 1989 que daría satisfacciones y decepciones por igual en la cual nos adentramos a continuación.

 

Ejemplares de la talla de Rayo Láser, Sátira, Gallardete, Aragonero, Winton, Llamarada, Luna Pier y Volantín ya no estaban en acción, tomarían la senda del retiro con rumbo a la cría, otros como Gran Edward harían mutis temporal debido a las lesiones, pero se venía una generación tresañera muy interesante y ella misma es la que abriría fuegos con la disputa del Clásico Inauguración Francisco de Miranda con una reducida nómina de apenas 4 potros en la tarde del Sábado 7 de Enero de 1989.

 

Cuando todo parecía indica que Yorsilk ganaba de manera fácil el primer clásico del año, Troquel, un caballo que hizo campaña en el Hipódromo de Valencia, vino con una bala por la parte interior de la pista y como una exhalación le arrebataría el triunfo de manera increíble, aunque de manera parcial, ya que la fotografía determinó empate (el primero y hasta ahora único en la historia) aun cuando daba la impresión que el “invasor carabobeño” pasaba de un viaje. Muy cerca, a ¼ de cuerpo de ellos quedó Randy y Trojano cerró el compacto lote.

 

Por el lado del valenciano Troquel, su jinete fue Cruz Garrido y fue entrenado por L. Monsalve para los colores del Stud “María Blanca” y por la parte de Yorsilk, el “Negrito de San José” fue su conductor y Víctor Urbina su preparador para las sedas del Stud “Las Colinas”. El tiempo empleado por ambos fue un discreto 88” para 1400 metros.

 

El flamante ganador del Simón Bolívar 1988, Bolinge, daba inicio a la campaña de los maduros al ganar de manera terminante el Clásico Andrés Bello con la monta del “Multicampeón” Juan Vicente Tovar y la preparación de Daniel Pérez García (como cosa rara, yunta multi-ganadora) con un muy buen 98” para la milla. En el lado de las hembras, la yegua Epic Dancer le daba al “Negrito de San José” su tercer clásico corrido al imponerse en el Andrés Eloy Blanco; la hija de Epic Junior daba al traste con sus rivales y fue entrenada por Giovanni Contini con un aceptable 86”2 para 1400 metros.

 

Comenzaba el mes de Febrero con la disputa del Clásico Arturo Michelena en donde una atrevida Singerie sorprendía a propios y extraños, así como a los asistentes al coso capitalino al imponerse en la prueba con la monta de Ramón Eduardo Ibarra y el cuido de Julio Ayala Coronil para la casaquilla roja y verde del Stud “Sin”. La ganadora, agenciaría regular crono de 99”1 para la milla.

 

Volvían los tresañeros, esta vez tocaba primero el lado de las yeguas con la disputa del Clásico Congreso de la República. Allí se impondría una rendidora y muy buena potranca llamada Star War, quien con un muy excelente tiempo de 112”2 para 1800 metros acabaría con las pretensiones de sus rivales de turno. Otra vez la dupla Torrealba-Bezara (muchos clásicos ganados a finales de los 80) tocaría las puertas del triunfo para la yegua propiedad del StudMy War”. Habría que contar con este buen ejemplar para las pruebas venideras.

 

Por parte de los potros se venía el añejo Clásico Gobernador del Distrito Federal y en donde Turrón (con una atropellada voraz) pulverizaba a sus contrincantes con la monta de Luis Martín y el entrenamiento del “Rey de la Larga” Julio Ayala para el Stud “El Montón” y aceptable crono de 114”3 para 1800 metros.

 

Los sucesos acaecidos con los sacudones de los días 27 y 28 de Febrero (el tristemente recordado “Caracazo") paralizarían temporalmente la actividad hípica aunque por solamente 1 fin de semana de carreras, las mismas se reanudarían el Sábado 11 de Marzo con la disputa del Clásico Mathieu Valery en donde Epic Dancer mantenía la supremacía entre las maduras al imponerse en un fantástico 123”2 (a tan sólo 1/5 del récord impuesto por Jaimiquí en 1981) siempre con la dupla Tovar-Contini y las sedas del StudLa Chinita”.

 

Al día siguiente se daría un José María Vargas histórico y apoteósico. La antesala al Presidencial se programaría en distancia de 2200 metros (11 furlongs) y en donde se congregaría lo mejor de la caballada madura cuya nómina ascendería a 10 participantes que eran: Hot Pens, El Beduino, Escalafón, McGwire, Lord Intenso, Bolinge, The Other, Vino Veritas y la llave de Contini conformada por Monte Rojo y Epic Barre quien reaparecía luego de su incursión por tierras mexicanas con motivo del Clásico del Caribe. Al pupilo del StudParchín” se le daba cierto favoritismo por la monta (Juan V. Tovar) y porque defendía su condición de Campeón Tresañero 1988.

 

Al darse la partida salía Monte Rojo a la delantera con una buena sprintada, segundo se acomodaba McGwire, Bolinge se acomodaba en el tercer puesto con Epic Barre en el cuarto lugar, la quinta colocación era para Lord Intenso y mas atrás se quedaban Escalafón, The Other, El Beduino, Hot Pens y Vino Veritas. Al cruzar la meta, Monte Rojo dejaba un violento 22”3 para los primeros 400 metros y así giraban la primera curva con destino a la recta de enfrente, Monte Rojo había sacado una impresionante ventaja de 8 cuerpos sobre McGwire, Epic Barre y Bolinge quienes peleaban por el segundo, con Lord Intenso y Escalafón peleando el quinto y muy atrás quedaban El Beduino, The Other, Hot Pens y Vino Veritas.

