Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Gran Will

(2013, Ven, Sligo Bay en Mimi’s Road Warrior por Cahill Road)

Por Juan M. Arredondo Q.

 

Con el pasar de los años en la hípica venezolana han venido escaseando los purasangres con real capacidad para correr los tiros de aliento, por lo que en cierto modo se le facilita la tarea para aquellos cuyo pedigrí (además de un buen entrenamiento) les permiten sortear las dificultades propias de las distancias largas. Esos ejemplares que solemos llamar fondistas suelen prevalecer en las competencias diseñadas para su estilo o forma de correr y cobran especial importancia porque en nuestro calendario hay varios eventos clásicos grado uno de 2000 metros en adelante. Uno de los que mejor representó a este tipo de corredores era aquel que fue llamado Gran Will, a quien rendiremos este homenaje.

 

De pelaje castaño nació el 29 de marzo de 2013 en tierras orientales del Haras La Orlyana, siendo un importado en vientre hijo de Sligo Bay en Mimi’s Road Warrior por Cahill Road. Su padre (IRE 1998, Sadlers Wells en Angelic Song por Halo) fue un ganador de 4 en 17 salidas que produjo US$484.695, poseedor de un extraordinario pedigrí al ser descendiente directo de los Jefes de Raza Sadlers Wells (el mismo padre del fenomenal Water Poet) y Northern Dancer. Su primera producción nació en 2005 destacando allí con el ganador de stakes Chirac (de 27-8 y US$439.325) y de la segunda vino el múltiple ganador clásico Bourbon Bay (de 30-9 y US$969.466), además dio luego a la campeona canadiense Lexie Lou (de 24-10 y US$1.763.536).

 

Su madre (USA 2006, Cahill Road en Mimi’s Racine por Table Run) fue una ganadora de 2 en 27 salidas que produjo apenas US$51.926 pero llegó a tener figuraciones selectivas como dosañera. Era hija de un ganador clásico grado uno (Cahill Road, Wood Memorial 1991) que a su vez era un hermano completo del extraordinario Unbridled (de 24-8 y US$4.489.475) que logró ganar Kentucky Derby, Florida Derby y Breeder’s Cup Classic en 1990 siendo el campeón de su generación.

 

Fue adquirido por el reconocido Vittorio Lungavita para defender los colores de Stud Los Grandes (de allí su nombre), quien le asignó su cuido y entrenamiento al moderno “rey de la efectividadRicardo D’Ángelo. Su peso físico rondaba los 445 kilogramos como promedio, siendo el menor 431 y el más alto 455 (ambos hacia el final de su campaña), y no tuvo actuaciones como dosañero.

 

Su estreno se produjo el 9 de abril de 2016 en prueba para debutantes y perdedores en 1200 metros con la monta de Joezer Rangel, finalizando tercero a 5 ½ cuerpos detrás del favorito Junior Fitz y su propio compañero de cuadra Daiquirí (el otro favorito) pero mostrando buen remate tras accionar muy lejos desde la partida. Un mes después interviene como principal favorito (1/5) subiendo al tiro de 1500 metros, pero no pudo alcanzar al linajudo debutante Cat Brown que logró imponerse por 1 ½ cuerpos sobre Gran Will que lo escoltó.

 

El 18 de junio pasó a manos de Iván Pimentel Jr. subiendo a la milla siendo cotizado de nuevo como principal favorito (2/5) pero tras retrasar en la partida no pudo alcanzar al rendidor Sebastián Zeta que logró vencerlo de punta a punta por 4 ¾ cuerpos, aunque Gran Will superó con mucha ventaja al resto del lote. A la semana siguiente va por primera vez a los cuatro codos en una prueba que pareció hecha a su medida ya que enfrentó solamente a dos rivales, logrando por fin “romper el maiden” al superar con mucha facilidad a su compañero de cuadra Gran Marrón que lo escoltó a 5 ¼ cuerpos, agenciando 113”3 para 1800 metros.

 

Mientras Gran Will se iba “haciendo caballo” en paralelo se habían disputado los dos primeros pasos de la triple corona nacional donde se enfrentaban los potros más cotizados del momento, ambos con victorias para Ocean Bay que logró doble coronarse pero que luego de su triunfo en el Cría Nacional salió lesionado por lo que no estaría presente en el tercer peldaño. Ante esa ausencia, se abría un abanico de posibilidades para sus congéneres en ascenso buscando ocupar el sitial de liderazgo que quedaba vacío por razones de salud.

