Anécdotas Hípicas Venezolanas presenta

Pedro Ignacio Hernández

Por Juan Macedo

 

Para los hípicos de la época de los setenta y ochenta era común escuchar el nombre de “Pedro Nolasco”, uno de los jinetes y entrenadores populares de la vieja guardia. Su nombre real fue Pedro Ignacio Hernández, nació en el año 1938 originario de Chile y conocido dentro de la hípica venezolana como Pedro Nolasco, ya nos enteraremos porqué.

 

Ingresó a nuestro país muy joven y sus comienzos fueron en la caballeriza del también popular José Ruperto Becerra "Risitas", en el Hipódromo Nacional El Paraíso, a finales de la década de los ‘40. Como se estilaba en la época, sus inicios fueron como aprendiz de caballerizo, o "cagajonero", como se les decía pues su labor principal era la de limpiar las camas de Cloudy y Gahypío, entre otros ejemplares, cada mañana. Se levantaba muy temprano para reunirse con el jinete Luis Giraldo, que le permitía ejercitar al caballo Don Fulgencio sin que “Risitas” lo supiera, para aprender del oficio de jinete.

 

Ingresó a la escuela de jinetes que dirigía Don Amador Varela, quien lo "bautizó" como Pedro Nolasco, pues había tres aspirantes a jinetes con el apellido Hernández y para evitar cualquier confusión (adicionalmente había cuatro jinetes de apellido Hernández actuando en pruebas públicas) le “cambió” el nombre, por el que fue conocido como jinete y todo por el 31 de enero, día de San Pedro Nolasco.

 

Había tres entrenadores interesados en sus servicios: Juan Pablo Miño, Juan Franco y Adolfo Alvariza; decidiéndose por este último, que en ese entonces estaba encargado de los caballos de los hermanos París. Le asignaron un caballo inglés, muy delicado de sus miembros, Killard, al que cuidó con total responsabilidad. Cuando estuvo listo para debutar, Pedro Nolasco también estaba listo para hacerlo como jinete aprendiz. Fue en el año 1950 y apenas hacía 32 kilos, por eso tenían que ponerle kilos de más para responder al hándicap asignado, incluso le mandaron a hacer unas botas especiales para pesar más. Debutó ganando, superando en un cabeza a cabeza a “Mucho GalloEmilio Palma. Fue una gran temporada, logró 20 triunfos y el titulo como Jinete Aprendiz del año. Ganó con el caballo Lance, del Coronel José Murillo, la Copa Sociedad Anticancerosa del Distrito Federal.

 

Se fue a La Habana, Cuba, para actuar en Oriental Park, debutando con el ejemplar Noble y lo hace exitosamente, derrotando entre otros a Avelino Gómez y Bill Shoemaker (si, el famoso “The Shoe) a pasar que el caballo se cargó hacia adentro toda la carrera. Regresó a Venezuela ya que el peso se le hizo difícil controlar y encontró el apoyo de JesúsTitoPérez, que le confió al caballo Anónimo, al que hizo ganar en varias ocasiones y con el que se despidió de su profesión como jinete, el peso no le permitió permanecer más tiempo en el oficio, ese año 1952 logró nueve triunfos.

 

Gracias a su maestro Adolfo Alvariza, Pedro Ignacio Hernández pasó a figurar como entrenador de purasangres de carrera desde 1955. En una ocasión ganó 3 carreras en el 5y6, fue con Catador con Tadeo Arrieche, Helenium con Laffit Pincay y Lisonjero con Luis Alberto Piñeyro. Aunque oficialmente no fue su entrenador, inscribió a Prendase en el Clásico Clausura de 1956 (a nombre de Adolfo Alvariza que estaba de vacaciones) para triunfar sobre Riojano y de esa manera sellar con una victoria la despedida de ese notable purasangre.

 

Pedro Ignacio Hernández también entrenó purasangres de carreras en Panamá, donde también ganó varias carreras, en el año 1962. En una entrevista comentó “una de las victorias que más recuerdo en el Hipódromo Presidente Remón, fue la conseguida con Beley, conducido por Erik Aguirre, hijo de aquel famoso jockey que realizara campaña en El Paraíso, Blas, conocido como El Tanque”.

 

Reapareció en 1963 en el Hipódromo La Rinconada, logrando su primer triunfo con Carmen Cecilia, conducida por Jesús Bolívar, el 24 de marzo. Se mantuvo en el oficio hasta el año 1967, la falta de oportunidades fue el motivo de su retiro como entrenador de purasangres de carrera. Acumuló cerca de 80 victorias en el duro oficio.

 

Ya retirado, Pedro Ignacio Hernández visitaba con frecuencia el hipódromo, siempre acompañado de sus amigos. Falleció en el mes de diciembre de 2003 en la población de Palo Negro, estado Aragua. Es el único caso, por lo menos en Venezuela, que una misma persona actuó con un nombre como jinete y con otro como entrenador.

 

Fuentes: Libro “El Paraíso y su historia” de José Rafael Ball, Revista Gaceta Hípica.

 

Anécdotas Hípicas Venezolanas, martes 30 de noviembre de 2021

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