 

Monte Rojo con una velocidad endemoniada dejaba un impresionante 70”1 para 1200 metros cuando se disponían a girar el último codo. Su compañero Epic Barre, a la distancia, pasaba al segundo y McGwire quedaba tercero, Escalafón venía al cuarto, mientras que Bolinge perdía posiciones y El Beduino comenzaba una arremetida pero muy retirado del pelotón secundario, ya que Monte Rojo pasaba la milla en un suicida 96”1 y lejos de verse agotado, el caballo iba muy fresco en la delantera cuando entraban en la recta final.

 

El caballo Monte Rojo, sin exagerar, había sacado unos ¡50 metros!, un paseo era lo que estaba dando el hijo de Mount Denali, Epic Barre sin arrestos estaba en el segundo junto a El Beduino, pero no había nada que hacer, Monte Rojo le ponía nombre el José María Vargas de 1989 y parando cruzaba la raya sacando una grosera diferencia de 18 cuerpos sobre El Beduino, Lord Intenso en pasada final lograba el tercero, mientras que Epic Barre (muy cansado) llegaría cuarto, McGwire completaba la pizarra y mas atrás llegaban Escalafón, The Other, Vino Veritas, Bolinge y un Hot Pens que apenas pudo llegar caminando.

 

La pizarra marcaba como tiempo final 134”3 para 2200 metros con remate de19”1 en los últimos 300 metros, bajó en ¡4 segundos!, así como se lee, ¡4 segundos!, el récord de nativos impuesto por El Isiro, aquél recordado sprinter que entrenaba el “Number One” Manuel Medina 11 años atrás. Hay qué verle la cara, si es difícil bajar 1 segundo no cuesta imaginar lo que es bajar 4 segundo y, como no, los artífices fueron “El Diablo” Ángel Francisco Parra como jinete y Giovanni Contini su entrenador para los colores fucsia y blanco del StudYosolo”. Cabe destacar que Monte Rojo quedó a tan sólo 2/5 del récord que poseía el legendario Man O’War considerado por muchos como el mejor caballo americano del siglo 20. ¡Casi nada!

 

Monte Rojo había tumbado el viejo récord de El Isiro, pero también cayeron las marcas de las distancias de 1400 metros (de Gelinotte paró a las manos de Teleférico) y el de 1300 metros (un vetusto record que por años estuvo en las manos de Shazam y lo pulverizó Jagüey), así como el de 1500 metros (de Beremíz a Candy Amor). En fin 4 récords habían caído y todo en menos de un mes. El de Monte Rojo fue el 12 de Marzo y los otros 3 entre los días 25 y 26 de ese mismo mes.

 

Y es precisamente Candy Amor, una importada en vientre hija del recordado Sweet Candy en Ferazza la que se llevaba los honores en el Clásico John Boulton, esta rendidora potranca surgía como una potencial candidata a las carreras de la triple corona de yeguas. La consentida del Stud “Eureka” (los mismos de Sweet Candy) fue guíada por el “Diablo” Ángel Francisco Parra y el entrenamiento de Armando López García y paraba los relojes en un discreto 87”3 para 1400 metros.

 

Por segundo año corrido un sprinter ganaba el Clásico Burlesco. Piratexplosive (El “Pirata Explosivo”, como le decía Gustavo Ríos) dormía a sus rivales de turno al ganar en buena lid el evento. Este importado en vientre del Stud “Lusitana”, fue guiado por Amable Arámbulo y el cuido de M. Pérez y agenciaría buena marca de 83”4 para 1400 metros. La pista estaba transformada porque se veía cómo se mejoraban los tiempos de un año a otro y el hecho de batirse 4 records lo decía todo.

 

Una nueva edición del Clásico Presidente de la República se venía en la soleada tarde del Miércoles 19 de Abril y en donde había un claro favorito: el Record-Horse Monte Rojo luego de sus pulverizantes victorias en el Clásico José María Vargas y en la Copa Hypocrite (en esta última a tan sólo 1/5 la marca de Jaimiquí). El lote era prácticamente el mismo al que había vencido un mes atrás por lo que muy pocos ponían en tela de juicio un triunfo que a las claras parecía más que seguro, habida cuenta la superioridad mostrada por el consentido del StudYosolo”.

 

Pero las carreras hay que correrlas primero, si bien Monte Rojo había salido a marcar violentos parciales, tal cual como en el Vargas de Marzo, sacar una ventaja considerable y entrar sólo en la recta final, también es cierto que esos 200 metros de mas le pasarían factura ya que ese tramo se le hizo largo, muy largo, pese a los esfuerzos del “Diablo” Parra por mantenerlo adelante, más se paró en seco y sería pasado en plena sentencia por un The Other que no creyó en cuentos de camino y le quitaba a Monte Rojo el manjar de la boca.