 

Sin embargo, en uno de esos giros que da la vida y que con el transcurrir del tiempo parecen extraídos de un guion de película, luego de su primer triunfo el caballo Gran Will fue vendido por Vittorio Lungavita siendo adquirido por el Sr. Wilfredo Guevara para su Stud Perseverancia. A la distancia del tiempo solo podemos imaginar que quizás no le veía tanto potencial como parecía indicar su pedigrí, aunque es importante acotar que fueron varias las ocasiones en que el señor Lungavita (poseedor de un carácter temperamental) vendió a ejemplares de su propiedad en un intento por retirarse de la actividad, pero luego regresaba por esa pasión que tenía por el hipismo.

 

En un segmento de la entrevista concedida por Ricky D’Ángelo para Agentes 305 (acá dejamos el enlace: https://www.youtube.com/watch?v=yJzjDJu76cw) a partir del minuto 5:01 en adelante comenta lo que recuerda de esta etapa. Pese a ciertos detalles que no son del todo exactos (lo de su triunfo en no figuradores, por ejemplo…) lo bonito de la historia es la fe que tenía su nuevo propietario en ese ejemplar, siendo el motor principal de su inesperada inscripción en el tercer peldaño de la triple corona.

 

El día 24 de julio fue la fecha fijada para la disputa del Clásico República Bolivariana de Venezuela que cierra la triple corona nacional, allí fueron inscritos apenas seis ejemplares con Rey Bárbaro (tercero en los dos pasos previos) y Don Polidor (2do en el CN) como los principales favoritos con justificada razón. Gran Will estrenaba la monta de Alfredo García Paduani, jinete ganador con Ocean Bay de los dos primeros peldaños de la triple, pero al conducir un ejemplar que venía de ganar a un escueto lote de perdedores y sin fogueo selectivo era lógico que se le considerara el outsider de la prueba.

 

Pero en el hipismo nada está escrito y el menos jugado en taquilla fue el más consistente en la exigente distancia para obtener un contundente triunfo por 3 ¾ cuerpos sobre Ascender que intentó ganar de punta a punta, agenciando 155”1 para los 2400 metros. Sin duda alguna hay que reconocer los méritos para todas sus conexiones, desde su propietario (por lo ya comentado) pasando por la yunta de entrenador y jinete (Alfredo García P. logrando triple coronarse en ese año con dos ejemplares distintos) hasta a sus criadores, ya que el Haras La Orlyana lograba en ese momento su tercer triunfo en este evento (antes con Il Macchiato y My Running Mate) completando hasta el presente otras cuatro victorias más (Mannschaft, Bukowski, Gran Omero y Max Security) acumulando siete en total de las últimas once ediciones.

 

 

Evidentemente, muchas personas creyeron que su triunfo fue algo ocasional por todos los detalles mencionados que convergieron para concretarlo, pero su siguiente actuación vendría a demostrar que había llegado al lote clásico para quedarse y ser protagonista. Inscrito en la prueba central de la Gala Hípica de Caracas 2016 frente a los mejores ejemplares del patio, realizó una gran exhibición en el Clásico Propietarios La Rinconada cayendo desde el segundo lugar a 4 ½ cuerpos del líder maduro Supremo (el cual se consagraba como el campeón de la temporada) con fuerte avance al final, logrando superar a cotizados corredores ganadores clásicos grado uno como Panzer Barcelona, Manchester y Money Never Gold, entre otros.

 

Era tal su evolución como pistero que rápidamente se cotizó como uno de los principales aspirantes al magno evento nacional que se disputa anualmente el último domingo de octubre, más aún cuando el 10 de octubre se anunció que vendría el campeón Emisael Jaramillo para ser su jinete en esa prueba, aunque luego se conoció que por otros compromisos para esa fecha no podría asistir. Sin embargo, justamente en esa semana comenzó un paro de caballerizos en busca de mejores reivindicaciones y se alargó prácticamente hasta finales de diciembre, por lo que fue cancelado el resto del calendario selectivo de la temporada incluido el Clásico Simón Bolívar. Además, tampoco hubo representación venezolana en las competencias de la Serie Hípica del Caribe, por lo que nunca sabremos si en la condición que presentaba Gran Will para ese tiempo podría haber conquistado alguna de esas importantes pruebas.

 

Reapareció el 26 de febrero de 2017 con la monta de Rigo Sarmiento participando en la Copa Arzak frente a once competidores, allí luciendo quizás un poco falto cayó desde el cuarto a 4 ¾ cuerpos de Le Capannelle que logró bonita victoria en 119” para 1900 metros. Casi dos meses más tarde fue inscrito en el Clásico Presidente de la República donde repitió su cuarto puesto a 6 ¾ cuerpos de Panzer Barcelona que logró liquidar en gran final a Le Capannelle, sin mostrar Gran Will esa fuerza en los metros finales que le había caracterizado.

