Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Tirolesa

(Ven, 1976, Gilletto en Edwige por Tapuia)

Por Juan Macedo

 

Uno de los íconos entre los grandes atropelladores del siglo pasado lo representó la castaña Tirolesa, hermana completa del inolvidable Gran Tiro, que nació en las fértiles praderas zulianas del Haras Santa Lucía el año 1976 y que corrió para los colores gris con bandas rojas del Stud Santa Rosa de la Sra. Yolanda Pérez de Soto bajo el entrenamiento de Don Antonio Algarbe.

 

Debutó en el Hipódromo La Rinconada con la monta de Miguel Blanco en la cuarta carrera del sábado 3 de marzo de 1979, figurando cuarta a nueve cuerpos de la ganadora Golden Music, que agenció 102"4 para la milla. Y no fue sino hasta su cuarta presentación, el 29 de marzo, conducida por Ángel Francisco Parra cuando logró su primer triunfo por ¾ cuerpos de ventaja sobre Nautimoza, dejando registro de 104"2 para la milla.

 

 

Poco a poco va ascendiendo de agrupación gracias a su sensacional remate en los últimos metros, hasta que participó el 2 de diciembre en la Copa Manuel Vicente Lander con la monta de Miguel Blanco donde logró saborear las mieles del triunfo con ventaja de apenas pescuezo y dejando tiempo de 120”2 para los 1900 metros; este triunfo lo revalidó el 23 de diciembre en los dos kilómetros de la Copa Manuel Fonseca donde ganó con ventaja de dos cuerpos sobre Black Silk y La Chachi cronometrando 129”1.

 

 

Inició el año 1980 con las esperanzas en alto con esta hija de Gilletto y el 26 de enero logró figurar segunda a 2 cuerpos de La Chachi en la Copa Fernando Mitayne. Luego de tres carreras sin deslucir del todo, se enfrentó por primera vez contra los machos el 19 de abril en el Clásico Presidente de la República, pero defeccionó al ocupar el séptimo lugar, 9 cuerpos detrás de Guadamil. A las dos semana volvió a enfrentarse contra la de su sexo y las apabulló en la Copa Fernando Talavera al atropellar sensacionalmente y superar a Toruma por apenas pescuezo, dejando marca de 115”4 para los 1800 metros.

 

Tirolesa participó en las tres carreras correspondientes a la denominada Triple Corona de la Resistencia, obteniendo par de honrosos terceros, uno a seis cuerpos de Negresco en el Clásico Batalla de Carabobo-Día del Ejército y el otro en el Clásico Fuerzas Armadas a 3 ¼ cuerpos de Negresco.

 

Tres semanas después, en el Clásico Día de la Marina, una Tirolesa atropelladora y voraz pegada a la baranda interior con la monta de Miguel Blanco derrotó a On Time por 1 ¼ cuerpos  agenciando un tiempo de 126”1 para los dos kilómetros y asi superar el millón de bolívares en premios acumulados. Luego enfrentó a los machos en la primera Copa de Oro de Venezuela ante un lote verdaderamente elitesco y ocupó el cuarto lugar honrosamente detrás de Negresco, Sweet Candy y Auroreño. A las tres semanas fracasó rotundamente en el Clásico Gustavo J. Sanabria al quedar sexta de la caballa Gelinotte.

 

 

 

La carrera que consagró a la nieta de Tapuia fue el Clásico Asociación Hípica de Propietarios el día 12 de octubre, donde derrotó a Guadamil por 4 cuerpos ante el asombro de muchos en feroz atropellada pegada a la baranda y de manera contundente. Dos semanas después participó en el Gran Premio Clásico Simón Bolívar logrando un excelente segundo lugar a 5 ½ cuerpos de Sweet Candy. La valiente castaña corroó dos veces más pero viéndose disminuida, en el Clásico Fuerza Aérea Venezolana ocupó el tercer lugar a 12 cuerpos de Nohaní y luego quedó novena en el Clásico Instituto Nacional de Hipódromos a 22 cuerpos de Akira. Aún así logró los suficientes méritos para ser coronada Campeona 4 ó más años, compartiéndolo con La Chachi.

 

 

 

Reapareció el 17 de enero de 1981 en el lote común con Jesús Rodríguez, quedando octava a 19 cuerpos de Rey de Bastos, a la semana participó en la Copa Cipriano Jiménez Macías donde volvió a fracasar, esta vez octava a 16 cuerpos de Little Walker. El 8 de febrero participó en el Clásico Mathieu Valery fracasando rotundamente, al quedar séptima a 26 cuerpos de Pollito.

 

Las lesiones hicieron crisis y Tirolesa salió del ruedo capitalino a un merecido descanso, buscando retomar su antigua condición física. Reapareció con Miguel Blanco el 13 de septiembre en la Copa José Murillo ocupando el quinto lugar a nueve cuerpos de Santonisa, a la semana participó en la milla y media del Clásico Gustavo J. Sanabria con la monta de Argenis Rosillo mejorando ostensiblemente para ocupar el segundo lugar a tres cuerpos de la tordilla Santonisa. Pero tres semanas después participó en la Copa Federico de La Madríz y Pastor donde apenas ocupó el séptimo lugar a ocho cuerpos de La Chachi, finalizando la carrera con una fuerte claudicación que selló su vida pistera.

 

De esa manera Tirolesa completó una campaña de 41 salidas a la pista caraqueña, de las cuales ganó 10 carreras, además de 5 segundos, 5 terceros, 4 cuartos y 2 quintos, acumulando en premios la cantidad de Bs. 1.946.420. Fue enviada por su criadora, la señora Yolanda Pérez de Soto, a la cría en el haras donde nació, Santa Lucía, donde tuvo algunos productos de las cuales destacaron las ganadoras Cincoañegas, Bee Line, Parralera y La Costeña.

 

Fuentes: Revista Gaceta Hípica, Sr. Jaime Casas A.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, jueves 11 de octubre de 2007

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