 

Así, caía el gran favorito de la prueba y a partir de allí, Monte Rojo no sería el mismo. Epic Barre nunca fue enemigo en carrera. Richard Bracho e Iván Calixto se anexaban su primer Presidencial en un buen 151”4 para la milla y media con los clásicos colores del StudThe Queen”.

 

Las yeguas maduras volvían a la acción con el Clásico Día del Trabajador en su segunda edición. La primera fue en 1988 con triunfo para una rendidora Great Neige del Tamarú y con la dupla de los hermanos Vargas con un mediocre 118”3 para 1800 metros. En esta oportunidad, ya en 1989, Miss Cristal reverdecería laureles al imponerse en este evento y conquistar buen triunfo con la monta de Rafael Torrealba y el cuido de Don Vittorio Catanese para los colores del Stud “San Remo” y aceptable tiempo de 114”1 (4 segundos y 2 quintos mejor que Great Neige).

 

La triple corona de yeguas abría fuegos con el Clásico Hipódromo La Rinconada pautada para el domingo 7 de mayo en donde Ferd D’Ferh respondía al favoritismo de los entendidos al ganar de punta a punta la carrera y con sobrada autoridad. La hija de Heron Bay en Ferdeleh fue guiada por el “Negrito de San José” y el cuido de Carlos Morales Salas, el tiempo del evento fue un llamativo 97”2 para la milla, Monte Stella quedaba segunda y Star War completaba la trifecta. La ganadora corrió con los colores del Stud “Selva Negra” de Ramón Strubinger.

 

La Triple Corona Nacional comenzaba su andar con el Clásico José Antonio Páez y en donde Randy marcaría diferencias al ganar cómodamente y ser el único con posibilidad de ser el cuarto Triple Coronado de la historia. El pupilo del StudLa Fontonera” contó con la monta del “Supercampeón” Juan Vicente Tovar y la preparación de Manuel Azpúrua Aranda al agenciar un excelente 96”3 para la milla.

 

Gran Edward volvía a la senda victoriosa en pruebas clásicas al llevarse el Clásico Iraquí y hacer añicos la marca de Val Fleurie impuesta en 1982 al agenciar tiempo de 110”4 para 1800 metros, con la monta de Jorge Martiniano Palma y el cuido de Jesús Tortoza para los colores del Stud “Mar-Mar”. Así, el hijo de Sir Picture comenzaba su andadura hacia el título de mejor maduro y sumar puntos para el Caballo del Año 1989.

 

El Domingo 21 de Mayo fue el día pautado para el Clásico Prensa Nacional y Ferd D’Ferh volvería imponerse de punta a punta y más fácil que en la primera gema de las yeguas. 126”2 fue el registro para los 2000 metros con la llave Tovar-Morales para las sedas del Stud “Selva Negra”. Un triunfo mas y Ferd D´Ferh emularía a Lavandera, Segula C., Blondy y Gelinotte como triple coronada entre las yeguas, sólo faltaría la milla y media del General Joaquín Crespo.

 

Como paréntesis, el Caballo Star Light no sólo se convertía en el primer potro en ganar una prueba pública de dosañeros en 1989, sino que con la monta de Juan Vicente Tovar batía el récord mundial para 800 metros que estaba en poder de otro criollo: Sonido, una marca que tenía 19 años, ya que la misma había sido impuesta en 1970. Sexta marca que se batía en ese “veloz” 1989. Fueron 44” los empleados por el potro para derribar dicha marca.

 

A la semana siguiente Turrón hacía gala de su atropellada voraz y doblegaría a Randy en el Clásico Ministerio de Agricultura y Cría con la monta de Rafael Torrealba y la preparación de Julio Ayala Coronil para la casaquilla del Stud “El Montón” y buen crono de 126” para 2000 metros, de este modo se esfumaba por cuarto año corrido la posibilidad de un nuevo Triple Coronado, habría que esperar entonces para la campaña de 1990.

 

El Clásico Día del Ejército presentaba una nómina interesante en la que se destacaba Monte Rojo, Gran Edward, Rojo, Escalafón, Bolinge, Bandal, Muley, Vino Veritas y Stage Door Ed. Una nómina muy pareja en donde no se vislumbraba un claro favorito para ganar. La carrera se desarrollaría con Bolinge en la delantera y Rojo en el segundo, Monte Rojo a la expectativa en el tercero y Gran Edward en el cuarto y Bandal en el quinto quedando el resto muy atrás con Escalafón y Stage Door Ed en los últimos puestos.

 

Ya en la recta de enfrente y con parciales de 23”4 para los 400 y 48”4 para los 800 metros y Monte Rojo de una vez se iba a la delantera, dejaba a Rojo en el segundo y Bolinge en el tercero con Gran Edward en el cuarto lugar y Escalafón venía descontando terreno cuando giraban el último codo y se disponían a entrar en la recta final con un 73”2 para 1200 metros, lo que evidenciaba a los jinetes exigiendo sus respectivas cabalgaduras en busca de la victoria.

 

Ya en los últimos tramos Monte Rojo parecía venirse a la delantera, Gran Edward hacía esfuerzos por alcanzarlo y por fuera venía una locomotora llamada Escalafón quien de un viaje pasaba a dominar la carrera y acabar con la misma al trasponer la meta en ganancia. Gran Edward quedaba segundo en pasada final sobre Monte Rojo, lejos quedaba Vino Veritas en el cuarto y Stage Door Ed completaba la pizarra dejando atrás a Bandal, Muley, Bolinge y Rojo.