 

Luego de sumar par de derrotas ante los mejores del patio, su entrenador tomó la decisión de bajarlo a correr en su lote para que “retomara confianza en sí mismo”. El 21 de mayo fue inscrito en G-2ó3 con la monta de Franklin González Jr. y pese a accionar último hasta casi girar la última curva manifestó total superioridad en la recta final concretando un poderoso avance para vencer por 2 ¾ cuerpos a The Gold Lion que en pasada final arrebató el sitial de escolta a Hércules (posteriormente ganador del Clásico Fuerza Armada ese año), dejando crono de 113”3 para los 1800 metros.

 

Aunque se especuló su posible participación en la prueba conocida como “la mata caballos”, no se concretó la misma porque sus allegados decidieron llevarlo con calma y prepararlo para el rico calendario clásico del segundo semestre. Tras un descanso superior a tres meses regresa a la acción el 2 de septiembre durante la Gala Hípica de Caracas, pero participando en el Clásico Invitacional del Caribe que se disputa en una milla. Estrenando la monta de JaimeEl Pocho Lugo realizó una más que aceptable reaparecida al finalizar tercero a 2 ¾ detrás de My Trainning Mate y El Cubita mostrando de nuevo esa atropellada que lo caracterizaba, aunque fue evidente que el tiro le quedó corto. El tiempo agenciado fue de 97” para los 1600 metros, sin duda que corrieron ese día para batirlo en buena lid.

 

Tres semanas después participó en el Clásico Copa de Oro de Venezuela donde demostró que en la milla y media era muy difícil de vencer, pese a tener que accionar relativamente cerca del puntero ante la ausencia de velocidad su jinete esperó el momento oportuno para hacerle correr en la recta final logrando concretar un convincente triunfo con ventaja de 6 ½ cuerpos sobre Le Capannelle pese a terminar prácticamente desarmado por “El Pocho”, agenciando un respetable 152”4 para los 2400 metros.

 

 

Lo contundente de esa victoria aunado a su capacidad comprobada para los tiros de aliento le hacían nuevamente el principal candidato para el magno evento del calendario nacional que se disputaría el 29 de octubre, con una pista fangosa por la lluvia caída durante el día. Pese a enfrentar a catorce rivales (varios de ellos outsiders) se cotizó en taquilla con dividendo de 3/5, ratificando en carrera esa condición al lograr un extraordinario triunfo atropellando por el centro de la pista para superar por 2 ½ cuerpos a El Cubita que lo escoltó, agenciando 154”4 para los 2400 metros. De esa manera, lograban Gran Will y sus conexiones adjudicarse el Clásico Simón Bolívar que les fue esquivo en su temporada como tresañero por las razones ya comentadas.

 

 

Tras consolidar su liderazgo entre la caballada madura criolla fue escogido junto a Panzer Barcelona para representar los colores patrios durante la serie hípica caribeña a celebrarse en Gulfstream Park el 9 de diciembre, participando con la monta de Emisael Jaramillo en la Copa Confraternidad del Caribe donde se cotizó como uno de los favoritos por lo bien que se veía en los días previos. Sin embargo, en carrera no fue el mismo y terminó sexto a 32 cuerpos de El Tigre Mono (Panamá) que en cerrado final liquidó a Arquitecto (Puerto Rico), sin exigirle su jinete en la recta final ya que venía muy lejos y sin opción ganadora. No obstante, los méritos acumulados durante ese segundo semestre lo hicieron acreedor del Casquillo de Oro como el Campeón Maduro 2017 en La Rinconada.

 

De regreso a su tierra natal y tras un descanso de tres meses regresa a la acción el 18 de marzo de 2018 en el Clásico José María Vargas con la monta de Robert Capriles, finalizando tercero a 5 ¾ cuerpos de Le Capannelle que venció en cerrado final a Supremo en tiempo de 127”1 para los dos kilómetros. Con esa buena salida de reaparecida, parecía quedar listo Gran Will en la búsqueda de los grandes eventos del calendario para ese año.

 

La prueba más importante del primer semestre en La Rinconada es el Clásico Presidente de la República que cada año se celebra el 19 de abril (o una fecha muy cercana a esa), con la bonita coincidencia de siete participantes de buen cartel que hacían presagiar una muy disputada competencia. Gran Will regresó a manos de Jaime Lugo para buscar el desquite de su derrota anterior ante el líder maduro del momento (Le Capannelle). En una carrera histórica con un final muy cerrado y no apto para cardíacos (como decían los hípicos de antaño) el caballo Le Capannelle logró sacar nariz en raya sobre Gran Will mientras El Cubita caía tercero a pescuezo y Supremo cuarto a un cuerpo, en el que a nuestro juicio ha sido el final múltiple más emotivo de un clásico durante este siglo (comparable a aquel de Trinycarol, Ristre y Tajoreal en la edición 1983). El tiempo final fue de 153”4 para los 2400 metros.