 

Escalafón dejaba en mediocre 129”1 para los 2000 metros del recorrido con la monta del “Orgullo de Tácata”, Miguel Blanco y la preparación de Julio Ayala para los colores violeta y blanco del Stud “Madrugada”.

 

Esa misma tarde se corría el Clásico General Joaquín Crespo con Ferd D’Ferh en plan de gran favorita y en donde muy pocos se atrevían a apostar su fracaso, máxime cuando llevaba la monta del “Negrito de San José”, Juan Vicente Tovar y la superioridad demostrada en las carreras anteriores. Así tenía como sus principales enemigas a Song And Dance y Spanish Flower, y sería esta última quien le arrebataría a Ferd D’Ferh la posibilidad de convertirse en una nueva triple coronada al ganar en una voraz atropellada y dejar a la consentida de Ramón Strubinger para un magro cuarto lugar luego de puntear la carrera un largo trecho y ser pasada en los últimos 200 metros.

 

Spanish Flower sería guiada por Rafael Torrealba y presentada por Carlos Regalado para las sedas del StudBenimer”. La hija de Spanish Dagger en la recordada Florange y oriunda del Haras El Bosque paraba el teletimer en un mediocre 156”3 para 2400 metros.

 

A la semana siguiente se dio una de las carreras mas emocionantes del calendario 1989 como lo fue el Clásico República de Venezuela y en donde por cuarto año seguido se daba la oportunidad de ver un doble coronado si Randy o Turrón ganaban el Derby Nacional, para ello debían enfrentar a rivales como: Chito, Aletón, Tío Catire, Angelmó, Yorsilk y la yegua Ferd D’Ferh quien sorpresivamente aparecía inscrita luego de su fracaso en el General Joaquín Crespo una semana atrás.

 

Al darse la partida -y como era de esperarse- Ferd D’Ferh saltaba a la delantera perseguido por Randy, para el tercero atacaba Aletón junto a Tío Catire con Turrón en el quinto y mas atrás se quedaban en posiciones postreras Angelmo, Yorsilk y Chito. Ferd D’Ferh dominaba la carrera al pasar por primera vez frente a las tribunas en 23”4 para los primeros 400 metros e iban a girar la primera curva. Randy la perseguía muy de cerca y Aletón seguía tercero en pelea con Tío Catire y el resto atrás.

 

En mitad de la recta de enfrente, Ferd D’Ferh seguía comandando las acciones en un cómodo 74”2 para 1200 metros, Randy la acosaba, cuando empezaban a doblar la última curva. Aun Ferd D’Ferh se mantenía dura en punta al entrar en la recta final, pero Randy quebrantaba la resistencia de la yegua y pasaba a dominar, pero sería acosado por Turrón quien venía por dentro y Chito que lo hacía por fuera en uno de esos finales no apto para cardíacos, Randy resistía la carga de ambos ejemplares, pero el perseguir a Ferd D’Ferh le pasaría factura, ya que sería pasado en plena sentencia por Turrón y Chito en final de foto.

 

El foto-finish revelaría como ganador a Turrón por escasa diferencia ante Chito con Randy en el tercero, cuarto llegaría Yorsilk y Aletón quinto, sexto quedaba Angelmo, penúltima Ferd D’Ferh (extenuada luego de hacer el gasto) y Tío Catire en el último lugar. La yunta Torrealba-Ayala daba la doble corona al pupilo del Stud “El Montón” quien dejaba un modesto 154”2 para la milla y media y se erigía como el mejor potro de la generación tresañera de 1989.

 

La 62ª versión del Clásico Fuerzas Armadas daba inicio al tercer trimestre de la Temporada 1989 en la soleada tarde del Miércoles 5 de Julio y en donde había un claro favorito como Vino Veritas quien había llegado segundo en la edición pasada ganada por Volantín y dada la nómina inscrita para esta prueba surgían como sus principales y únicos enemigos El Beduino y Gran Edward. Tan favorito era Vino Veritas que jugó como línea nacional para un 5 y 6 especial programado para la ocasión ya que la carrera fue incluida entre las seis válidas de ese día.

 

La carrera no tuvo mayor historia, ya que al entrar en la recta final se tranzaron en una dura lucha Vino Veritas y El Beduino quienes decidían la carrera puesto que los demás quedaban sin ninguna opción de triunfo. Vino Veritas por dentro dominaba la prueba, El Beduino hacía los últimos esfuerzos y en un cabeza a cabeza se vendrían a la meta y así la traspondrían con una ligera, pero clara ventaja para el consentido del Stud “VVV” quien fue llevado por Henry Lotito y presentado por J. D. Fernández con pésimo tiempo de 213”3 para los 3200 metros.

 

El Beduino quien se tendría que conformar con el segundo puesto sería posteriormente descalificado por los comisarios residentes ya que su jinete, Rafael Torrealba, agarraría la cabalgadura de Henry Lotito (Vino Veritas) en una acción por demás peligrosa y pudo haber deparado en tragedia. Esta vez hubo acierto de los jueces. Batuque sería el beneficiado al asumir la posición de escolta, Stage Door Ed sería tercero (fue quinto el año anterior fuera de
carrera, esta vez llegó a 19 cuerpos), Sapristi sería cuarto y Gran Edward  ompletaría la pizarra oficial. Luego llegarían Afante, Hot Pens, Epic Dancer (la única yegua de la carrera con Tovar up), Bandal, Caigüire (quien hacía campaña en La Limpia luego de sus inicios en Caracas), Billetón y descalificado El Beduino.

 

Epic Dancer seguía haciendo pininos en pos de ser la mejor madura al ganar el Clásico Día de la Armada con la monta del “Negro” Jesús Márquez y el entrenamiento de Giovanni Contini para los colores del StudLa Chinita”. La hija de Epic Junior paraba el teletimer en un muy buen 96”3 para la milla. Entre tanto, Sellador había suyo el Clásico Fuerzas Armadas de Cooperación con la monta del guayanés Argenis Rosillo y la preparación de Manuel Azpúrua Aranda con tiempo de 96”4 para 1600 metros. Así los maduros tomaban el comando en sus primeros enfrentamientos con los tresañeros.

 

En el marco del Clásico Coproca Miss Nancy mantuvo la hegemonía de las maduras al imponerse en la carrera y dejar un mediocre 128”3 para los 2000 metros del recorridos siempre para las sedas del StudBenimer” con la monta de José Padrón y el entrenamiento de Armando López García. Esta vez los maduros veían caer su imbatibilidad, ya que Ray Runner sorprendería a propios y extraños al derrotar a Gran Edward en el Clásico Cría Nacional, efectivamente el hijo de Lassington en Dolly’s Dee Dee (por ende hermano completo de Rayo Láser) acabaría con todos los pronósticos con la monta de Ramón Eduardo Ibarra (sus triunfos clásicos deparaban en sorpresa) y el cuido de Agustín Bezara para los colores del Stud “Quita y Pon” y tiempo muy modesto de 127”3 para 2000 metros.

 

Se venían las pruebas en homenaje a los otros dos triplecoronados para la época. Primero fueron las hembras quienes medían fuerzas en el Clásico El Corsario y allí una hija del campeón Sweet Candy en la también criolla Chichén (paradójicamente una importada en vientre) daba al traste con sus rivales de turno, se trata de Dulce Dama, quien con las sedas del Stud “Eureka” y la monta del “Diablo” Ángel Francisco Parra dejaba un ya modesto 86”1 para 1400 metros siempre con el cuidado de Vittorio Catanese. Mientras tanto, en el Clásico Gradisco un rendidor (pero lesionado) Voyardo se imponía en buena lid con la conducción de Rafael Torrealba y el entrenamiento de Carlos Morales Salas para los clásicos colores del Stud “Tuna” (los mismos de Auroreño, aquél gran rival de Torrejón en 1978) dejando registro de 84”2 para 1400 metros.

 

Al fin los dosañeros saltaban a la pista, primero las potrancas lo hicieron con la 10ª Edición del Clásico Lanzarina, allí Special Dancer daba sus primeros pasos en su camino hacia el título como mejor dosañera al imponerse con la guía del “Supercampeón” Juan Vicente Tovar y el entrenamiento de Antonio Bellardi para los colores del Stud “Palmeral” y dejar un regular 74”3 para 1200 metros.

 

Entretanto se daba el segundo empate del año en lo que a pruebas clásicas programadas para aquél entonces se refiere, ya que en el Clásico Victoreado Newyork Dancer y Sun Lighting cruzaban en igualdad la meta, así lo determinaría el foto-finish y compartir honores en el primer clásico para los potros. Por el lado de Newyork Dancer, éste sería conducido por el “Diablo” Ángel Francisco Parra y la preparación del “Pavo” Domingo Noguera Mora una yunta muy ganadora en la década de los 70 y que reverdecían esas viejas glorias en el ocaso de la década de los 80 para las sedas del StudBig Apple”. En lo que respecta Sun Lighting, el sprinter sería guiado del “Pumita” José Luis Rodríguez y el cuido del “Cochino” Contreras. El tiempo global fue un regular 75”4 para 1200 metros.

 

La tarde del domingo 3 de septiembre de 1989 sería el marco de la 10ª Edición del Clásico Copa de Oro de Venezuela y sus 2400 metros. La nómina la conformarían: Vino Veritas, Randy, Ray Runner, Escalafón, Chito, Persan y Gran Edward. Allí, oriundo del Haras Monumental pulverizó literalmente a sus rivales al ganar prácticamente de tiro a tiro y sacar la bicoca de ¡20 cuerpos! a Escalafón, Vino Veritas tendría que conformarse con el tercero y mas lejos todavía llegarían Randy y Ray Runner, mientras que Chito y Persan a duras penas completarían la carrera en una perfomance única por parte de Gran Edward. Esta vez el hijo de Sir Picture en La Pyramide fue conducido por Jesús Márquez para los colores del Stud “Mar-Mar” y el cuido de Jesús Tortoza. El linajudo del Haras Monumental dejaba un regular 153”4 para la milla y media diciéndole a todos los presentes que había que contar de nuevo con él ya que se convertía en el enemigo a vencer para los eventos venideros.