 

Queremos agregar en este punto de su historia que esta fue su última actuación bajo la tutela de Ricardo D’Ángelo como entrenador, ya que el profesional partiría hacia USA para continuar ejerciendo su profesión. Además, una nariz fue lo que separó a Gran Will de emular al crack My Own Business como los únicos ejemplares en este siglo en alcanzar al menos un triunfo en todos los eventos clásicos grado uno en recorrido de 2400 metros o más del calendario capitalino en los que podría participar, escribimos esto por lo que sucedería a continuación en su historial.

 

Pasando a la cuadra del joven Luis Fontes Jr., fue llevado con mucha sapiencia y paciencia para disputar el 5 de julio el Clásico Fuerza Armada, la carrera conocida popularmente como “la mata caballos”. Regresando a manos de Robert Capriles enfrentó a once rivales siendo cotizado como el gran favorito en taquilla (3/5), respondiendo con un convincente triunfo por 5 cuerpos sobre Hércules (ganador en 2017 de esa prueba) y Supremo que lo escoltaron, agenciando 213”4 para los 3200 metros del recorrido.

 

 

El 2 de septiembre participó por segunda vez en el Clásico Propietarios La Rinconada (2do en 2016) con la monta de “El PochoJaime Lugo, finalizando cuarto a 9 ¾ cuerpos del potro Bukowski que logró vencer en gran forma. El 14 de octubre intervino en el Clásico Jockey Club de Venezuela frente a solo dos rivales, pero sin ser nunca enemigo cae desde el tercero a 9 cuerpos del importado Tap Daddy que venció de punta a punta.

 

Impedido por razones de edad de participar en el magno evento nacional (según el reglamento vigente para la época) debió esperar a diciembre para correr en el Clásico Burlesco volviendo a su cabalgadura Robert Capriles, pero se vio impotente ante la superioridad manifestada por Mayoral que galopó por casi 10 cuerpos a la favorita La de Horacio, mientras Gran Will cerraba en el quinto puesto a 17 cuerpos del triunfador.

 

Para la temporada de 2019 fue enviado a la cuadra de Wlaimar Suárez como su nuevo entrenador, de moda en aquel momento por tener al principal aspirante a la triple corona de ese año (Gran Omero). Se le dio el tiempo suficiente para reaparecerlo directamente en el Clásico Presidente de la República contra los mejores del patio, participando allí por tercera vez en busca de un triunfo en el único evento grado uno de 2400 metros que le faltaba en su currículo. Siendo conducido por Maykor Ibarra, no pudo ante la superioridad de sus enemigos y finalizó cuarto a 18 cuerpos detrás de Mayoral, Tap Daddy y Le Capannelle que le precedieron sin atenuantes.

 

Tras fallar en su intento por conquistar el presidencial, fue llevado con mucha calma para buscar la repetida en la carrera “mata caballos” que ganara en 2018, volviendo a las manos de “El PochoJaime Lugo. Confieso que ese día lo ligamos a muerte porque estimábamos que en el recorrido sería el de mayor fuerza al final y además era el criollito, pero lamentablemente el importado Tap Daddy demostró estar en un nivel superior y terminó derrotándolo por 6 cuerpos con tiempo de 211”4 para los 3200 metros.

 

Unas semanas después de su actuación en esta prueba su propietario Wilfredo Guevara anunció públicamente su despedida de las pistas e inmediato envío a una finca situada en La Fría, estado Táchira con el fin de pasar el resto de sus días descansando en ese lugar. Aunque estaba totalmente sano su mejor época como corredor parecía haber pasado y en agradecimiento por tantas alegrías se le brindó la oportunidad del oportuno retiro.

 

El resumen de su campaña en Venezuela fue de 6 triunfos en 20 salidas (con cuatro clásicos, todos ellos grado uno), completando con 5 segundos, 4 terceros, 4 cuartos y un quinto (siempre en el marcador) con premios por Bs. 1.032.300 para sus propietarios. Lástima que en su camino se atravesaron algunos imponderables que le impidieron acumular mayores hazañas: aquel paro a finales de 2016 (le arrebató su opción de duplicar en el Simón Bolívar), esa nariz de desventaja ante Le Capanelle (PDR 2018) o la presencia de un importado favorecido por “intereses” que evitó que duplicara en “la mata caballos”, sin embargo, dejó buenos recuerdos como uno de los mejores fondistas de los últimos años.

 

Fuentes: Ing. Juan Macedo, Prof. Winston Hernández, www.pedigreequery.com, Dr. Javier Farache.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, lunes 31 de enero de 2022

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