 

Prestigio, un rendidor caballo hijo de My Liphard en Dancer’s Pet se convertiría en el noble mas rápido de La Rinconada al llevarse el Clásico de los Sprinters doblegando a una dura Star Moon (de la cuadra de Carlos Morales) quien amenazaba con ganar la carrera de tiro a tiro cediendo solamente en los últimos metros ante el arrollador avance del consentido del StudAtelo” quien fuera llevado por el “Pumita” José Luis Rodríguez y el entrenamiento de Iván Calixto con un excelente crono de 70”3 para 1200 metros.

 

El último fin de semana del noveno mes del año era el marco para el Gran Premio Nacional en sus versiones de machos y hembras para la tarde del 24 de Septiembre. Los machos serían los primeros en saltar a la pista y se dio lo que sería la sorpresa mayúscula de 1989 ya que un modesto Another Chance dejaría boquiabiertos a los presentes al ganar la bolsa de 3.250.000,00 para el ganador con la conducción de Jesús Armando Bracho (el ganador del “Eclipse”, despojado luego del mismo) y la preparación de Carlos Muñoz Candia para la casaquilla del StudGarotinho” con un mediocre 127”4 para 2000 metros. Favoritos como Ray Runner, Chito, Iron Parts, Turrón, River Minster y Azócar no pudieron ante el empuje del hijo de Iseo en Snow Top. Turrón, el doblecoronado y uno de los favoritos ni siquiera pudo completar la prueba, visiblemente sentido.

 

Por el lado de las hembras no hubo sorpresa, ya que una rendidora hija de York Minster en Serrate (la misma madre del ganador clásico Real Madrid) ganaba el Gran Premio Nacional para hembras. Se trata de Lady Gusta quien con la dupla de los hermanos Vargas (José Luis y Nerio) y la casaca del StudGurosova” daba al traste con las aspiraciones de sus contrincantes al imponerse con un mediocre tiempo de 130” para 2000 metros.

 

El cuarto trimestre de esta campaña hípica abría fuegos con la vuelta a la cancha de los dosañeros, primero con el Clásico Edgar Ganteaume, en donde Special Dancer empezaba su andadura hacia el título como mejor dosañera al imponerse al lote que le salió al paso y con la monta del “Supercampeón” Juan Vicente Tovar y el entrenamiento de Antonio Bellardi, la pupila del Stud “Palmeral” dejaba un pésimo 87”1 para 1400 metros.

 

Por el lado de los potros, el caballo Don Fabián comenzaba su aventura hacia la gloria al ganar de manera contundente el Clásico Albert H. Cipriani con la monta de Jorge Martiniano Palma y el entrenamiento de César Cachazo, para los colores del Stud “Doña Félida” de Domingo Lara García y Fabián Burbano quien dejaría un discreto 86”2 para 1400 metros.

 

El Clásico Gustavo J. Sanabria, deparó otra sorpresa ya que Maryll, quien no se cotizaba en las apuestas, tumbó hasta los cuadros colgados en la pared al dejar boquiabiertos a los asistentes al óvalo de Coche al imponerse en el evento aun cuando contó con la monta de José Leonardo Verenzuela y el cuido de Daniel Pérez García para los colores del Stud “Chivacoa” de Doña Peggy Azqueta. La ganadora dejaba un discreto 155”1 para los 2400 metros de la carrera.

 

Un transformado Gran Edward daba al traste con todos sus rivales en el Clásico Asociación Hípica de Propietarios al doblegar por 4 cuerpos a Azócar y quedar listo para el Simón Bolívar. El hijo de Sir Picture contó con la monta del “Negro” Jesús Márquez y el cuidado de Jesús Tortoza parando el teletimer en un buen 126”1 para 2000 metros.

 

En el marco del Clásico Simón Rodríguez una tordilla hija de otra mora muy recordada como lo fue Toledana por Auraria de nombre Star Moon ganaba de tiro a tiro la prueba. La sprinter dejaba un excelente 71”2 para 1200 metros con la yunta Bravo Gómez-Morales para la casquilla del StudStar Moon”. Así, la rauda se resarcía de su derrota en el Clásico de los Sprinters a manos de Prestigio.

 

Llegaba el gran día: Domingo, 29 de Octubre de 1989, soleada tarde esperaba paciente la 44ª Edición del Gran Premio Simón Bolívar que por primera vez en 2 años, daba un claro favorito: Gran Edward, dado los rivales que tenía que enfrentar, Ray Runner, Iron Parts, Mimón, Azócar, Another Chance, Escalafón, Gorky Park, Sacedón (propietarios de Aragonero) y las yeguas Admiración, Blaugrana y Bethania quienes venían a animar el evento. ¿Ausencias notables?, varias: Turrón, Ferd D´Ferh, Monte Rojo, The Other, Epic Barre, quienes por lesiones desertaron del gran evento y de un Prestigio que venía en franco ascenso, pero que sus propietarios decidieron pasar por alto el magno evento, al igual que Randy, con miras al Clásico Internacional del Caribe.

 

La madura Bethania, como nota curiosa, venía de una temporada de monta, sus propietarios habían decido llevarla a la cría, pero esa reproducción resultó fallida y se decidió regresarla a las pistas en vista de la buena condición exhibida. La yegua se lanzó a correr y con una serie de buenas carreras, con victorias incluidas, sus dueños deciden jugarse el difícil lance de correrla en una prueba tan exigente como el Simón Bolívar dada su perfomance.

 

Al darse la partida el favorito Gran Edward saltaba de una vez a la delantera, quizá no deseaba en ningún momento dejar para nadie y resolver desde ya la carrera a su favor, pero Sacedón le daba pelea y lo pasaba de un viaje, Mimón, Iron Parts y Ray Runner los controlaban de cerca peleando el tercero, a Gorky Park y Blaugrana dejando a Escalafón, Bethania y Another Chance entre los últimos, ya que, al pasar frente a la meta, la yegua Admiración se lesiona y tumba a su jinete.

 

Seguía Sacedón adelante al pasar por primera vez frente a las tribunas dejando un violento 23”3 en los primeros 400 metros, Gran Edward estaba al costado con Iron Parts en el tercero y Ray Runner en el cuarto, el resto se quedaba un poco atrás, con Azócar encabezando el pelotón. En la recta de enfrente, Gran Edward pasaba de una vez a la delantera, Sacedón (quien quiso “arruinar” la fiesta al favorito) quedaba segundo y empezaba a perder posiciones, Iron Parts controlaba desde el tercero y Azócar se venía al cuarto lugar cuando el hijo de Sir Picture dejaba un regular 73”1 para 1200 metros, lo que daba a las claras que su jinete intentaba refrescarlo para así tener fuelle al final.

 

Se disponían a girar la última curva, Gran Edward tomaba ventaja de unos 4 cuerpos, pero Iron Parts empezaba a ser exigido y desde atrás venían como una tromba los caballos Escalafón y Another Chance junto a Azócar cuando el nieto de Le Fabuleux había dejado un llamativo 98”2 para la milla (su conductor lo llamaba a correr para evitar sorpresas).

 

Entraban ya en la recta final, Gran Edward, como era su característica se iba hacia la parte de afuera y se colocaba por centro de cancha, Escalafón le caía por la parte externa y por el otro lado, pegado a la baranda, venía Another Chance por otra sorpresa. Gran Edward dejaba 123”4 en los 2000 metros, los dos mencionados le caían encima, entre ellos estaba el desenlace del Clásico, pero Gran Edward comenzaba a ser fustigado por su jinete y con un segundo aire resguardaba la diferencia a pesar de los esfuerzos de Another Chance y Escalafón y así los sorprendía la meta: Gran Edward tocaba la gloria, el Simón Bolívar se iba a las vitrinas del Stud “Mar-Mar”.

 

Another Chance, en una gran carrera, se tenía que conformar con el segundo lugar, Escalafón se quedaba corto en su remate para quedar tercero, Azócar llegaba cuarto y Gorky Park completaba la pizarra dejando atrás a Iron Parts, Ray Runner, Mimón, Blaugrana, Bethania y un cansado Sacedón que pagó caro el atrevimiento de perseguir y “molestar” a Gran Edward.

 

Jesús Márquez lograba su tercer Simón Bolívar, segundo consecutivo luego de ganarlo con Bolinge el año anterior, el Haras Monumental lo ganaba luego de 4 años (Princess Run, 1985) mientras que para Tortoza y el Stud “Mar-Mar” era su primer triunfo en el magno evento. Gran Edward dejaba un buen 152”4 para 2400 metros, eso sí, con un muy discreto remate de 29” en los últimos 400 metros, pero suficiente para llevarse el Gran Premio.

 

Con esta victoria en el Simón Bolívar, Gran Edward aseguraba de una buena vez los títulos de Campeón Maduro y Caballo del Año 1989, ya que no había ejemplar que igualara o siquiera acercarse a la perfomance hecha por el noble del Monumental en aquella campaña.

 

Los dosañeros volvían a la acción una vez que empezaba el penúltimo mes del año, dando inicio con el Clásico Ciudad de Caracas en donde Special Dancer amarraba el título de campeona dosañera 1989 al imponerse de manera categórica en el evento con la monta del “Negrito de San José” Juan Vicente Tovar y la preparación de Antonio Bellardi para el Stud “Palmeral”, la potranca detenía el cronómetro en un buen 84”2 para 1400 metros.

 

Don Fabián prácticamente aseguraba el título como el mejor dosañero al llevarse la victoria en el Clásico Antonio José de Sucre, con la llave Palma-Cachazo y los colores del “Doña Félida” al agenciar un buen 86”2 para los 1400 metros del evento.

 

Diciembre paraba en su primer fin de semana debido a las elecciones de Alcaldes y Gobernadores, pero igual se daba la tarde del Domingo 3 de Diciembre de 1989 el 22º Clásico Internacional del Caribe en el Hipódromo El Nuevo Comandante, Canóvanas, Puerto Rico, las esperanzas estaban depositadas en los criollos Prestigio y Randy de quienes se esperaban un triunfo dada su campaña pistera en La Rinconada.

 

Pero el infortunio llegó a nuestra delegación, ya que en vísperas de la carrera se lesiona Prestigio (nuestra carta máxima) dejando a Venezuela con la solitaria representación de Randy quien en una encarnizada lucha con Super Bee de México caería con todos los honores ante el caballo Pan de los Pobres de Panamá, quien en una voraz atropellada y aprovechando la pelea férrea entre el criollo y el manito pulverizó a todos sus rivales y le daba una nueva victoria a la tierra del istmo quien fue montado por Al Smith Jr.

 

Randy, en demostración de pundonor y coraje se quedaba con el segundo lugar y un cansado Super Bee apenas pudo mantener el tercer puesto. Así, los canaletos obtenían su 7º triunfo en el Clásico del Caribe, el 1º desde 1985 cuando Patilargo galopó a su antojo la edición corrida esa vez en Caracas.

 

El mes de las hallacas, el pan de jamón y las gaitas abría fuegos con el Clásico Fuerza Aérea Venezolana con triunfo para la importada en vientre, hija del criollo Sweet Candy, la yegua Candy Amor quien con la monta del “Diablo” Ángel Francisco Parra y el cuido de Armando López García dejaba un discreto 115”2 para 1800 metros para las sedas Morado Obispo y Amarillo Oro del Stud “Eureka”.

 

El rendidor Nevers cerraba la campaña de los dosañeros al ganar el Clásico Comparación sorprendiendo con la monta de José Leonardo Verenzuela y el entrenamiento de Fernández Alfaro para los colores del Stud “Tol-Liw” y parando el teletimer en un llamativo 98”3 para la milla.

 

El cierre por el lado de las yeguas arrojó otra sorpresa, ya que si bien Kinski era una yegua rendidora, la misma no se cotizaba entre las favoritas, aún así, la importada en vientre hija de Mamaison en Wall Street Luck se llevaba el triunfo en el Clásico Instituto Nacional de Hipódromos con la monta de José Leonardo Verenzuela y la preparación de Jesús Eduardo Benedetti para la casaquilla del Stud “El Sueño” cronometrando un pésimo 129” para 2000 metros.

 

Como ya era costumbre, el Clásico Jockey Club de Venezuela era la carrera que bajaba el telón en la temporada hípica venezolana en donde Escalafón volvía a sorprender con la monta de Miguel Blanco y el cuido de Julio Ayala Coronil para los colores del Stud “Madrugada”. El hijo de Negresco superó a Iron Parts con un tiempo excelente de 112”2 para 1800 metros. Allí corrió Gran Edward en plan de gran de favorito, pero se resentiría de su vieja lesión y quedaría fuera de la pizarra despidiéndose así de las pistas de manera definitiva.

 

De esta manera se cerraba no sólo una temporada como la de 1989 en la que se batieron hasta ¡7 récords! de pista con los de 800, 1200, 1300, 1400, 1500, 1800 y 2200 metros, sino que terminaba una de las décadas mas esplendorosas que el hipismo venezolano haya tenido en su historia como la de los ochenta en donde vimos grandes ídolos en la pista como Gelinotte, Negresco, Trinycarol, Winton, Salt Lake, Indudable y Gran Edward, un triple coronado como Iraquí, un Juan Vicente Tovar que lo ganó todo en los 80, entrenadores como Bezara, Ayala, Pérez, Ziadie que le daban colorido al escenario, el adiós de Manuel Medina y la llegada de nuevos preparadores como Carlos Morales.

 

También se vivió consolidación de jinetes como Valiente y Verenzuela (quienes probarían suerte en los EEUU) así como un Torrealba, que se abría paso, Huerta (fallecido en plena pista), el consagrado Parra, en fin, todos ellos llenarían de emociones las tribunas plenadas cada fin de semana. ¿Cómo olvidar a Marjorie Clayton? Esa linda amazona que nos enamoró con su belleza, espontaneidad y gracia personal así como su conducción segura, ello abrió las puertas a chicas como Sonia Mariano, Maritza Trujillo y Odalys Zapata entre otras a un mundo dominado ampliamente por los hombres.

 

La cancha en ese último año de la década sin duda estaba más rápida y ello se reflejó en los tiempos empleados por los ejemplares en los clásicos, mejoraban del cielo a la tierra. Tovar ganaba su estadística número 13 al hilo, Gran Edward se llevaba los máximos honores en 1989, su gran año y la nueva camada de caballos como Don Fabián, Special Dancer y Nevers darían de qué hablar en la temporada siguiente.

 

A modo particular quiero decirles a todos ustedes, a los de la vieja guardia, a los que como yo crecieron en esta década, a los que se formaron en la siguiente, y a los que se forman en esta, que sin duda los ochenta quedarán marcados para siempre en el recuerdo particular. Nunca olvidaré esos domingos en los que veía Monitor Hípico, sus comentarios, reseñas, oír la voz de Ali Khan, Héctor Alonzo por un lado y por otro un Gustavo Ríos que vino a animar la segunda mitad de esos ochenta; comentarios de José Luis D’Angelo, Fernando González (Kerry) y Francisco “Pancho” Silvino que nos refrescaron de sobremanera.

 

Finalizo esta parte nostálgica, diciendo que espero les haya transportado a la época que marcó el fin de los ochenta y daba paso a la década de los noventa en donde viviríamos etapas de cambios constantes y en donde, como no, jamás faltarían esos momentos emocionantes, llenos de alegría, tristezas, rabias y frustraciones.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 21 de junio de 2007

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